En la vida social, la relación con las personas puede arrojar vínculos maravillosos, o presentar encuentros frustrantes que nos llevan a experimentar decepciones y resentimientos. Por fortuna es posible superar estos sentimientos limitantes.
¿Qué hace para vivir sin resentimientos? Siga leyendo.
Por mucho que vivamos en la imaginación y ensueño, y por mucho que intentemos que las cosas salgan bien, es frecuente que algunos resultados obtenidos nos desagraden y que la conducta de ciertas personas nos incomoden. Si la incomodidad se expresa puede resolverse, pero si no se expresa, tiende a convertirse en un estado frustrante y doloroso que conocemos como resentimiento.
En general, podemos decir que el resentimiento es un estado de malestar o enojo que se produce por algún agravio recibido. En lo personal, defino resentimiento como un estado interior limitante de de rabia o ira, que se genera ante la percepción de injusticia o agravio no resuelto o inexpresado, que puede afecta nuestro bienestar general.
El resentimiento suele manifestarse de manera velada o indirecta, a través de varias conductas más o menos comunes y predecibles:
- Si se está solo: El resentimiento aparece en forma de pensamientos culposos (hacia sí mismo) o agresivos (hacia la persona objeto del resentimiento) que surgen de manera intrusiva y obsesiva. Algunos experimentan insomnio o pesadillas recurrentes.
- Si está frente a la persona objeto del resentimiento: El resentimiento aparece en forma de silencios, verbalizaciones sarcásticas y alejamientos de la persona o grupo.
- Si está frente a otros: El resentimiento aparece en forma de crítica, burla y otras formas de venganza ocultas, y en ocasiones surge como trato inadecuado a otros que no están involucrados, como consecuencia de la generalización del malestar y la frustración que le ocasiona una situación puntual.
Podemos estar resentidos con muchas personas, incluso sin saberlo conscientemente: Los objetos más frecuentes de resentimiento son:
- Dios: (Muchos resienten haber nacido en ciertos lugares, con ciertos padres y con cierta morfología corporal que estiman poco atractiva).
- Los Padres: Muchos guardan rencores con sus padres por conductas de abuso que vivieron durante la infancia y la adolescencia.
- Las Parejas: Muchos y especialmente muchas, resienten conductas abusivas que incluyen mentiras, maltratos físicos y abuso emocional de sus parejas.
- Los Jefes: Muchos empleados resienten las actitudes abusivas de sus empleadores, que se aprovechan de las limitaciones económicas para exigir comportamientos que no corresponden con las condiciones contractuales previamente pautadas.
- Los Vecinos: Muchos resienten los abusos de los malos vecinos que ocupan puestos de estacionamiento que no son suyos, que hacen ruidos molestos y que invaden la privacidad de los demás.
- Uno mismo: Muchos viven resentidos consigo mismos, tienen culpas no resueltas, y dejan el drama latente, como quien mastica sin tragar, en una prolongación innecesaria de autocastigo.
La actitud resentida oculta Inasertividad e inseguridad, pues se elige rumiar la rabia o expresarla a espaldas, antes que resolverla abierta y definitivamente. El resentido no ve los ángulos, aristas y matices de la situación e ignora las soluciones posibles y razonables.
Conviene saber que el resentimiento puede prevenirse y superarse. La prevención comienza al comprender que la mayoría de las personas actúa desde la inconsciencia, en obediencia a pautas innatas o aprendidas. Aceptarlo nos permite prevenirnos ante las intenciones ocultas o malsanas de algunos. Gurdjieff sugería no dar demasiada confianza a las personas para evitar decepciones. La prudencia, la discreción son virtudes. Desconfiar de lo que no se conoce, proteger la información privada y reducir las expectativas hacia los demás, previene abusos, conflictos, rencores y lamentos.
Para Rafael Echeverría, superar el resentimiento es posible a través del perdón o del reclamo. Perdonar pues sana el cuerpo, alivia la carga, cancela la deuda, y libera el corazón. Al fin y al cabo, las personas hacen lo mejor que pueden considerando sus niveles de conocimiento y consciencia. Por otra parte, cada uno de nosotros realiza su propia interpretación de los hechos por lo que somos responsables de las opiniones que asumimos. Como dice Goleman: “Los problemas están donde uno los ve”. Puedes vivir en un pasado inexistente o moverte en el aquí y el ahora. La vida es hoy, y esto no es un cliché sino una verdad incontrovertible. Perdona, renuncia a tu derecho de venganza. Elévate y sé feliz.
La otra vía es el reclamo, la justa aclaratoria acerca de los hechos o comportamientos que nos incomodaron, molestaron o dolieron. Debe hacerse con la idea de resolver y no sólo como catarsis, aunque el desahogo también suele ser curativo.
Tienes el poder de elegir. Es tu opción cambiar o sufrir. Y sufrir es una decisión personal, pues el sufrimiento surge de la inaceptación, de la fantasía frustrada. Limpia las lágrimas y muévete con al corriente de la vida, pues eres apenas una ola en el océano de la Creación. Gracias por leerme. www.laexcelencia.com
Lic. Renny
Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista
Todos
los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (Septiembre 25 2007)