El Arte de Pedir
---Lic. Renny Yagosesky

Los seres humanos tenemos múltiples necesidades. De hecho no podemos sobrevivir sin el apoyo de otros que nos brindan atención y cariño. Parte de lo que requerimos podemos conseguirlo de manera autónoma, pero otra parte nos corresponde obtenerla de manos de otros, a quienes podemos arrebatarle o pedirle lo que nos hace falta. Y puesto que toda demostración de dominación o violencia tiende a generar reacciones negativas, nos queda como recurso pedir, que como ya muchos sabrán, no es necesariamente fácil, sino un verdadero y desconocido arte.

Pedir puede definirse como la acción de solicitar, rogar, demandar, proponer o solicitar a alguien que nos dé o haga algo que necesitamos, deseamos o apetecemos. Se pide por insatisfacción o deseo de mejora. Y ¿quiénes piden? Todos piden. Pide el niño ser alimentado cuando tiene hambre, pide que se le compre el vendedor, pide información el periodista, pide sabiduría el estudioso, pide amor el enamorado, pide placer el erotizado, pide comida o dinero el menesteroso, pide el voto el político, pide perdón el pecador y pide también clemencia el condenado.  Pedimos con la boca y con el gesto. Los que mejor usan las palabras piden con ellas y los que mejor manejan el cuerpo lo usan como carnada y arma.

Por desgracia, nuestras peticiones no siempre son escuchadas. Esto es así debido a que le pedimos a la gente incorrecta, y porque pedimos en momentos y formas también incorrectas. No se trata aquí de que debamos convertirnos en pedigüeños inactivos o en profesionales de la mendicidad. De lo que se trata es de comprender que logran más quienes piden y saben pedir, y menos quienes no piden o no saben cómo hacer una petición efectiva.

¿Por qué no pedimos? Si necesitamos pero no pedimos, es por timidez, resignación, desconocimiento u orgullo. Desconocimiento del poder de pedir, de la ley de los promedios que siempre produce algún beneficio al que intenta; de la premisa que afirma que las personas están condicionadas a dar y les gusta dar porque eso los hace sentir importantes. Orgullo, pues se evita afectar la imagen externa y la autoimagen que a veces es demasiado idealizada. Resignación a vivir por debajo de las verdaderas posibilidades, lo que significa en palabras de Antonio Blay: “ser un bombillo de 100 alumbrando 20”. Y timidez o temor al rechazo, porque conferimos demasiada importancia a la aceptación de otros y, sobre todo, como afirma Ellis, lo ansiamos de una manera neurótica, pues deseamos que sea total (que me acepten y me amen todos siempre) y si no sucede sufrimos por ello.

Pedir no es algo malo. De hecho la Biblia nos invita a hacerlo. En Lucas 9 y 10, puede leerse: “Y yo os
digo: pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Para Kopmeyer, un estudioso del tema del éxito personal, pedir es un verdadero arte que demanda dominar ciertos criterios, como: Pedirle a la gente adecuada, pedir adecuadamente (no exija, grite o amenace) pedir oportunamente, pedir insistentemente (pese a indiferencias, evasiones, posposiciones y rechazos), pedir pacientemente. Revisemos estas indicaciones más detenidamente.

Pedirle a la gente adecuada implica que debe usted pedirle a quien pueda darle, a quien tenga la capacidad real para no sentirse frustrado innecesariamente. Siempre está el riesgo de recibir una negativa, pero este se reduce, si elige usted con inteligencia antes de hacer su solicitud. Si le pide a quien no tiene, lo hará sentir mal y perderá el tiempo.

Pedir adecuadamente significa hacerlo de manera asertiva, mirando a la persona a los ojos, y expresar su deseo de manera clara y honesta, sin retar, humillarse, exigir ni amenazar, pues estos métodos producen frecuentes y estrepitosos fracasos.

Pedir oportunamente implica buscar un momento correcto. No pediría usted matrimonio en medio de un accidente automovilístico, ni pediría usted un aumento a la semana de haber sido empleado. Simplemente sería inoportuno. En su libro: Como hacerse rico, donald Trumph cuenta cómo estuvo a punto de despedir a un empleado excelente que eligió solicitar un aumento de sueldo un día que Trumph tuvo numeroso contratiempos y ya en la noche descansaba consternado en su oficina. Le aconsejó de no muy buen talante, aprender a desarrollar el sentido de la oportunidad.

Debe pedir insistentemente. Esto significa no abandonar ante la primera negativa. Pregunte la causa del “no” y rebátala sin alterarse, argumente calmadamente y vuelva a pedir. En una época en la cual vendí la Enciclopedia Británica, una señora me dijo que no le interesaba, insistí sin atacar, y ella insistió en negarse. Insistí y ella de nuevo se negó. Para mi sorpresa el día siguiente me llamó para comprar. No se deje vencer por indiferencias, evasiones, posposiciones o rechazos.

Pedir pacientemente no es más que saber esperar. El “no” de hoy  puede convertirse en el "sí" de mañana si sabe usted esperar el tiempo necesario de maduración de los procesos.

Debe usted saber que “no hay comida gratis”. No podrá evadir pagar un precio por aquello que reciba, por lo que deberá usted saberlo, calcularlo y pagarlo. Puede dar a cambio algo que usted tenga y el otro necesite. Póngase a la orden o haga algo mejor, dar antes de ir a pedir. Las relaciones productivas son siempre las que descansan en la justicia y la equidad, nada de llamar sólo cuando necesite. Haga llamadas o visitas de mantenimiento de los vínculos. Si va a pedir un consejo y se lo darán gratuitamente, invite a comer y pague la cuenta. No actúe de manera utilitaria, pues quedará muy mal parado y lo evitarán en el futuro.

Así que valore el poder de pedir y aprenda el arte. Siga estos consejos, pida, pida más, pida a muchos, hágalo adecuadamente, de algo equivalente a cambio y se sorprenderá de los  maravillosos resultados. Gracias por leerme. www.laexcelencia.com

Msc. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


Todos los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (Enero 30 2007)