Los temores Femeninos
---Lic. Renny Yagosesky

El temor es una reacción natural en el ser humano. Es una de las formas como el organismo responde a las interpretaciones que hacemos de los estímulos que nos rodean y con los cuales entramos en contacto. Es tan natural, que disponemos de todo un arsenal biológico diseñado para “disparar” esa reacción o respuesta cuando así lo consideremos necesario.

Dicho en términos simples, los temores son producto de expectativas negativas acerca del futuro, o de creencias de incapacidad para manejar exitosamente ciertas situaciones. Para mí, el temor tiene tres componentes esenciales: pensamientos de preocupación, tensión corporal e inquietud generalizada.

Para diferenciar los términos “temor” y “miedo”, diremos que el temor es un estado de incomodidad interior derivado de una anticipación mental negativa. El miedo, puede verse como la etapa superior del temor, como el estado de desarreglo o desorganización psicofísica que se produce cuando una situación indeseada ya se está viviendo en el momento presente. El temor, entonces, antecede al miedo, y el miedo es un estado más intenso y desorganizador de nuestro equilibrio funcional.

Al observar y relacionar temores con el género, han surgido algunas interesantes aproximaciones que puede ser favorable compartir. Puede decirse que existen ciertos temores que son padecidos más por las mujeres que por los hombres, al menos en lo que llamamos "la sociedad occidental". Entre esos, podemos destacar: temor a la soledad, a la dependencia, a la vejez, a la incompetencia, a la independencia y a la inestabilidad emocional y económica.

El temor a la soledad, visto en un contexto psicosocial, se explica por tendencias innatas y debido a la crianza a la que la mujer es sometida, en la cual se le enseña a vivir en comunidad, y a buscar e incluso depender de una pareja que la acompañe, la cuide y le provea los recursos para su supervivencia. La mujer suele vivir mucho más protegida que el hombre al extremo que hoy se conoce como hecho científico el que los padres responden con mayor rapidez al llanto de la niña que al del niño.

La idea de ser mujer sola crea un gran peso psicológico en la mente femenina. Los hombres, entrenados socialmente en la autonomía, parecen tolerar más fácilmente la soledad. La terapeuta Ruth Moulton, afirma, con particular crudeza, que la mayoría de sus pacientes femeninas, prefieren tener en casa a un hombre dormido, enfermo o borracho, con tal de no tener que vivir solas. ¿Dramático?¿Masoquista?¿Exagerado?¿Realista? Este temor se enfrenta aprendiendo a relacionar la soledad con armonía, paz, reflexión y autoconocimiento. Usando el tiempo a solas para trabajar internamente y disfrutar la vida.

El temor femenino a la dependencia se basa en que la mujer no desea estar "en manos" de un hombre que le suministre los recursos de vida, y que se imponga y decida lo que ella puede o debe hacer y cómo. Vivir así tiende a golpear la autoestima y a producir estados emocionales de vacío, inutilidad o poca valía. Este temor se enfrenta produciendo dinero propio, dedicando tiempo a desarrollar un oficio que genere recursos económicos suficientes la automanutención.

El temor a la vejez es normal en todas las personas, pero parece mayor en las mujeres ya que por razones biológicas o sociales ellas dan alta valoración a juventud y la belleza, como aspectos fundamentales de su vida, de su poder y de las relaciones de pareja. Esto las conduce irremediablemente hacia un callejón sin salida, puesto que todos envejeceremos y resulta iluso pretender hacer descansar el valor personal en la estética corporal. Este temor se trabaja espiritualmente, valorando el afecto, la experiencia, el aprendizaje, aceptando la inmortalidad de nuestro ser interior y buscando  más paz y menos aprobación.

El temor a la incompetencia, se presenta en la mujer como duda sobre sus capacidades para el éxito. Algunos piensan que esto es lo que en parte empuja a la mayoría de las mujeres hacia trabajos de apoyo emocional en vez de trabajos de líderes y pioneros. Labores secretariales, educativas y de servicio de ayuda al prójimo, tienden a ser las preferidas por las mujeres. En el libro: "El complejo de Cenicienta", se escribió que las mujeres se sabotean el éxito en trabajos importantes, al salir en estado, enfermarse o renunciar, justo antes de la fecha en que estaban a punto de ser promovidas a puestos superiores.

Que las mujeres teman ser independientes, puede resultar difícil de creer. Sin embargo, autoras de peso mundial como Simone de Beauvoir y Esther  Vilar, han señalado que "la mujer prefiere asumir el papel de sumisa, para evitar el esfuerzo que supone hacerse cargo de sí misma". Para muchas mujeres, la independencia es algo masculino y es común que alberguen el sueño de ser "salvadas" y mantenidas por algún hombre, estilo que los cambios culturales han venido gradualmente modificando.

En su libro "Erotismo", Francesco Alberoni, ha escrito que la mujer es un ser continuo, relacional, que no acepta fácilmente rupturas en los vínculos personales. Por esa razón tiende a temer toda manifestación de inestabilidad, sea esta emocional o económica. Si ella trae los hijos al mundo y la sociedad le asigna el deber de criarlos, es lógico que desee velar por la manutención de estos, y que busque alguien apto para que la apoye en esta delicada y trascendente misión.

Es obvio que este tema demanda un tratamiento más extenso y profundo. Sin embargo, el mensaje central de este escrito es que existen temores asociados con el hecho de ser mujer, y que dichos temores deben ser detectados, analizados y superados para poder disfrutar como recompensa, de una vida más plena y productiva.

Las mujeres deben aprender a cuidar de sí mismas, elevar sus niveles de ambición, definir metas, planificar su futuro, defender el derecho a ejercer posiciones importantes, producir dinero, y prepararse para eventualidades como el divorcio, la enfermedad, la vejez o la viudez. Gracias por leerme.


Msc. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


Todos los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (Enero 24 2007)