Cómo Dañar su Relación de Pareja
---Lic. Renny Yagosesky

Ya sea por afecto, costumbre o temor a la soledad, tener una relación de pareja es para nosotros los humanos algo especialmente importante. Puede decirse que todos deseamos amar y ser amados, y disfrutar de las mieles del romance y del erotismo que nos proporciona un vínculo estable y satisfactorio.

Sin embargo, más allá de esta intención que podríamos percibir como normal y mayoritaria, hay un numeroso grupo de personas que parecieran orientadas, más bien, a afectar, dañar o destruir sus propias relaciones de pareja.

En ese camino de autoflagelación, en el que muchos caen con frecuencia, se hacen frecuentes discusiones, descalificaciones, amenazas y culpabilizaciones. En cierto nivel, la causa puede ser rastreada en tres mecanismos negativos que operan como bloqueadores de la relación, según he podido observar en las consultas de orientación y en los talleres de relaciones de pareja que dicto regularmente. Estos bloqueadores son: Ilusión, apego e incomunicación, y se manifiestan en parejas que recién se conocen o en las que ya ha prosperado el aprecio humano e incluso el amor.

El mecanismo de la ilusión, consiste principalmente, en dar rienda suelta a la fantasía, casi siempre en el inicio del vínculo. Una de las personas o ambas, idealizan al otro y se imaginan un futuro feliz y maravilloso. Esto, más que optimismo, tiende a ser una distorsión de la realidad, pues las enormes expectativas que surgen sobre "el alma gemela", tiende a ser más un deseo, que poco o nada se ajusta los hechos. La persona vive en un mundo de ensueño, que le impide percibir defectos y le impulsa a exaltar las cualidades o virtudes de su "amada o de su amado."

Cuando esto ocurre, las consecuencias no se hacen esperar. Si la persona no satisface los deseos del iluso, en la forma en que éste lo esperaba, surgen la decepción y la frustración. En ocasiones, la reacción puede ser rabiosa, agresiva y hasta violenta. "Me engañaste", "esto no es lo que yo esperaba", "has cambiado" y otras frases de ese tenor se hacen acostumbradas.

La solución a este mal de autosabotaje, es "abrir los ojos" , "aterrizar", retomar la visión realista de las cosas y ceñirse a lo que los hechos indican. Además, reducir las expectativas que se tiene con la pareja, para aceptar lo que es, y no centrase en lo que "debería ser". Realismo y aceptación, son las claves.

La otra trampa autodestructiva de una relación de pareja, es el apego. Apegarse es experimentar una necesidad a veces extrema de estar cerca física o emocionalmente de otra persona. Esta tendencia nos lleva a un deseo de contacto, a una dependencia creciente que suele desembocar en la necesidad de controlar al otro. Los celos son una muestra típica de este síndrome.

Las consecuencias son conflictividad de la pareja, sensación para uno, de estar asfixiado, y para el otro, de ser rechazado. Así, se van perdiendo la magia, la confianza, la armonía y la esperanza de un futuro común satisfactorio.

Este comportamiento muestra falta de autonomía, ausencia de una vida con propósito u objetivos propios, o una clara inseguridad típica de la baja autoestima, que debe ser abordado con madurez, tan pronto como se descubre.

La solución, a este problema consiste en centrarse más en uno mismo, sin descartar o ignorar la relación, aunque sí dando predominio a acciones, ocupaciones y contactos interpersonales que no dependan de la presencia de la pareja. Librarse del apego, requiere autocontrol emocional, respeto por el espacio del otros, y aprender a crear opciones en las cuales usar el tiempo y la energía, sin tener que acaparar al ser amado. En resumen, vida propia, autocontrol, respeto y opciones, ayudan a controlar y vencer el apego.

El tercer factor más frecuente de perturbación de la relación de pareja es la incomunicación. Esta se manifiesta de varias formas. Una de ellas es negarse a hablar. Son muchos los casos que conocemos de personas cuyo mecanismo común ante la tensión de pareja, es hacer silencio, enmudecer. Otra forma común de activar este mecanismo es evadiendo hablar de los temas importantes, por considerarlos tontos, infructuosos o tensos. Es triste ver la cantidad de parejas que se separan queriéndose, porque no lograron alcanzar un acuerdo que rebasara la tensión, la torpeza o el orgullo.

El resultado de este estilo de autosabotaje son el conflicto, y el resentimiento. ¿Quién no se sentiría ofendido si la persona que dice quererlo se niega a escucharlo y a buscar una salida a una crisis en la relación?

La solución a esta traba la tenemos en actitudes positivas como disposición, tolerancia y humildad. Además, en el desarrollo de una comunicación clara y asertiva, y centrándose en la soluciones antes que los problemas y sus efectos emocionales. Siempre, como decían los antiguos chinos: "Es mejor encender una vela que quejarse de la oscuridad".

Si usted se ve reflejado en estas descripciones, sírvase de estas sugerencias y ponga su grano de arena para buscar salidas positivas a sus limitaciones en la relación de pareja. Recuerde que los problemas no se resuelven solos, y que la peor diligencia es la que no se hace. Gracias por leerme.

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