La Mente y la Ansiedad   Lic. Dorian Caro

Entre el repertorio de emociones que los seres humanos poseemos, la ansiedad es una de las más comunes y de las más perjudiciales pues afecta nuestra salud y reduce nuestra eficacia funcional.

El Diccionario de la Lengua Española (DRAE) define la ansiedad como un estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo. Para Andrea Piña (1),la ansiedad es una vivencia de temor ante algo difuso, vago, indefinido, que a diferencia del miedo, tiene una referencia explícita. Y de acuerdo con la Teoría cognitiva, la ansiedad es el resultado de pensar que algo malo nos sucederá. Para los psicólogos cognitivos la vida es pensar, sentir y actuar, es decir que nuestros pensamientos modifican nuestros estados de ánimo.

Al analizar el concepto de ansiedad, podemos deducir que la mayoría de las personas sentimos ansiedad con frecuencia. Vivimos en una permanente anticipación negativa. Recreamos en la mente una y otra vez situaciones catastróficas que nos generan inquietud y temor, cuando la verdad es que son acontecimientos que sólo están sucediendo en nuestra imaginación y no en la realidad. Simplemente, pura fantasía.

Esa imaginación negativa nos predispone, y al predisponernos con pesimismo, actuamos de manera torpe, cometemos errores y creamos conflictos a nuestro alrededor. Entonces peleamos con nuestros seres queridos, y nos empeñamos en imponer nuestras fantasías. Así nos generamos episodios de malestar emocional de una manera innecesaria e inútil. Insistimos en valorar lo que está en la imaginación como si fuese una realidad y la defendemos como nuestra verdad única. Después de tanto batallar, y ya desgastados, nos damos cuenta de que no tenía sentido ese comportamiento y que casi todo lo que temíamos ni siquiera ocurrió.

Por todo lo antes expuesto, vale la pena decir que hay dos conclusiones importantes que sirven para comprender y aminorar los estados de ansiedad.

- La vida es cosa del presente. Concentrémonos en vivir en el presente. No nos anticipemos al futuro. Vivamos en la experiencia y no en la mente. Estar en el “aquí y el ahora”, aleja las preocupaciones. Y nos lleva a experimentar lo que estamos sintiendo en ese instante. Cuando no nos preocupamos, la ansiedad no tiene cabida en nuestra vida.

- Entendamos que lo que imaginamos no es la realidad. Lo imaginado está hecho de pensamientos e imágenes mentales. La realidad es eso que transcurre con nuestro cuerpo mientras nos dejamos arrastrar por la mente.

Recordemos entonces que es importante que vigilemos nuestros pensamientos para detectar cuando estamos detenidos en pensamientos negativos de anticipación al futuro, para poder cambiarlos en pensamientos positivos o eliminarlos.

(1) (http://www.apsique.com/wiki/PersAnsiedad1


Publicado el 1 de Junio de 2009