El Arte de Conversar
---Lic. Renny Yagosesky

Por mucho que anhelemos ser felices y queramos que las cosas resulten adaptadas a nuestro planes y propósitos, la vida tiene giros inesperados y puede cruzarnos en medio del camino, con personas inescrupulosas que ven al prójimo como una cosa, un objeto, recurso o una mercancía de la cual pueden impunemente aprovecharse. A este tipo de individuos los conocemos como "manipuladores", y se caracterizan por su tendencia a obtener de los demás un provecho egoísta, sirviéndose de diversos métodos entre los que se cuentan como más frecuentes la ilusión, la presión y el engaño.

Las razones
Los que manipulan constantemente lo hacen por varias razones. Las más destacadas de acuerdo con mi observación, son: comodidad, autoafirmación y miedo. Los que buscan un camino corto, que se niegan a pagar el precio del éxito, optan por mentir, prometer, sobornar, chantajear o hacer todo tipo de triquiñuelas con tal de obtener rápidamente aquello que desean. Violan las reglas y se saltan los procedimientos con asombrosa facilidad. Usted sabrá que esto es así para ellos cuando les escuche decir: "no te enrolles", "nadie lo sabrá", "así es más rápido", "no te des mala vida por eso", "otros también lo han hecho" o "no seas tan correcto". En su lenguaje se revela el pragmatismo que deja afuera como algo insignificante, los principios o acuerdos preestablecidos.

Miente
El manipulador miente con asombrosa facilidad. Si es experto, verá usted en sus hábitos de comunicación que tuerce la realidad incluso en circunstancia aparentemente insignificantes. Si está usted junto a alguien que recibe una llamada y en su presencia dice que está con otra persona o en otro lugar, tiene cerca un potencial manipulador. Escúchelo y verá que le miente al mesonero, al parquedor de autos, a las secretarias y a cualquiera para lograr sus fines. Si usted le dice algo al respecto, puede que él le sonría, le palmee la espalda compasivamente y le de una excusa o le hablará mal de la persona a la que acaban de engañar.

Oculta
Los más diestros manipuladores ocultarán información personal. En el caso de los estafadores, usted no sabrá cómo ubicarlos o localizarlos pues operan como fantasmas que confunden y posponen todo lo que los delataría. Si usted busca que precisen información, escuchará evasivas y cuentos en los que está en cambio, de paso, en revisión, o cosas de ese tipo nada claras o concretas. Paradójicamente, se empeñarán en saberlo todo sobre usted. Escudriñan en su vida para saber donde vide, a qué se dedica, con quién vive y un sin fin de detalles. Los mejores, averiguan indirectamente o colocan el tema para que usted se confiese sin darse cuenta.

Halaga
Halagar es algo que un manipulador verdadero sabe hacer muy bien. Por experiencia y estudio, sabe encontrar el punto de orgullo que le hace a usted sentirse especial y se detiene a sembrar allí hasta ganar su confianza absoluta. No se deje llevar fácilmente por los halagadores, pues pocas personas dan reconocimiento desinteresado. Manténgase en guardia contra este derrame súbito de miel, pues puede enceguecerlo.

Promete
La promesa es una de las armas favoritas de los manipuladores. Después de conocerle y saber lo que usted busca, el encantador le prometerá villas y castillas. Es así como muchas mujeres han sido llenadas de fantasía que creyeron reales, para verse luego desechas emocionalmente al verificar que no había nada más que palabras en su desteñido príncipe azul.

Ayuda
La propiciación, el empeño compulsivo en hacer favores, es una corona de espinas que los farsantes entrenados colocan sobre la cabeza de sus desplumadas víctimas. El manipulador sabe que todos deseamos tener liderazgo, que nos gusta ser atendidos y que el poder nos enloquece. Por eso usa como arma secreta complacernos. Yo te ayudo, yo te llevo, yo lo arreglo. Dan y dan gota a gota y luego, cual mafioso tradicional, llegan a cobrar en el momento justo. Todo, parte de una estrategia en la que se nos hipoteca la vida debiendo favores y regalos que nunca fueron gratis y pocas veces solicitados.

Emociona
A veces el recurso de manipulación es netamente emocional. Un manejador de gente no ignora que las emociones intensas nos impulsan a actuar muchas veces sin el amparo de la razón. Por eso se sirve de la culpa y el miedo para presionar ciertos actos que le resulten convenientes. Culpar a alguien es una estrategia común de quien no asume sus responsabilidades. Expresiones como "Mira lo que hiciste", "por qué no me has llamado", "yo no te hubiese tratado así", revelan un chantaje emocional cuya letra de fondo es "debiste hacer lo que yo quería". Atemorizar busca un efecto similar aunque con el miedo se busca controlar la conducta futura. "No hagas eso" o "te va a ir mal", es una forma de decir que lo bueno es lo que el manipulador diga.

Se esconde
Trabajar en la sombra y usar a otros para sus fines puede ser parte del estilo de algunos manipuladores, pues el manipulador no es adulto y por tanto no es ni transparente ni honesto ni responsable. Poco le cuesta regar chismes, calumniar, exagerar y enredar a la gente en verdaderas ficciones totalmente inexistentes. Son pescadores que saben sacar ganancia de los "ríos revueltos".

No quiero decir aquí que todo el que halague, pregunte o sea amable es un manipulador, sino que muchos usan esas formas para ocultarse. Si desea usted salir de la órbita de un manipulador: manténgase alerta, no crea en ofertas o promesas no verificadas, no se haga eco de rumores no confirmados, sea ecuánime ante halagos y regalos y no deje llegar muy cerca a desconocidos, que sean demasiado amables sin razones aparentes. Si quiere reducir sus posibilidades de convertirse en un manipulador, redcuerde que "no todo lo que brilla es oro", y que "el mapa no es el territorio". Una vez una estafadora, luego de ser confrontada duramente por mí, me dijo con pasmosa serenidad: "se puede estafar a las personas porque quieren lo mejor, pero lo quieren muy fácilmente". Gracias por leerme.

Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


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