Amor Incondicional
---Lic. Renny Yagosesky

Puede decirse sin exagerar, que nos resulta más fácil hablar de amor que practicarlo. Tendemos a confundir amabilidad con amor o a "amar" interesadamente. Pocos practican el amor incondicional hacia los demás, o incluso, hacia sí mismos.

Cuando vemos el mundo tal y como está, dividido entre los que construyen y los que destruyen entre los que dan y los que quitan, nos preguntamos cuál será el devenir de la humanidad. Quizás demasiada gente vive llena de miedo, inmersa en conflictos, habituándose a la desesperación y a la desesperanza. Y al buscar ua salida a esta situación, a fin de mejorar nuestra vida, nuestra familia, nuestra comunidad, nuestra ciudad, nuestro país y finalmente nuestro mundo, me viene a la mente la idea de aprender a amar, aprender a amar de manera incondicional. ¿Y no es una tonta utopía pueden preguntarme, a lo que respondería: Es una necesidad, es un deber es una posibilidad, como lo fueron en su momento, la invención de la rueda, el descubrimiento de la gravedad, la llegada a la luna y el develamiento del genoma humano.

Para avanzar en esta dirección y lograr un cambio a gran escala, se requiere comenzar en pequeño, en uno mismo, luego en la pareja, la familia, la comunidad, y así, hasta abarcar a todos los que sean susceptibles de ingresar a la red del "amor incondicional".

El amor incondicional puede definirse como un proceso de aceptación total, una capacidad que nos permite vincularnos con el otro sin exigirle que cambie para poder tolerarlo, respetarlo o quererlo. Es una actitud vital de corte espiritual, desde la cual abandonamos las formas típicas de conexión basadas en la manipulación, y que pretenden obligar al otro ser, pensar, sentir o hacer lo que nosotros estimamos adecuado, sano, correcto, placentero o conveniente. Este estilo coaccionador por excelencia, se basa en el poder, y opera como una coraza protectora que usamos para evitar o escapar de nuestro propio cambio.

Desde la perspectiva de la autoestima, resulta evidente la importancia de amarnos a nosotros mismos, de apreciarnos, respetarnos, atendernos y tolerar nuestros aspectos limitantes o autosaboteadores. Esto no presupone una conducta narcisista, sino de comprensión de las necesidades personales y el despliegue de los recursos innatos o adquirimos que poseemos para satisfacerlos. No es muy congruente un obeso enseñando a bajar de peso, o un criminal enseñando virtud. Se escucha mejor a quien predica con el ejemplo, de manera que la autoestima es el primer paso, la incondicionalidad con uno mismo, que revela a fin de cuentas dejar de castigarnos y perdonarnos, dejar atrás el pasado, generarnos bienestar, aprobarnos, disfrutar, pasarla bien, mostrarnos amables y cariñosos con nosotros mismos y evitar hacer lo que no deseamos, así como ser manipulados por los demás.

Debe saberse que no es posible amarnos o aceptar el amor de otros, si pensamos en alguna parte de nuestra interioridad, que no merecemos tal amor. De pensarlo, lo evitaré, lo sabotearé o lo banalizaré, para atraer a mi vida indiferencia, soledad o castigo. Quizás debamos lista lo que merece ser aceptado, comprendido o perdonado antes de seguir adelante, basándonos en la idea de que la confusión y el error son parte normal del aprendizaje de la vida de un ser humano y demandan cierto grado de tolerancia.

Aceptado que sí merecemos amarnos y ser amados, nos toca como segundo paso la preservación de la salud y de la vida. Esto obliga una revisión de nuestros hábitos y la consecuente reducción o eliminación de hábitos alimenticios autodestructivos y la ingesta de tóxicos como el alcohol, el cigarrillo y otras drogas.

Más allá de lo corporal, es importante adquirir independencia psicológica. Esto significa abandonar la aprobación externa y el afán compulsivo por gustarle a otros y de actuar por complacerlos. Darnos la oportunidad de actuar con autonomía y responsabilidad, y asumir las consecuencias de nuestros actos y sus resultados. Si podemos perdonarnos, si deseamos cambiar positivamente, si podemos atender nuestras necesidades y ser responsables de esa libertad, podemos entonces pasar a promover o repartir incondicionalidad a otros.

Amar incondicionalmente a los demás significa, de aquí, aceptar que nadie, (se trate de pareja, familia, amigos o empleados) está obligado a ser como nosotros lo queremos. Nadie es de nadie. No estamos aquí para que nos complazcan o para complacer, sino para evolucionar y desprendernos de la ignorancia, la inconciencia y el miedo. La regla clave del amor incondicional es vivir y dejar vivir.

Lo mejor que podemos hacer con quienes nos rodean, es crear acuerdos, decirles con claridad lo que necesitamos o deseamos, y persuadirlos sin manipularlos. Amar nada tiene que ver con presionar, engañar o violentar la voluntad ajena. Aunque es común actuar así, no por eso deja de ser inadecuado y nocivo. Si obligo al otro a ser como yo quiero, me escondo de mi verdadera necesidad de superarme. Esto es autoengaño y falsa comodidad.

Resumiendo las ideas, diremos que el amor incondicional es la única salida para vivir plenamente. Requiere un estado de consciencia elevado que se traduce en pensamientos, palabras, emociones y acciones favorables para nosotros y para el resto del mundo. Impone la necesidad de frenar la prisa diaria para poder observarnos, conocernos, atendernos, apreciarnos, y superar las formas varias de autosabotaje, como el autoabandono y el autoengaño.

De nosotros, saltamos al prójimo, para aceptarlos como son, respetarles su derecho a vivir como lo decidan, permitirles ir a su propio ritmo y si nos afectan de algún modo, podemos persuadirlos amorosamente e incluso alejarnos y seguir creciendo por nuestro lado, con la fe en que todo puede mejorar si hacemos nuestra parte. El verdadero cambio es mi cambio, la verdadera revolución es de la consciencia, la necesidad más grande es amar y ser amado. Trabajemos allí y se operarán milagros.Gracias por leerme.

Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


Todos los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (Marzo 27 - 2006)