El Chantaje Emocional
---Lic. Renny Yagosesky

Una de las trampas más comunes en las  relaciones personales en conflicto, especialmente en las parejas, es lo que llamaremos aquí el “chantaje emociona”. Es un mecanismo, basado en la culpa y el miedo, usado para obtener ventajas del otro, y evitar tener que cambiar. ¿Qué podemos hacer cuando somos chantajeados “por amor”? Siga leyendo.

Laura tenía tres meses de relación con Roberto. Ante los ojos de los demás se llevaban bien, y en su propia opinión todo marchaba “sobre ruedas”. Esto, claro está, siempre que Laura no eligiera salir con sus compañeros de trabajo. De hacerlo, se veía frente a toda una serie de reacciones agresivas de Roberto, que la afectaban emocionalmente: él dejaba de hablarle, evitaba la intimidad sexual y comenzaba a beber y a salir con sus amigos.

Orlando es un vendedor de pólizas de seguros, divorciado y padre de una adolescente de 19 años llamada Rudy. Cuando él tiene una conquista y se plantea estabilizar su vida amorosa, nota que “casualmente”, su hija  cambia y comienza a salir mal en los estudios.

Como estos, hay miles de casos que tienen como elemento común: el chantaje emocional. Esto es, un mecanismo explícito o velado, a través del cual una persona que intenta decirle a la otra que si no hace lo que se espera de ella, enfrentará represalias. Una clara manipulación para obtener un resultado deseado a costa del sacrificio o esfuerzo de otro a quien deseamos controlar, dirigir, dominar.

El chantaje emocional es común y se aplica o se padece en las más diversas áreas de la vida de las personas. Puede verse en las familias, las empresas y en todo escenario en el que predomine la dependencia y la inmadurez emocional.

Aunque no puede negarse la efectividad ocasional de este pernicioso método, aunque la experiencia indica que los chantajistas emocionales, tienden a recibir buenas dosis de su medicina, pues logran enseñar a sus parejas a aplicar el mismo tipo de acción, a estimular no sólo la culpa, sino además el resentimiento y el deseo de venganza, alejamiento y abandono.

¿Y qué puede usted hacer si tiene cerca o convive con uno de estos chantajistas emocionales?

Lo primero es comprender que son personas muy atemorizadas, que actúan así por tres razones básicamente: 1-) tienen la creencia errada de no poder lograr sus aspiraciones de atención o aprecio de formas más saludables y menos neuróticas. 2-) Han aprendido a servirse de la eficacia temporal del chantaje. 3-) Actúan con baja consciencia, sin darse cuenta de las consecuencias de sus actos.

También puede  ayudarles a ver sus acciones y los efectos de ellas, pues en algunos casos, bastará servir de espejo para que el manipulador modifique su conducta.

Es posible actuar de manera asertiva y exigir un mejor trato, o proponer acuerdos claros que incluyan notificar al otro, lo que usted aceptará y lo que no está dispuesto a tolerar. La firmeza obra milagros y pone límite al abuso.

Es esencial tomar responsabilidad por lo que permitimos que suceda o que otros hagan con nosotros. Para apoyar este cambio, puede usted incluir un cambio en su lenguaje, y evitar las expresiones victimistas, del tipo: “es que me obligan”, “no puedo hacer nada”,etc. En realidad cada persona dice “sí” o “no” ante las conductas de otros. Así que salte al terreno de los adultos y deje de culpar a otros por lo que usted elige tolerar.

Evite discutir airadamente y no intente vengarse. Busque un cambio positivo, de un margen de confianza y tiempo, halague de manera entusiasta al manipulador cuando su conducta sea respetuosa y aceptable. En lenguaje psicológico, esto se denomina reforzamiento y posee el poder de estimular aquella acción que ha sido reconocida y premiada.

Si no ve usted cambio o posibilidad de que las cosas mejoren, aléjese de los chantajistas. Hay gente que no está dispuesta a cambiar y no debe usted mantenerse al lado de personas o conductas tóxicas, pues tiene usted el derecho de vivir con alegría, paz y dignidad.

Si acaso se diera el caso de que el chantajista fuese usted, le sugiero que considere crecer y avanzar, madurar, desarrollar su autoestima, en lugar de presionar a otros para que se adapten a sus caprichos o designios, a costa de sacrificios que ni desean ni están obligados a realizar. Convénzase de que nadie vino a este mundo a complacerlo, y que le debe respeto a todos los seres, sean hijos, empleados o parejas. No use a los demás para que le hagan feliz, hágase feliz usted mismo(a), deje de molestar y de sufrir. Lea buenos libros de autoayuda, muévase hacia su espiritualidad, llene su tiempo con actividades agradables y evite controlar  a quienes le rodean.  Nada es tan terrible como el amor obligado. Es como comer sin hambre o dormir sin sueño. Las relaciones son obras maravillosas de Dios, creadas para enseñarnos a despertar y trascender el egoísmo. Amar es más un dar que un recibir. Gracias por leerme. www.laexcelencia.com

Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


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