Cómo Evitar ser Manipulado
---Lic. Renny Yagosesky
Desde hace 3 ó 4 millones de años, el ser humano apareció en la Tierra y evolucionó; se adaptó al medio ambiente y sobrevivió. Desde entonces, las personas se han vinculado entre sí, valiéndose del instinto y del razonamiento, gracias a la evolución cerebral de la especie. En el mundo actual, con el predominio del lenguaje como vehículo de comunicación, nos comunicamos para entendernos, apoyarnos y evolucionar juntos, y para controlar, vencer, manipular y dominar a los demás para nuestro beneficio egoísta y personal. Revisemos más de cerca la manipulación.

La manipulación es el intento o el acto de manejar a las personas según nuestro beneficio particular; de controlarlas o dominarlas sin convencerlas, sin contar con su disposición voluntaria. Por lo general, la manipulación daña la autoestima de la persona que es víctima de este acto, quien siente presión y violencia, porque es obligada.

Una visión peculiar de la manipulación la ofrece James Readfield en su libro: "La novena revelación", donde expresa que los manipuladores son ladrones de energía. Frustrados que viven en un bajo nivel de energía mental y corporal y que obtienen energía ganando discusiones y sometiendo a los otros a sus designios. ¿Han visto ustedes cuán fuerte queda quien gana una discusión y cuán débil quien la pierde?

Existen muchas formas o estrategias comunicacionales que se usan para manipular. Podemos manipular con la culpa, haciendo que ciertas personas se sientan mal por lo que hicieron o dejaron de hacer. Éste es el mecanismo preferido de los padres con baja autoestima, quienes al ver que carecen de argumentos y de ejemplo coherente para solicitarles o exigirles algo, usan el arma de la crítica y maltratan psicológicamente a sus hijos. En ellos es común el uso de frases, como: "no sirves para nada", "nunca debiste haber nacido", "no eres como tu hermano" y "no te mereces nada de mí". Flechas envenenadas con las que estos padres, por ignorantes, dañan el destino de sus hijos.

Dentro de la estrategia de la culpa, es usual y efectiva la lástima. Desempleados, pobres, solitarios, enfermos, enamorados y otros, usan sus aparentes limitaciones para obtener de los demás algo que no tiene derecho a exigir o que ellos mismos pueden proveerse. En vez de aprender a pescar, piden y piden pescado, como mendigos, revelando una clara debilidad emocional.

Podemos manipular con el miedo, amenazando a otros para que actúen a favor nuestros, so pena de que reciban algún castigo nuestro, de otros o de Dios. También se manipula con la indiferencia, quitando atención y cariño, llenando de frío las relaciones, y así obligar al otro reaccionar como esperamos. Algunas mujeres se valen de la seducción y la complacencia para manipular. Muestran sus posibilidades de gratificación con amor o sexo, a quien haga "lo correcto". Ellas complacen repetidamente para luego "cobrar la factura" cuando llegue el momento.

Entre los complacientes, hay que cuidarse de los sacrificados. Cuando alguien le diga repetidamente que se está sacrificando por usted, le sugiero que le ponga precio a ese sacrificio y pague cuanto antes, o de inmediato tome la situación en sus manos y le pida a esa persona no sacrificarse más. Si no lo hace, tarde o temprano lo lamentará cuando le soliciten compensar tales sacrificios realizados en su nombre, con otros similares. Los aprovechadores gozan con este estilo de manipulador que ama como inversión y cobra, a veces bastante caro.

Algunos hombre utilizan la racionalización para controlar a otros, especialmente a las mujeres (incluyendo a sus parejas) y a sus hijos. Su trampa consiste en presentar detalles técnicos, estadísticos o científicos por los que se supone que los demás deben acatar nuestras órdenes o apetencias. Por supuesto, muchos caen en la trampa al no poder discernir y refutar en la misma línea argumental.

Para evitar la manipulación es recomendable estar alerta y comprender que la manipulación es real, existe y la usan a diario millones de personas. Ante el manipulador, es necesario: aprender a decir ¡NO!; razonar y cuestionar sus premisas, expresiones y exigencias, pues el manipulador quiere que no analicemos para dominarnos fácilmente; tener más autonomía, es decir, depender menos de otros para restarle chance de controlarnos; establecer acuerdos, preferiblemente escritos al iniciar relaciones importantes; convertirnos en nuestros propios jueces, restando así poder a otros; filtrar informaciones privadas para evitar intromisiones ajenas; y alejarse de las personas impositivas y agresivas que para no crecer o negociar, manipulan.

Si no deseamos ser manipulados, lo mejor es no manipular. Por eso, lo mejor es que aprendamos técnicas de comunicación asertiva, que es una forma de comunicarse directa y honestamente, expresando libremente pensamientos, sentimientos y expectativas.

Puede que al principio le incomode decirle alguien lo que le desagrada o lo que realmente espera de ellas, pero pronto notará que es lo mejor que ha hecho, pues reducirá al mínimo la efectividad en su vida, de los depredadores de las relaciones, los manipuladores. Gracias por leerme.

Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


Todos los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (Febrero 06 2006)