El Manejo de la Soledad   Dr. Renny Yagosesky

Uno de los aspectos de más difícil manejo en un mundo signado por la presencia permanente de gente a nuestro alrededor, es el relacionado con la soledad. Algunos le temen y la relacionan con ocios y vicios, y otros, como espacio de superación y acercamiento a uno mismo. Siga leyendo.

Pocas situaciones de la vida humana tienen tanta importancia e impacto como las que se relacionan en alguna forma con la soledad, su significado, efectos y manejo adecuado. La sola mención de la palabra, tiene el poder de producir sensaciones de desagrado y vació, así como de paz y alivio, dependiendo de la forma como la interpretemos o la concibamos.

De entrada, diremos que la soledad puede definirse como un evento físico objetivo, caracterizado por la ausencia de compañía, o como un estado psicológico limitante, que se experimenta en forma de pérdida o desamparo. Para comprender mejor este tema, es necesario establecer la existencia de, cuando menos, cuatro tipos posibles de soledad: voluntaria, impuesta, presencial o física.

La soledad voluntaria es la que nosotros elegimos por decisión propia. En este caso la persona considera favorable alejarse de los demás y buscar un espacio y un tiempo para estar consigo misma. La soledad impuesta es la que no podemos evitar, pues llega aunque no queramos, y nos obliga a enfrentarla y manejarla. Es el caso de quienes viven solos aunque deseando vivir con alguien. La soledad presencial es la que experimentamos cuando estando en presencia de otros, nos sentimos solos. Es una soledad más interior. Y está la soledad física, que se refiere al hecho de que donde nosotros estamos, no hay nadie más.

Dependiendo de nuestras circunstancias y estilos de pensamiento, la soledad puede generarnos malestar, reflexión o disfrute. Es posible que algunas personas se sientan mal al estar solas, pues relacionan la soledad con inhabilidad o rechazo social, o porque no soportan el embate de los pensamientos de temor o culpa, que aparecen sin tregua. La soledad sirve como espacio íntimo para reflexionar, analizar nuestra vida y pensar sobre asuntos que solemos ignorar o evadir. También resulta ideal para relajarnos, disfrutar y contemplar el mundo que nos rodea.

Hay una interrogante lógica: ¿qué hace cuando nos sentimos solos? ¿Existen salidas o caminos para manejar la soledad cuando nos resulta tensa y abrumadora. Veamos algunas sugerencias útiles:

Lo primero que necesitamos hacer es mejorar la relación que sostenemos con nosotros mismos. Aprender a conocernos, aceptarnos y valorarnos, para no ser presa del miedo o la desesperación en ausencia de los otros. Estar bien con uno mismo debe ser meta obligada en todo aquel que pretenda alcanzar un cierto grado de felicidad personal.

Lo segundo es reinterpretar el significado que asignamos a la soledad. Ver la soledad como una oportunidad evolutiva, como escenario ideal para la reflexión, meditación, la contemplación, la paz o el descanso, nos permitiría disfrutarla en vez de temerle.

Podemos enfrentar la soledad aumentando nuestra iniciativa en la relaciones, es decir, acercándonos a las personas en vez de esperar que ellas se acerquen a nosotros. Llamar diariamente al menos a una persona, para saludarla, conversar con la gente que la vida nos acerca, abre puertas a nuevos vínculos y reduce la tendencia al autoaislamiento.

Otro factor de superación de la soledad es la atractividad. Si nos hacemos personas más atractivas física y psicológicamente, nos aseguraremos a mucha gente deseosa de compartir con nosotros. El sentido del humor, la gentileza, la capacidad de sostener una agradable conversación, el manejo de una amplia cultura y una sana autoconfianza, son sólo algunos de los factores que operan magnéticamente para hacernos más gratos a los ojos y oídos de los demás.

Podemos evitar la soledad o aprender a aceptarla. Lo importante es considerarla más una maestra que una agresora; más una aliada, que una enemiga. Aprendamos a enfrentar lo que nos toque, sin olvidar que muchas veces parece ser cierto lo que expresa aquel famoso refrán cuando dice que: es mejor estar solo, que mal acompañado". Gracias por leerme. www.laexcelencia.com

Renny Yagosesky es
PhD y MSc en Psicología
Lic en Comunicación Social
Conferencista y Escritor

Respeta el Derecho de Autor


Fuente: www.laexcelencia.com
Fecha de Publicación: 12 de Mayo de 2011