En mi nota anterior, escribí sobre el castigo y sus efectos en la crianza de los hijos, la manera en la que los padres lo ejercen y la forma correcta de aplicarlo. Sin embargo, como toda moneda tiene dos caras, la parte contraria del castigo es el premio y es a ese aspecto me referiré en esta entrega.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE),un premio es "una cosa que se da a una persona como reconocimiento por una obra, una actividad o una cualidad". Otra acepción es: Galardón o recompensa.
Si relacionamos el premio con la conducta humana, podemos decir que los premios sirven para incrementar la conducta, del mismo modo como el castigo sirve para extinguirla o eliminarla.
En psicología, específicamente en el ámbito de la Modificación de la Conducta,se denominan reforzadores positivos a los eventos (situaciones, estímulos) que cuando se presentan o aplican inmediatamente después de cierta conducta, provocan que aumente la frecuencia de dicha conducta (Olivares y Méndez)
En la crianza de los hijos o en la formación educativa, esta técnica, (técnica de reforzamiento de conducta) suele ser sumamente efectiva. Incluso, los resultados son más rápidos y eficaces que los que se obtiene con el uso del castigo.
Si inmediatamente después de que su hijo o su alumno realiza una tarea o emite una conducta considerada buena o adecuada, se le premia, éste tenderá a repetir la misma conducta con mayor frecuencia, es decir, un mayor número de veces.
Para aplicar de manera efectiva la técnica de reforzamiento de conductas deseadas, se requiere cumplir ciertos requisitos:
- Es necesario que el niño entienda la conducta que se espera de él y qué conducta esperan los padres que se repita para poder ser premiados.
- Es necesario saber exactamente que le gusta a nuestros hijos.
- Una vez emitida la conducta deseada, el premio debe darse de inmediato, no horas ni días después.
- Debe darse la recompensa acordada previamente no otra. La promesa debe ser cumplida.
- También se le debe informar que el premio será otorgado si se cumple correctamente el pacto acordado.
- Es necesario informar al niño que se le va a dar un regalo o un paseo, como resultado de su buena conducta.
- No sólo es posible premiar conductas regalando objetos materiales; también el contacto físico gratificante como un beso, unas felicitaciones y reconocimientos sinceros y efusivos, suelen dejar huella positiva en los niños.
- Otra forma de premiarlos es quitarles alguna tarea que a ellos les resulte incómoda.
- La conducta deberá ser premiada cada vez que aparezca, hasta lograr que la instaure. Se recomienda ir distanciando los premios, hasta que ya no sea necesario darlos para esa conducta específica. Podrán surgir otras exigencias y el procedimiento será el mismo.
La psicología ha probado que la formación y la crianza de los hijos, requiere de los adultos, más acciones inteligentes y menos fuerza bruta. Los castigos suelen dejar secuelas muy negativas, al contrario de los reforzadores o premios. Cada adulto deberá reflexionar y acerca de cómo está tratando de modificar la conducta de sus hijos:con premios o con castigos. El premio, vamos a repetirlo, funciona mejor.
Publicado
el 10 de Agosto de 2010
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