La Superación de Los Miedos
---Lic. Renny Yagosesky

Se ha dicho que el más grande objetivo del ser humano es alcanzar la felicidad. Experimentar en lo posible, un estado duradero de plenitud, disfrutar, pese a los obstáculos y dificultades, de cada momento de vida de la mejor manera posible. Pero una cosa es el deseo y otra distinta, por lo que para vivir de esa forma, debe primero vencer a su mayor enemigo... el miedo.

El miedo es una emoción, una reacción que nos impacta psicológica y físicamente, y que puede tener una raíz instintiva, derivada de nuestra programación génetica, y otra derivada de nuestras cogniciones, es decir, de las interpretaciones que hacemos de las situaciones o estímulos.

Puede decirse que el miedo es responsable, en gran medida, de que nos paralicemos, evadamos o nos tornemos agresivos en las circunstancias que consideramos o evaluamos como amenazantes.

Aunque se habla del miedo como algo genérico, en realidad podemos hablar de diversos miedos de acuerdo con el objeto o estímulo con que se relacione:

Podemos, por ejemplo, experimentar miedo a :

- La enfermedad
- La soledad
- La pérdida de la libertad
- Fracasar
- Hacer el ridículo.
- Se rechazados
- Tener éxito.
- No poder expresarnos frente a otros.

La escala del miedo es amplia y sus escalones se conocen por varios nombres: inseguridad, temor, miedo, terror y pánico. Existen, además, miedos de alto poder que nos impiden pensar, y que se han conocido como fobias. Hay fobias a las alturas, a los espacios abiertos, a los espacios cerrados, a volar en avión, a ciertos animales y a muchos otros estímulos que para algunos resultan altamente aversivos.

Es importante destacar que no todos experimentamos el miedo en la misma forma o intensidad, pues lo que a algunos les impacta a otros ni los ruboriza. En ocasiones podemos experimentar temor, que puede verse como un estado de inquietud controlable, mientras que otras, situaciones o personas nos impactan de manera traumática y duradera. A esa capacidad de poder afrontar las situaciones difíciles con el menos daño y la máxima recuperación, se le ha llamado resiliencia.

A mi juicio, el miedo puede relacionarse con la autoestima, pues a medida que alcanzamos un mayor grado de amor propio, de autovaloración y de confianza, menos frecuente e intenso es nuestro miedo. Y aunque lo ideal sería que esa confianza se viera fortalecida desde el nacimiento y durante la crianza, lo que suele ocurrir es que las permanentes reprimendas de padres, familiares y maestros, así como las comparaciones, humillaciones y otras experiencias limitadoras, nos restan seguridad y dificultan nuestro desempeño efectivo. Buena parte de esos miedos son manifestaciones de situaciones pasadas no olvidadas; de procesos abiertos o situaciones no resueltas que siguen perturbándonos.

Los efectos del miedo son diversos y lamentables: en vez de salud produce enfermedad, pues la preocupación y la ansiedad nos desestabilizan; en vez de armonía produce conflictos, pues desde el miedo saboteamos las relaciones, y nos hacemos dominantes o víctimas; y en vez de productividad genera improductividad, pues la falta de confianza afecta claramente nuestra capacidad de lograr objetivos.

Enfrentar el miedo, requiere, ya se ha dicho, confianza y fe. Una confianza que proviene del trabajo y la preparación, y una fe que proviene de la idea esperanzadora de que la vida y nuestra vida tienen algún sentido espiritual, y que Dios no desea lastimarnos.

Un elemento esencial para reducir el miedo es centrarse en el presente, vivir día por día, haciendo lo mejor que podamos en lugar de orientarnos hacia el futuro y sus riesgos y peligros. Puede usted usar lo que he definido en mi libro "La Psicología del Exito", como la "técnica de los pequeños logros", que nos dice que en vez de centrarse en lo grande, podemos atender a lo pequeño e ir ganando confianza gradualmente.

Es recomendable no compararse, pues la comparación nos puede hacer sentir inferiores a otros y activar el miedo al rechazo y otras formas de autodesaprobación. La toma de riesgos calculados es útil para ir venciendo el miedo poco a poco, y en lo estrictamente corporal, en lo fisiológico, es útil mantenerse relajado, pues la relajación es uno de los más poderosos antídotos para el miedo. Resulta importante centrarse en las capacidades y no en las limitaciones, pues debemos recordar que tenemos consciencia, inteligencia, creatividad, voluntad, capacidad de elegir, y muchos otros dones valiosos.

Cuando se amplia la consciencia, tiende a ser menor la frecuencia e intensidad de manifestación del miedo. De manera que conocerse puede ayudar. Así que bien puede usted ayudarse, haciendo una lista de las situaciones que le atemorizaron, y revivirlas ahora desde su nueva experiencia, con la madurez del adulto que es hoy, a fin de mirar las cosas desde otro ángulo, que no sea el del niño débil o el víctima entregado y culpador. Revísese con valentía y comenzará a ver las cosas de manera diferente, más manejable. Si teme hacerlo sólo o piensa que no lo logrará, busque ayuda.

Desde el punto de vista espiritual, ángulo o enfoque valorado por muchos, poco dados a interpretaciones lógicas de la existencia, se nos ha dicho que el miedo proviene de la identificación con el cuerpo, pues si nos viésemos como seres de energía o como almas, sería imposible temer, puesto que la energía y el alma son indestructibles.

Finalmente, el trabajo debe centrarse en limpiar nuestra mente, permitiéndole funcionar con pensamientos racionales y positivos. Lo que nunca debe hacer es quedarse de brazos cruzados. Muchas veces lo malo sucede porque nada hacemos para atraer, generar o conservarlo bueno. Gracias por leerme.


Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista

Todos los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (Julio 7 2005)