El Arte de Saber Escuchar

---Lic. Renny Yagosesky
Sin temor a exagerar, podría decirse que todos deseamos, de alguna manera, tener éxito y reconocimiento social. Y eso que llamamos el “éxito social”, ese basa, en última instancia, se basa en las buenas relaciones, pues nada podemos hacer exclusivamente solos.

Esas buena relaciones se apoyan en una comunicación efectiva, cualidad que demanda que sepamos expresarnos, y escuchar, adecuadamente.

Todos valoramos en alto grado ser tomados en cuenta, especialmente ser escuchados, y creer que nuestras ideas son importantes y aportan algo positivo en los ámbitos en los cuales nos desenvolvemos. La mayoría de las personas disfruta y se reafirma al obtener atención, la cual es uan forma de reconocimiento, de decirle al otro: “sé que estás alli”, “lo que dices me importa”. Asimismo, tendemos a sentirnos frustrados al no ser escuchados, arte dominado por apenas unos pocos seres concientes y dedicados.

El problema esencial es que escuchar no es una cualidad fácil de alcanzar. Generalmente oímos, pero no escucdhamos. La diferencia radica en que oir es un proceso mecánico, físico de captación de ondas sonoras, mientras que escuchar se refiere a la capacidad de captar más que sonidos, los mensajes e intenciones del hablante.

Escuchar es una capacidad importante y útil, que deja varias ganancias, entre ellas crear vínculos, evitar y resolver conflictos, así como desarrollar liderazgo y facilitarnos así el apoyo para alcanzar nuestros sueños.

Al sentirse escuchadas, las personas se relajan, abren su mente y su corazón, y nos muestran su mundo interior, sus creencias, valores y anhelos. Al saberse atendidos sinceramente, les damos una oportunidad de acercarse, de desahogare y de hacer una conexión humana y franca.

Lamentablemente, no somos tan buenos oyentes como podríamos serlo, y cometemos errores evitables, por descuido o ignorancia. Los más comunes son:

a) Brindar poca atención a nuestros interlocutores.

b) Interrumpir repetidamente la conversación.

c) Reaccionar impulsivamente ante cualquier discrepancia.

d) Tratar temas delicados y polémicos que pueden crear enemistad.

e) Desviar la conversación hacia donde deseamos, ignorando el interés del otro.

f) Mostra un tono de voz revelador de apatía o agresividad.

g) Criticar a personas ausentes o rechazar de plano las opiniones que no compartimos.

El no saber escuchar es un imán de complicaciones. Sabemos que numerosos negocios se han perdido debido a que las partes involucradas no dedicaron el tiempo y el esfuerzo necesarios en la intención y la técnica de la buena escucha.

Igual sucede en el ámbito de la pareja, escenario en el que  la comunicación es la vía más eficaz para el entendimiento y la resolución de desacuerdos.

Si puede usted escuchar a su socio, amigo, pareja o cliente, con verdadera apertura y disposición, se asegurará una relación de mayor calidad y en cuanto a los resultados a los que aspire, tiene buena parte del terreno ganado. Si por el contrario, tiene dificultad para prestar atención, respetar las diferencias o negociar un acuerdo, se las verá duras para sostener cualquier vínculo de forma satisfactoria y duradera, pues como ya he sugerido, no es posible tener unas relaciones de primera con una comunicación de segunda.

Para convertirse en un buen comunicador basándonos en el poder de escuchar, podemos implementar algunas medidas inteligentes basadas en el respeto y el sentido común, tales como:

- Valorar la capacidad de escuchar como una cualidad importante.

- Conversar de manera consciente y hablar de temas gratos y convenientes.

- Respetar las formas de pensar y ser sin juzgar o contradecir innecesariamente.

- Practicar la autolimitación verbal (hablar lo necesario) para acostumbrarse a escuchar.

- Controlar el impulso de interrumpir, desmentir o aconsejar.

- Prestar atención a los valores, emocones y objetivos de losa demás.

- Mirar al interlocutor aunque con intermitencia para no asustarlo.

- Dar respuesta o feed back a lo que el otros dice.

Use palabras o expresiones cortas ("ah", "entiendo", "claro") o pequeños gestos o movimientos de cabeza o manos. Se usa con éxito la técnica de preguntar sobre la frase última que ha sido dicha: Ejm: "O sea que no piensas irte de viaje", ¿"Entonces no crees que él quiera salir contigo?". Esto le indica a quien nos habla que le hemos escuchado perfectamente y si por el contrario, no hemos captado su mensaje adecuadamente , sirve como una oportunidad para aclarar las cosas.

En conclusión, debemos escuchar activamente sin interrumpir a quien nos habla, y demostrando interés y calidad de atención, a fin de estimular la conversación abierta y la manifestación de la personalidad del interlocutor. Serán útiles cualidades de apoyo como observación, tolerancia, autocontrol y práctica. Escuchar es un poder, que nos permite conocer a los demás, equivocarnos menos, y ganar amigos y oportunidades. Inténtelo, le dará buenos resultados.  Gracias por leerme.

Msc. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


Todos los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (Enero 17 2007)