
|
|

Por razones que nadie conoce con certeza, nos ha tocado vivir en
un mundo complejo y difícil, en el que no todo lo que percibimos
llega a agradarnos. A veces podemos hacer algo para cambiar las
circunstancias que nos rodean, y otras, nos adaptamos. Sin embargo,
existe una tendencia generalizada que nos impulsa a evadir la realidad
y a "convencernos de que nada malo está sucediendo y
que "todo sigue bajo control". Optamos por mentirnos antes
que dedicarnos a despertar, actuar, cambiar.
Autoengañarse es decirse mentiras a uno mismo, creer algo
que una parte de nosotros reconoce como falso, alterado, ficticio
o irreal. Es una forma de negación o evasión de aspectos
que no deseamos enfrentar o cuya existencia no hemos logrado conscientizar.
Sobre este tema, que ha sido estudiado por muchos especialistas,
se ha conocido que existe una relación directa entre ansiedad
y autoengaño, de forma tal que cuando algo nos atemoriza
o confronta, se disparan mecanismos de defensa mentales que van
desde ignorar el factor estresante, hasta deformar la realidad engañosamente.
Casos los hay muchos: la esposa que es notificada de que su pareja
tiene otra mujer; el padre a quien se le dice que su hijo usa drogas;
la joven que se entera de los gustos homosexuales de su padre.;
la salida común de todos: negarlo, o sentirse ofendidos y
olvidarlo. En lugar de verificar, se elige el autoengaño,
para evitar sufrir.
El autoengaño es una forma de autosabotaje a través
del cual elegimos no avanzar y optamos por mantenernos en una situación
que nos resulta dolorosa o ingrata. Frases populares como "tapar
el sol con un dedo o "no hay tal ciego como el que no quiere
ver", indican la posible manifestación de esa tendencia.
Sin embargo el autoengaño crea y mantiene eso que en psicología
se ha denominado "procesos abiertos"; situaciones inconclusas
que nos roban gran cantidad de energía y que demandan acciones
concretas en lugar de una huida estratégica.
Nos mentimos de muchas formas, en muchos momentos y prácticamente
sobre cualquier área de nuestra vida. Hay autoengaño
en el padre que abandona a los hijos y actúa como si nada
estuviese ocurriendo; en la mujer que sigue saliendo con un hombre
que sabe que la abandonará; en el "viejo verde"
que sigue buscando adolescentes y desconoce el efecto del paso de
los años; en el docente que tiene record de alumnos "raspados"
y no acepta su responsabilidad en esos resultados; en el pueblo
que espera aletargado a que el gobernante de turno le resuelva sus
problemas de negligencia; y hay autoengaño también
en la mujer que vive "recostada" a su belleza física
como sin aceptar que ésta no será eterna.
Podemos rastrear las causas del autoengaño en los patrones
astrológicos innatos, en la crianza y la socialización
o en la elección voluntaria de huir de la realidad. Un grupo
familiar que se niega a hablar de ciertos temas considerados "tabú",
que oculta las situaciones difíciles de sus miembros y que
premia todo lo que no cause tensión o dolor, se convierte
en estimuladora de una irrealidad que puede resultar nefasta en
el proceso de evolución y madurez psicológica de los
más jóvenes.
Como antes se mencionó, el autoengaño puede ser inconsciente.
Puede uno querer y no poder percibir alguna situación. El
resultado de esto es que tarde o temprano lo que no habíamos
visto se hace evidente y nos sentimos sorprendidos y lastimados.
Para superar el autoengaño podemos preguntarnos en situaciones
particulares: ¿Esto que estoy pensando es un hecho o tan
sólo una creencia?¿Hay algo en esta situación
que estoy dejando de percibir o que me estoy evitando reconocer
y aceptar?¿Cuál es el temor con el que estoy evitando
enfrentarme?¿Qué ganaría si aceptara las cosas
como son y dejara de huirle a los hechos y sus consecuencias?
Puesto que la consciencia es la pieza clave de la autosuperación,
estar alerta y observar nuestros mecanismos escapistas, así
como ser honestos cono nosotros mismos, son decisiones idóneas
para superar el temor a la verdad que a veces nos atrapa. Es importante
avanzar y aprender. Vendarnos lo ojos, limita el progreso.
No huya de usted mismo. Enfrente lo que deba enfrentar, haga lo
que deba hacer y disfrute los beneficios que provienen de la honestidad
y el coraje. No se empeñe en ver algo que no existe porque
el despertar podría ser doloroso.
No significa que debamos ser realistas extremos negadores de lo
invisible o lo sublime, ¡no! Seamos personas sensatas que
miran la vida a la cara y actúan para mejorarla. Mantengamos
los pies "sobre la tierra". Gracias por leerme.
Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista
Este
artículo es propiedad intelectual de Renny Yagosesky. Si
va a ser reproducido total o parcialmente agradecemos respetar el
Derecho de Autor.
|
|