Como Superar Las Excusas
---Lic. Renny Yagosesky
Desde siempre en el interior del ser humano se ha librado una lucha que tiene como contrincantes al deber y al placer. No pocas veces, queremos hacer lo que deseamos y dejamos de hacer lo que debemos. De hecho, para que nos alimentáramos, estudiáramos  o nos aseáramos, nuestros padres o quienes nos criaron, tuvieron, probablemente, que apelar a métodos persuasivos o coercitivos con la esperanza de enseñarnos el papel de lo necesario y no únicamente de lo agradable.

Al hacernos adultos, decidimos por consciencia o por crisis, nuestras acciones o hábitos. Si no hemos madurado lo suficiente como para saber lo que queremos, responsabilizarnos y pagar el precio para alcanzar nuestro sueños, las excusas se convierten en aliados que nos quitan peso en lo inmediato, pero a largo plazo, nos traen grandes problemas y frustraciones. Las conductas evasivas nos impulsan a anclarnos en lo familiar, cómodo y satisfactorio, y nos impide avanzar con esfuerzo organización y tesón.

Lamentablemente, como no se puede "tapar el sol con un dedo", hay momentos en los cuales el autoengaño no aplica y nos toca despertar, abandonar las excusas y ponernos a trabajar seriamente, pasando por encima de las excusas “favoritas” cuya intención se resume en: "No sé", "no puedo" y "no debo", que no son sino códigos comunes en los evasores, que no desean preguntarse ¿cómo saber?¿cómo poder?¿hasta qué punto debo o no debo, realmente?

Hay excusas elaborada y típicas, entre las que deseo destacar: No tengo tiempo, no tengo suerte, la situación social está crítica, no tengo capacidad, eso no es para mí. Revisemos brevemente cada una de ellas.

“No tengo tiempo”, es una manera distorsionada de decir que no tenemos planificación o control de nuestro manejo del tiempo. Todo tienen 24 horas, de maera tal que el problema no es falta de tiempo, sino mala o ninguna planificación, lo cual puede aprenderse.

“No tengo suerte”, es una excusa débil, basada en la interpretación limitante de experiencias atenriores, y de la falsa premisa de que así como fue el pasado será el futuro. Y esto, evidentemente, no tiene que suceder así. En mi opinión, la suerte es un producto derivado de tres factores: preparación opción y determinación. Si estamos entrenados, listos o preparados, se abren opciones diversas para nosotros, que sólo requerirán la decisión determinada de actuar y moverse hacia los objetivos.

“La situación social está crítica”, es una excusa inaceptable, pues si bien es cierto quenos influyem no nos determina. Implica que somos  o seremos parter de una nefasta estadístca de pobreza, desempleo, problemas o pocas oportunidades. Nada más falso. Todo no pueden , pero tú sí. Cada persona tiene un control bastante alto de su destino, con sus decisiones, y mientras a algunos les va mal, a otros les va muy bien en circunstancias similares. La diferencia la marcan la actitud, el riesgo, y la visión positiva de las situaciones. Recuérdalo, no eres parte de una estadística.

“No tengo capacidad”, es otra excusa sin base consistente, pues todos servimos para algo, y contamos además con la potenciaidad de aprender. La idea es trazarse objetivos realistas y trabajar para adquirir la capacidad, que no debe confundirse con el talento, que es una facilidad de comprensión o ejecución en una o má áreas. Puedes adquirir las habilidaes que te permitan trabajar y vivir decorosamente.

“ Esto no es para mí”, es la excusa de los que no lo intentan, o de los que abandonan rápido. Miremos estos tres ejemplos: Hellen Keller, una niña ciega, sorda y muda que se convirtió con esfuerzo en ua escritora de renombre mundial. Tony Meléndez, joven nacido sin brazos, que canta, toca guitarra con los pies, y recorre el mundo brindando esperanza, y Bill Clemente, bajista que perdió el antebrazo y desarrolló una técnica asombrosa para tocar con una sola mano. Son  inspiradores que no aceptaron un no como respuesta a sus más anhelados sueños.

Las excusas, en su mecanismo evasor, nos llevan a rendirnos o a culpar a padres, parientes, gobernantes o situaciones, a veces nos calma pero no resuelve los problemas.  Al evadir, sin embargo, los pequeños problemas se agravan, lo que ya es crítico se hace crónico y si no actuamos favorecemos la crisis y el caos. ¿A quien culpas para no enfrentar tus retos y dificultades?¿Qué hace falta para que te atrevas a desafiar la comodidad y el temor?

Para cambiar y superar este mecanismo limitante, hay que aceptar que vivimos de excusa en excusa, y que ellas reflejan temor a enfrentar situaciones que nos resultan amenazantes. Luego es necesario definir con precisión cuáles son las excusas que hemos desarrollado en cada área de nuestra vida.¿Qué excusas te impiden  buscar trabajo, trabajar en lo que te gusta, estudiar, elevar tu nivel intelectual, bajar de peso, superar la violencia, organizar tu tiempo, ahorrar o vencer una enfermedad?

Si aceptas tus excusas y las detectas, lo próximo es emprender un plan de nuevos pensamientos, nuevo lenguaje y nuevos actos. Planifícalo, escríbelo, practícalo y úsalo. Cree, confía en tus capacidades, ten fe en que encontrarás salidas positivas,

Después, muy importante, te toca montar un cerca de protección y no hacerte eco de los miles de comentarios de personalidades “víctimas” que todavía se encuentran en el lugar obscuro del que tu ahora decidiste salir. Hay que dejar un camino cuando se quiere tomar otro. Alejarse de personas negativas y resignadas, y evitar conversaciones desanimantes, buscar apoyo en quienes ya las han superdo y en quienes saben cómo se logra. Dijo Norman Vincent Peale: "Cuando creas que puede pasar, pasará". Otros en peores circunstancias salieron adelante. No digas que no puedes. "Cero excusas".  Como dijo una vez Satia Sai Baba: “ La vida es un desafío, enfréntalo”. Gracias por leerme. www.laexcelencia.com


Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


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