Cuando se habla de los impedimentos que tienen, padecen o experimentan las personas, que son freno para el logro de sus objetivos o de su bienestar, emocional, uno de los que figura con más frecuencia y fuerza, es la desmotivación
Por lo general el término desmotivación se presenta como opuesto al de motivación. Si la motivación se define como la fuerza que impulsa la acción, como un sentimiento de esperanza que facilita el logro, la desmotivación tiende a definirse como un estado o sentimiento de desesperanza ante los obstáculos, o como un sentimiento de angustia y pérdida de entusiasmo, disposición o energía.
Sin embargo quiero presentar aquí una nueva visión de la desmotivación, basada en la idea de que lo que lo que la produce, es un proceso mental equivocado, asociado con las ideas de la existencia del pasado y el futuro. Me explico: Las personas consideran equivocadamente, que existen el pasado y el futuro, y no se percatan de que son apenas conceptos, pues todo lo que se recuerda sobre el ayer, se recuerda ahora en el presente, y todo lo que se imagina del mañana, también se imagina ahora en el presente. Sólo la memoria nos da la ilusión de continuidad y la imaginación, la idea del devenir.
Siendo esto así, defino la desmotivación como un “estado interior limitador y complejo, caracterizado por la presencia de pensamientos pesimistas y sensación de desánimo, que se origina como consecuencia de la generalización de experiencias pasadas negativas, propias o ajenas, y la autopercepción de incapacidad para generar los resultados deseados”.
Si lleváramos esto a un fórmula, podríamos decir que la desmotivación es igual a recuerdo negativo (no lo logré) + pesimismo (algo saldrá mal) + impotencia (no puedo cambiar las cosas) Resumiendo: D=R+P+I.
Los efectos de la desmotivación pueden ser devastadores si se convierte en una disposición frecuente, estable o recurrente, pues tiende a afectar la salud, limitar la capacidad de vinculación y desfavorecer la productividad, por cuanto lesiona la confianza en uno mismo, el flujo de la creatividad, la capacidad de tomar riesgos y la fuerza de la voluntad.
Por estas razones, se hace necesario superar la tendencia a la desmotivación tan pronto como nos sea posible. Para lograrlo, necesitamos tomar algunas decisiones:
- Consciencia: Amplíe su nivel de consciencia sobre los conceptos de pasado y futuro, y comprenda que únicamente existe el presente, un continuo presente y nada más. Todo sucede el día de hoy, ahora. Nada sucede ni ayer ni mañana.
- Reenfoque: Aprenda a interpretar los errores y fracasos como aliados, que nos brindan un gran aprendizaje para tomar mejores decisiones acerca de qué hacer, cómo y cuándo.
- Confianza: Eleve su autoconfianza, esto lo logra desarrollando una autopercepción positiva y un mayor dominio del área en la cual se desempeña a diario. Esto significa que debe hacer un inventario, un reconocimiento de sus dones, talentos y capacidades, y no sólo de los considerar sus puntos débiles. Además, debe estudiar y entrenarse activamente para perfeccionar sus habilidades. Esto le generará a mediano plazo un renovado bienestar.
- Planificación: Aunque no se pueda tomar siempre todas las previsiones, puede intentarse, como lo enseña la teoría “cero defectos”: hacer las cosas bien desde la primera vez. Podemos evitar o reducir la recurrencia de errores por excesos, agotamiento, descuido e improvisación. Planifique, no lo haga todo a la vez, ni de manera apresurada, y asuma únicamente lo que pueda manejar.
- Realismo: Tenga presente que como todos, usted envejecerá y morirá. Así que no necesita jugar al imprescindible o convertirse en un compulsivo adicto al trabajo. Si usted desaparece el mundo seguirá su curso.
- Metas: Si mantiene usted su mente en metas valiosas y significativas, encontrará motivos y razones para actuar, lograr y vivir.
- Aceptación: Cuando se encuentre frente a situaciones que no puede cambiar, acéptelas de manera humilde, pues de alguna manera no lógica, Dios o la vida, tienen su propósito y su método.
Si desea usted mantenerse motivado, y superar la tenencia al decaimiento emocional trabaje en estas sugerencias. Pronto verá los cambios. Y recuerde, que nadie hará por usted lo que a usted le toca hacer. Quiérase, valórese, atiéndase, y su vida mejorará en todos los sentidos. Gracias por leerme.
Lic. Renny
Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista
Todos
los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (25 de abril de 2008)
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