La Ansiedd social: el temor a relacionarnos   Lic. Dorian Caro

Los seres humanos necesitan relacionarse. Sin las relaciones con los demás nuestra vida pierde calidad ya que nos privamos del afecto del aprendizaje y del apoyo de quienes nos rodean.

Lamentablemente, no todas las personas tienen la misma facilidad ni para vincularse con otros. Para algunos, compartir socialmente puede llegar a ser una situación embarazosa para aquellos que son más inseguros o que experimentan timidez o ansiedad.

Según Halgin y Krauss la ansiedad puede definirse como un estado en el que el individuo se muestra aprehensivo, tenso e incómodo en exceso, acerca de la posibilidad de que algo terrible suceda. Cuando la ansiedad se activa, un contacto, ya sea amistoso, laboral o de pareja, puede resultar todo un acontecimiento incómodo para una persona y para otra algo normal y hasta divertido.

De hecho cuando las personas se sienten ansiosas se produce un malestar de tipo psicológico y físico que puede llevarlos a evitar relacionarse o a escapar de los encuentros. A veces el grado de ansiedad es muy alto y pueden llegar a paralizarse o a aislarse y esto afecta seriamente sus vidas. Este estado se trasforma en una fobia, que según Davison Neale, es una evitación perturbadora y mediada por el miedo, que no es proporcional al peligro que representa determinado objeto o situación. “El individuo trata de evitar una situación particular donde puede someterse a críticas, y revela signos de ansiedad o se comporta de manera embarazosa”. Un ejemplo claro de esto sería hablar en público o comer frente a otras personas entre otros.

Existen diversos dos tipos de fobias sociales. La clasificación del Manual de Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales (DSM-IV) distingue tres tipos de fobia social: Circunscrita (una o dos situaciones temidas), No generalizada (varias situaciones temidas) y Generalizada (teme la mayoría de las situaciones sociales).

Una persona puede manejarse muy bien en su círculo de amistades y familiares, sin embargo, cuando apenas existe un desconocido en el sistema, ya todo cambia. Puede también temerle sólo a situaciones como una entrevista personal de trabajo o dar un pequeño discurso en público. Es decir, que puede discriminar a que situaciones le teme. Pero también existe la posibilidad de temerle a todas las situaciones sociales.

Un factor que se ha comprobado que existen en la ansiedad es el punto de vista. Es decir la manera como cada persona interpreta los eventos. Los ansiosos tienden a imaginar un futuro negativo y a pensar que saldrán perdiendo o lastimados. Y esto contribuye a que se sientan emocionalmente mal.

Afortunadamente, aquellos para los que no resulta tan fácil vincularse existe la esperanza de que si es posible superarlo o manejarlo, con modificación de las interpretaciones, relajación, mayor racionalidad en la evaluación de las situaciones y afrontamiento gradual o frontal de las situaciones temidas.

Debemos entender que la vida siempre nos conducirá a situaciones en que nos vemos en la “obligación” de vincularnos. No siempre la evitación o escape resulta una alternativa. Habrá momentos en los que será necesario y conveniente enfrentarse.

Por eso, si existe alguna identificación con las conductas antes descritas, es importante buscar orientación psicológica para enfrentar la situación con estrategia y poder salir adelante. Las oportunidades en la vida tienen que ver con personas, por todas partes hay gente, temerles es perder chance de avanzar, compartir y disfrutar. Hasta la próxima píldora.


Publicado el 3 de Noviembre de 2009