Las dos Caras de las Crisis
---Lic. Renny Yagosesky

Es común que mostremos inquietus o temor ante la posibilidad de enfrentarnos a una situación que consideramos críica. Sin embargo, además de las aparentes complicaciones y malestrares que genera, en realidad, cada crisis tiene un rostro de crecimiento, un factor oculto que nos hace lograr, avanzar y aprender lo que de otro modo no hubiésemos logrado , avanzado o aprendido.

La vida, como quiera que se vea, es un camino de evolución que se concreta a partir de múltiples cambios. Estos cambios suelen darse a un vertiginoso ritmo que asusta a millones de seres, que no logran encontrar respuestas inmediatas ni adecuadas para las situaciones inesperadas que les toca enfrentar.

Estos cambios sorpresivos, rápidos y permanentes, suelen generar temor, confusión y descontrol. Así lo atestiguan las incontables consultas a terapeutas de diversa índole y el creciente número de enfermedades psicosomáticas, algunas verdaderamente graves y preocupantes derivadas del estrés acumulado.

Para mí, las crisis son mensajeras que enseñan poderosas lecciones a quienes logran escucharlas con atención y humildad. Son el reflejo de ciclos que se están cerrando y que a veces insistimos en perpetuar cuando ya no resultan favorables en nuestra vida. Son, en realidad, espacios de crecimiento personal, oportunidades para revisarnos y conocernos mejor; impactos que nos permiten descubrir patrones mentales y emocionales gastados que requieren renovarse.

Estos estados o momentos críticos, suelen venir apareados con cambios inesperados o notables en la salud, el trabajo o las relaciones. A veces se manifiestan en personas cercanas aunque nos afectan por igual. La muerte de un familiar, un aborto inesperado o inducido, un accidente o una noticia ingrata, pueden bastar para detonar reacciones y cambios que alteren nuestra forma normal de vida.

Aunque algunas de esas crisis parecen surgir repentinamente, en realidad son consecuencia de un proceso de acumulación o saturación del que no nos habíamos percatado y que "de pronto" hace presencia.

Cada proceso crítico trae su mensaje. Puede decirnos que hay un hábito que debe modificarse, un trabajo que debe dejarse, una relación que debe renovarse o una mudanza que realizar. Nos dice, siempre, que hay que ejecutar cambios para restablecer el equilibrio que se ha perdido, temporalmente.
Una crisis económica puede ser una invitación a encontrarnos con nuestra verdadera vocación, a desarrollar la creatividad, a mejorar las relaciones, a cambiar de escenario laboral o a revisar la forma como gastamos, invertimos o ahorramos. Cismos de pareja revelan la necesidad de mirar de cerca aspectos bloqueados o ignorados en el vínculo o, son una invitación para decir adiós definitivamente.

Una crisis de salud puede estarnos diciendo a través del cuerpo, que estamos agotados, que nos sentimos vacíos, que hemos pasado mucho tiempo asustados, tensos, tristes, culpables o rabiosos, que hemos olvidado amar algún aspecto de nuestra naturaleza, que vamos muy de prisa, que estamos anclados en el autoabandono o que hemos olvidado el placer de vivir.

Las crisis se reconocen por el surgimiento de emociones intensas, confusión o cambios radicales en la manera de ver las cosas. También por la presencia abrumadora de situaciones inusuales e inmanejables. A veces se manifiestan en forma de apatía, inmovilidad y aparente quietud. La depresión, generalmente se disfrazan de calma. Casi siempre usamos las crisis para llamar la atención, para descansar, para cambiar o para rendirnos.

Considero, junto a muchos investigadores de la emparentados con la psicoespiritualidad, que muchas de las crisis que tildamos de enfermedad o locura, pueden, más bien, ser etapas de transición en un proceso de evolución y crecimiento interno.

Las crisis pueden ser sanadoras: Un intento de suicidio puede generar una nueva conciencia de vida; un divorcio puede cambiar para bien nuestra visión del amor y la pareja; una adicción puede transformarse en un resurgir dignificante, como lo probó Nicky Cruz, famoso Pastor Evangélico de la década de los 70, autor del libro "Corre Nicky corre", quien fuera pandillero y criminal, antes de que una severa crisis existencial diera pie a su histórica y maravillosa transformación.

Para superar las crisis debemos entender que:
- Una crisis en sí misma no es algo negativo.
- A veces es lo mero que puede sucedernos.
- Tenemos responsabilidad y no culpa, en lo que nos ocurre
- Solicitar ayuda en esos momentos puede ser adecuado.
- Muchos otros han logrado derrotarlas y nosotros podemos intentarlo.
- Cada crisis trae un mensaje importante.
- Podemos cambiar el estado de las cosas.
- Cada situación tiene ua manera por la cual sucede.
- En la vida, reconbgemnos lo que hemos sembrado.
- Puede haber salidas aunque no las vesmoa inmediatamente.
- Vivimos etapas o ciclos que se agotan y debemos cambiar.

Piensa en esto, y recuerda que eres un alumno de la vida, y que de todo puedes aprender para conveetirte en alguien más capaz, valiente y fuerte. Gracias pór leerme. www.laexcelencia.com

Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


Todos los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (Agosto 22 2005)