La Trampa del Autoengaño
---Lic. Renny Yagosesky

Por razones que nadie conoce con certeza, nos ha tocado vivir en un mundo complejo y difícil, en el que no todo lo que percibimos llega a agradarnos. A veces podemos hacer algo para cambiar las circunstancias que nos rodean, y otras, nos adaptamos. Sin embargo, existe una tendencia generalizada que nos impulsa a evadir la realidad y a "convencernos de que nada malo está sucediendo y que "todo sigue bajo control". Optamos por mentirnos antes que dedicarnos a despertar, actuar, cambiar.

Autoengañarse es decirse mentiras a uno mismo, creer algo que una parte de nosotros reconoce como falso, alterado, ficticio o irreal. Es una forma de negación o evasión de aspectos que no deseamos enfrentar o cuya existencia no hemos logrado conscientizar. Sobre este tema, que ha sido estudiado por muchos especialistas, se ha conocido que existe una relación directa entre ansiedad y autoengaño, de forma tal que cuando algo nos atemoriza o confronta, se disparan mecanismos de defensa mentales que van desde ignorar el factor estresante, hasta deformar la realidad engañosamente.

Casos los hay muchos: la esposa que es notificada de que su pareja tiene otra mujer; el padre a quien se le dice que su hijo usa drogas; la joven que se entera de los gustos homosexuales de su padre.; la salida común de todos: negarlo, o sentirse ofendidos y olvidarlo. En lugar de verificar, se elige el autoengaño, para evitar sufrir.

El autoengaño es una forma de autosabotaje a través del cual elegimos no avanzar y optamos por mantenernos en una situación que nos resulta dolorosa o ingrata. Frases populares como "tapar el sol con un dedo o "no hay tal ciego como el que no quiere ver", indican la posible manifestación de esa tendencia.

Sin embargo el autoengaño crea y mantiene eso que en psicología se ha denominado "procesos abiertos"; situaciones inconclusas que nos roban gran cantidad de energía y que demandan acciones concretas en lugar de una huida estratégica.

Nos mentimos de muchas formas, en muchos momentos y prácticamente sobre cualquier área de nuestra vida. Hay autoengaño en el padre que abandona a los hijos y actúa como si nada estuviese ocurriendo; en la mujer que sigue saliendo con un hombre que sabe que la abandonará; en el "viejo verde" que sigue buscando adolescentes y desconoce el efecto del paso de los años; en el docente que tiene record de alumnos "raspados" y no acepta su responsabilidad en esos resultados; en el pueblo que espera aletargado a que el gobernante de turno le resuelva sus problemas de negligencia; y hay autoengaño también en la mujer que vive "recostada" a su belleza física como sin aceptar que ésta no será eterna.

Podemos rastrear las causas del autoengaño en los patrones astrológicos innatos, en la crianza y la socialización o en la elección voluntaria de huir de la realidad. Un grupo familiar que se niega a hablar de ciertos temas considerados "tabú", que oculta las situaciones difíciles de sus miembros y que premia todo lo que no cause tensión o dolor, se convierte en estimuladora de una irrealidad que puede resultar nefasta en el proceso de evolución y madurez psicológica de los más jóvenes.

Como antes se mencionó, el autoengaño puede ser inconsciente. Puede uno querer y no poder percibir alguna situación. El resultado de esto es que tarde o temprano lo que no habíamos visto se hace evidente y nos sentimos sorprendidos y lastimados.

Para superar el autoengaño podemos preguntarnos en situaciones particulares: ¿Esto que estoy pensando es un hecho o tan sólo una creencia?¿Hay algo en esta situación que estoy dejando de percibir o que me estoy evitando reconocer y aceptar?¿Cuál es el temor con el que estoy evitando enfrentarme?¿Qué ganaría si aceptara las cosas como son y dejara de huirle a los hechos y sus consecuencias?

Puesto que la consciencia es la pieza clave de la autosuperación, estar alerta y observar nuestros mecanismos escapistas, así como ser honestos cono nosotros mismos, son decisiones idóneas para superar el temor a la verdad que a veces nos atrapa. Es importante avanzar y aprender. Vendarnos lo ojos, limita el progreso.

No huya de usted mismo. Enfrente lo que deba enfrentar, haga lo que deba hacer y disfrute los beneficios que provienen de la honestidad y el coraje. No se empeñe en ver algo que no existe porque el despertar podría ser doloroso.

No significa que debamos ser realistas extremos negadores de lo invisible o lo sublime, ¡no! Seamos personas sensatas que miran la vida a la cara y actúan para mejorarla. Mantengamos los pies "sobre la tierra". Gracias por leerme.

Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista

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