La Decisión de Cambiar
---Lic. Renny Yagosesky

Todo cambia
Sin importar de qué se trate, o de si nos gusta o nos disgusta, algo absolutamente cierto es que todo cambia en todo momento, por lo que eso que las cosas son el día de hoy, dejarán de serlo en alguna forma el día de mañana. Desde que Heráclito acuñó la frase: "Lo único eterno es el cambio", esa lección está vigente y es prudente e inteligente aprenderla.

Es un hecho cierto que objetos, situaciones y personas, se ven sometidas de manera permanente a las imponentes fuerzas de la transformación. Esto, como evento natural, no es necesariamente un problema, salvo cuando nos sorprende y desafía; cuando nos coloca frente a situaciones incómodas o inmanejables.

Muchos de los cambios que vivimos se producen sin que los notemos, pues no siempre las transformaciones que experimentamos han sido previamente planeadas y a veces ni siquiera podemos controlarlas, por lo que nos toca enfrentar las sorpresas que implican.

La resistencia
Aunque es ya un conocido cliché, los humanos somos seres de hábitos que justo por esa misma razón resistimos el cambio. Nuestra tendencia es la de quedarnos anclados en costumbres, especialmente las nos producen placer o satisfacción. Así, desarrollamos mecanismos para evitar o escapar de buena parte de las situaciones que vemos como nuevas, impredecibles o incontrolables.

Frente a los cambios involuntarios, solo podemos actuar proactiva y sistémicamente, a fin de prevenir y evitar, en lo posible, las sorpresas. Parte de esto, no hay mucho por hacer.

Es posible cambiar
En cuanto a los cambios voluntarios, es decir, los que en alguna medida podemos predecir o controlar, lo primero a enfatizar es que sí es posible producir cambios en nuestra vida. Podemos crear transformaciones y ajustes notables que marquen la diferencia entre la forma como pensamos, sentimos hablamos, actuamos y vivimos ahora y en lo que podemos convertirnos con la fuerza de la inteligencia, la consciencia y la voluntad.

Estos cambios voluntarios, dependen de factores internos y externos. En lo interno, de la aptitud y de la actitud de la persona, de su capacidad para adaptarse más creativamente a las situaciones, y de su intención, determinación, deseo o ganas de crear esos cambios. En lo externo, depende de las circunstancias culturales y ambientales de espacio y tiempo a que la persona se vea sometida.

El cambio autogenerado nos lleva a revisar varios escenarios donde éste puede promoverse, producirse y sostenerse. Estos son: pensamientos, lenguaje, emociones, acciones, relaciones y ambientes.

Los pensamientos o cogniciones son la puerta de entrada a una nueva manera de vivir. Por lo que detectar y suprimir pensamientos (recuerdos culposos y anticipaciones catastróficas) y creencias limitantes (sobre uno, la gente o la vida) nos aseguramos un estado emocional de mayor bienestar.

El lenguaje opera como descriptor y creador de realidad. Debe ser observado y controlado por quien desea cambiar, para evitar verbalizaciones inadecuadas, como las generalizaciones, distorsiones de la realidad, trivialidades, exageraciones y catastrofismos, entre otros actos expresivos, que tienden a generar conflictos en las relaciones y nos alejan de la satisfacción y del logro.

Los pensamientos y el lenguaje influyen dramáticamente en nuestras emociones, por lo que cada ajuste realizado en ellos, traerá modificaciones en nuestra experiencia emocional interna. Pensamientos de poder (soy capaz) aceptación (soy adecuado) de gratitud (aprecio lo que soy, hago y tengo) y optimismo (me irá bien) promueven en nosotros estados gratificantes como la confianza, la alegría y la calma, para mi, sentimientos requeridos e idóneos para el éxito verdadero.

Los cambios en las relaciones y en los ambientes, alteran la rutina de vida y nos lanzan hacia nuevos retos que serán positivos o no dependiendo de nuestra manera de abordarlos.

Algunas sugerencias a la hora de realizar cambios:

1) - Los cambios deben realizarse de manera integral.
Esto significa que debemos atender varias áreas de nuestra realidad personal u organizacional: atender salud, relaciones, trabajo y dinero e interioridad, es mejor que poner toda la atención únicamente en el dinero o en las relaciones. Como un automóvil, requerimos que todos los sistemas funcionen para que el vehículo se mueva de manera estable.

2) - Los cambios deben realizarse preferiblemente uno por vez.
Es más fácil controlar un cambio a la vez, en lugar de enfrentar varios cambios simultáneamente, aunque a veces la situación nos obliga a cargar varias maletas al mismo tiempo. Mudarse, divorciarse y vender el automóvil, pueden acabar con cualquiera, si todo se atiende en un sólo salto. La saturación de cambios es, por salud, una mala idea. Todos tenemos un nivel de resistencia al estrés del cambio, que es sensato conocer y respetar.

3) - Los cambios deben realizarse gradualmente.
Esto a menos que la situación nos empuje u obligue, o que la persona tenga un ritmo de acción intenso como forma natural y pueda manejarlo con ninguno o con poco daño. Debemos encontrar un paso que no nos desestabilice.

4) - El cambio debe ser abordado responsablemente.
Resulta infantil asumir el cambio como un chiquillo regañado. Si hay algo que hacer, busquemos el lado positivo y asumamos con madurez la decisión de movernos en otra dirección. A veces nos detenemos y aferramos a excusas que impiden o retarden el cambio. Justificarse o autoengañarse con creencias autolimitadoras, sólo genera conflictos y crisis individuales y grupales. Es necesario observarse y detectar las trampas mentales, las posturas victimistas que cierran la posibilidad al progreso, al bloquear lo novedoso, lo creativo, lo diferente.

5-) El cambio debe sostenerse.
Muchos logran iniciar el cambio y pocos se sostienen hasta alcanzar la meta. Las tensiones que acompañan al cambio, pueden hacernos creer que estos son complicadores, y que debemos detenernos o retroceder. En realidad, sucede lo contrario, pues los cambios suelen ser más beneficiosos que perjudiciales, sobre todo cuando obedecen a lo planificado, o surgen como consecuencia natural de nuestro proceso evolutivo. Incluso, hay cambios que ni pueden ni deben posponerse.

Se ha dicho que sufrimos pues poseemos cierta incapacidad para aceptar las cosas como son. Nos resulta bastante difícil manejar con normalidad el cambio frecuente. Como premisa, podemos establecer que a menor resistencia al cambio, menos sufrimiento y en consecuencia, menos crisis. En algunas ocasiones, podemos beneficiamos al ofrecer resistencia a ciertos cambios que nos hubiesen perjudicado. En este caso, estaríamos hablando de una "rebeldía digna", que bien podría ser aceptable si no choca con los valores de la persona ni afecta a la colectividad.

Por fortuna, podemos aminorar el trauma derivado del hecho de tener que cambiar. Algunas técnicas de autoayuda o de intervención terapéutica que pueden ayudarnos a saltar de un lado del puente al otro, son:

- La autoobservación (vigilar la conducta para detectar y sustuir comportamientos negativos)
- La afirmación (decretar verbalmente el cambio como realizado y satisfactorio.)
- La visualización (imaginar el cambio realizado y satisfactorio.)
- El modelaje (imitara quienes saben manejar las situaciones positivamente.)
- El reencuadre (interpretar positivamente situaciones o conductas personas)
- La relajación (buscar calma mental y corporal con ayuda de la respiración)
- La autorrevelación (expresar pensamientos y sentimientos)
- Dramatización (actuar un personaje para comprenderlo o aclararse)
- La neutralidad (evitar voluntariamente de toma de posición sobre eventos o personas)
- El perdón (aceptar comprensivamente un hecho, despenalizándolo)
- El cambio corporal (cambiar de postura corporal al hablar, caminar o movernos.)
- El anclaje (aparear dos estímulos para provocar una respuesta deseada.)
- La reestructuración cognitiva (sustituir creencias y pensamientos.)

Creo que nos convendría trabajar duro, para vencer los enemigos del cambio, tales como: el confort, el hábito, la inacción, el apego y el temor. Quizás sea este un buen momento para dar el paso. Depende de ti, de tu nivel de consciencia, disposición y flexibilidad.


Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista

Todos los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (mayo 2003)