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Hace más de 20 años, un amigo me dijo que crecer era
algo doloroso, pero que más doloroso todavía era no
crecer. Pasado el tiempo, y después de trabajar durante muchos
años con personas agobiadas por problemas de salud, dinero
o relaciones, he concluido que la prioridad de todo individuo debería
ser trabajar en su evolución, personal, en su crecimiento
interior, lo cual se traduciría en éxito y bienestar
general.
Superarse significa
aquí, desarrollar al máximo la consciencia que nos
hace humanos, y vencer los automatismos y primitividades que nos
hacen básicos y violentos. Para lograrlo, necesitamos conocernos,
aceptarnos y valorarnos, para luego conocer, aceptar y valorar a
quienes nos rodean. El resultado de esto, sería crear y conservar
una manera más armónica y productiva de vivir socialmente,
a través de la generación de pensamientos y actos
de beneficio común.
Sin embargo, no es esto lo común en nuestros días.
Hoy por hoy la prioridad parece estar puesta en obtener, principalmente,
placer, poder y prestigio, mientras que se dejan de lado los aspectos
más trascendentes de la vida. Aunque en algunas culturas
antiguas como las de India y China ha sido tradición buscar
la razón espiritual de la existencia, la modernidad ha hecho
que parezca cada vez más absurdo preguntarse ¿Quiénes
somos? ¿Qué destino llevamos? ¿Cuál
es el objetivo de la vida? ¿Qué sentido tienen las
enfermedades? ¿Qué papel cumple el amor? ¿Por
qué existe la pobreza? ¿Qué es lo bueno y qué
lo malo?
Sé que para muchos el tema resulta artificioso, complicado,
aburrido o inútil. Quizás olvidan que no nos creamos
a nosotros mismos, sino que fuimos creados como seres inteligentes.
¿Y para qué? Seguramente no para mentirnos, robarnos,
matarnos o atragantarnos de drogas.
No importa si somos adolescentes o ancianos, hombres o mujeres,
bomberos o empresarios, debemos darle sentido a nuestra presencia
en este mundo, so pena de morir de aburrimiento o frustración.
El camino hacia ese descubrimiento de lo que somos, y hacia la posibilidad
de experimentar una vida más plena, es escapar de la superficialidad
y participar de manera consciente en un proceso volitivo y constante
de superación psicoespiritual que nos permita descubrir las
potencialidades que laten en nuestras mentes y cuerpos, y que tantos
maestros nos han dicho y repetido que son portentosas e infinitas.
Quizás debamos explorar y comprender el significado de la
frase que Sathya Sai Baba, el místico indio dijo a un periodista
cuando éste le preguntó si era Dios: "Sí,
soy Dios - le contestó - y tú también lo eres,
sólo que yo estoy consciente mientras que tú no lo
estás.
Por fortuna y para nuestro beneficio, se viene desarrollando desde
hace ya varias décadas, en buena parte del mundo, un movimiento
multiforme que nos anuncia el descubrimiento de grandes potencialidades
en el ser humano. Especialidades como la parapsicología,
la homeopatía, la acupuntura, la curación con flores,
la imposición de manos, la Psiconeuroinmunología,
la Neurolinguística, la Cristaloterapia, la Musicoterapia,
la Regresión, la Meditación y muchas otras disciplinas
y técnicas, han nacido o resurgido como formas alternativas
de conocimiento para enriquecer y mejorar la vida del hombre del
tercer milenio.
Pareciera que los caminos del crecimiento personal se abren para
nosotros. Tenemos frente a nuestros ojos una nueva e insospechada
etapa que os ofrece vivir "la aventura de crecer". Sabemos,
sin embargo, que nos toparemos con numerosos charlatanes, negociantes
y aprovechadores, que buscan el dinero fácil y que se presentan
como salvadores, aunque carezcan del talento, la formación,
la sensibilidad, la experiencia o la vocación. Gente que
habla de amor y no puede ser amable; que ofrece "verdad"
y "conocimiento", pero no logra ni siquiera respetar una
opinión contraria. Ellos, sin embargo, son y serán
apenas una sombra diminuta, una mancha opaca en medio de la fulgurante
luz que está encendida para los seres sensibles y valientes.
No es, como algunos pretenden expresar, una moda comercial que ha
hecho brotar miles de productos sobre temas de Autoayuda. Se trata
de un paso evolutivo natural que nos lleva a valorar de manera distinta
al intelecto y a la ciencia, pues elementos complementarios o sustitutivos
han emergido para ayudarnos en un proceso de elevación que
nos lleva internamente del animal al hombre y del hombre al ángel.
Esto que se conoce como La Nueva Era es en realidad un período
de desarrollo de la consciencia; una época de cambio en la
cual el observador se observa a sí mismo, y presta atención
a sus metas, hábitos, conflictos y potencialidades. Es un
tiempo integrador de lo material, lo psicológico y lo espiritual.
Y por eso, si se le mira sin prejuicios, es la gran oportunidad
para saltar por encima de la rigidez y el sentido pragmático
con el que tantas veces valoramos nuestra vida, para ir tras una
manera más amplia y productiva de entendernos nuestra manera
de ser y vivir.
La vida de una persona debe ser más que cobrar un sueldo,
llevar los hijos a la escuela, ver televisión, conversar
trivialidades, apurar un orgasmo, dormir ocho horas y esperar que
los anuncios presidenciales nos favorezcan. Hay un universo que
espera a ser descubierto y que demanda de nosotros inversión
de energía tiempo y dinero, para desarrollarnos y hacer algo
por todos los que nos rodean. Descubrir y usar sabiamente los dones
que nos han otorgado, debe ser una misión amorosa, voluntaria
y consistente. Gracias por leerme.
Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista
Este
artículo es propiedad intelectual de Renny Yagosesky. Si
va a ser reproducido total o parcialmente agradecemos respetar el
Derecho de Autor.
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