El Poder de La Oratoria
---Lic. Renny Yagosesky

Hablar en público puede ser una vocación o un reto que nos imponen las circunstancias. Es una habilidad importante pues nos permite destacarnos, potenciar la autoestima e influir sobre otras personas. Sin embargo, el miedo a equivocarnos y a ser rechazados mejor conocido como el miedo escénico, es un enemigo a vencer para poder triunfar como un orador excelente.

Es difícil encontrar personas que no hayan sufrido episodios de miedo escénico. Esta experiencia de limitación que puede generarnos vergüenza, culpa, rabia y otros sentimientos desagradables, es conocida como la manifestación de temor aprendido más difundida en el mundo. Se comprende entonces que sea necesario entender lo que nos sucede cuando nos vemos en situación de hablar frente a otros, para descubrir cómo convencer el estrés que típicamente tal situación nos produce.

En mi libro, "El Poder de la Oratoria" (Júpiter Editores), defino el miedo escénico como "una forma de timidez que se manifiesta frente a grupos; una reacción del organismo que nace en pensamientos de preocupación y termina constituyéndose en un desequilibrio neurofisiológico que incluye cambios en el pulso, la respiración, el nivel de transpiración, la concentración mental, la memoria y en muchos otros aspectos de la relación mente-cuerpo".

Las causas del miedo escénico han sido buscadas en diferentes frentes. Puede deberse a traumas de vidas pasadas, a predisposiciones biológicas de configuración cerebral, a patrones astrológicos, a situaciones críticas vividas en la infancia y la adolescencia, al aprendizaje imitativo de los códigos familiares, a una actitud perfeccionista o a la sobreestimación de la opinión de los demás. Cualquiera que sea la causa o grupos de causas, lo cierto es que éstas imponen límites a nuestra satisfacción, a nuestra autonomía y a nuestra determinación, y nos condicionan a padecer estados de tensión, parálisis, evasión o confusión.

La experiencia de varios años en el entrenamiento de personas de todo tipo y especialmente de artistas, políticos y empresarios, me indican que hay, cuando menos, cinco elementos principales que tienden a exacerbar el miedo escénico:

- La novedad (enfrentarse a lo que no conocemos)
- La sorpresa (enfrentarse a algo que no esperábamos tener que enfrentar)
- La intensidad (el grado de importancia que el reto tenga para nosotros)
- El desconocimiento (el grado de ignorancia temática del orador.
- La inexperiencia (la falta de práctica y de vivencias en este aspecto)

Para vencer al miedo escénico hay varios métodos cuya efectividad es mayor cuando se usan combinadamente.
Decidirlo
Cada acción que produce resultados deber ser elegida con fuerza y determinación, de tal forma que no existan dudas dentro del sujeto, de que eso que ha dicho que hará y que logrará, es realmente lo que quiere hacer y lograr.

Prepararse:
Es más fácil hablar en público si dominamos el tema del que nos corresponde hablar. No siempre la preparación vence al miedo, pero ayuda en este objetivo.

Confiar:
Es más fácil confiar cuando estamos preparados, cuando hemos practicado y cuando por efecto de la respiración nos relajamos y nos concentramos en el momento presente. Confiar es creer que sí se puede. Piensa que sí puedes, afírmalo y visualízalo. Si crees que puedes será más fácil lograrlo.

Relajarse
Es necesario aprender a usar la respiración para mantenernos lo más relajados posibles. Esto favorece el autocontrol y ayuda a crear confianza.

Practicar
La práctica aumenta las posibilidades de dominar cualquier habilidad. Probar una y otra vez nos brinda confianza y nos permite descubrir parte de lo mejor de nosotros. La práctica, además, va haciendo que lo que parecía difícil se convierta en fácil poco a poco. No basta el estudio y la comprensión intelectual de un problema. Intelectualmente entendemos, por la vía del trabajo práctico, aprendemos.

Modelar
En este contexto, modelar significa imitar. Es más fácil hablar correctamente en público si seguimos las pautas de quienes ya lo han logrado y lo hacen exitosamente. Observe un orador de su preferencia y capte la esencia de sus palabras, gestos, entonaciones, argumentos y movimientos. Aprenderá más rápidamente y con mayor eficacia.

Afirmar

Afirmar significa decretar verbalmente en forma positiva nuestra capacidad, como si ya se hubiese desarrollado. "Yo, Renny Yagosesky, soy mejor orador cada día", es un ejemplo de afirmación, que repetida centenares de veces, crea una matriz de pensamiento subconsciente, que nos otorga, gradualmente, mayor coraje a la hora de expresarnos en público.

Visualizar

Esta técnica se basa en imaginarnos ya triunfando en la situación que originalmente nos atemoriza. Véase, mentalmente, hablando con elocuencia y persuasión, y lo hará realidad. Shakespeare lo dijo de esta forma: "asume una virtud aunque no la tengas y muy pronto la tendrás".

Perdonarse
Si has cometido errores al hablar en público, perdónate y no te guardes resentimientos. Déjalo ir y aprende de esos errores. No los menciones más y céntrate en aprender lo necesario para hacerlo cada día mejor.

Si sigues estas sugerencias, notarás los cambios positivos en tu expresividad. Así que ya sabes: acepta el miedo, pero enfréntalo con todas armas posibles concentrándote en las soluciones y con la idea mental de que lo lograrás. No te rindas y terminarás por saltar al otro lado, donde siempre has debido estar. Debes saber que yo sufrí de un terrible miedo escénico, y hoy cuento más de 500 conferencias en mi haber, y miles de alumnos que testimonian su cambio personal. Rétate y vencerás. Puedes lograrlo. Gracias por leerme.

Lic. Renny Yagosesky

Comunicador social
Escritor
Asesor
Conferencista


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