Poder de La Gratitud
---Lic. Renny Yagosesky

No es exagerado afirmar que la mayoría de las personas vemos más fácilmente lo que nos falta que lo que tenemos. Es una extraña lógica que parece pervivir en nosotros desde las cavernas, con algunas excepciones conocidas en civilizaciones antiguas, y otras actuales, como la de los pigmeos, que creen en el amor y respeto grupales.

Cada mañana, cuando abrimos los ojos, podemos darnos cuenta de que estamos vivos. Al caminar nos percatamos de la capacidad de movernos. Al hablar evidenciamos que tenemos un lenguaje y mecanismos para transmitir a través de éste ciertos mensajes. Nos bañamos, comemos, reímos, respiramos, sentimos, disfrutamos de múltiples recursos, y por extraño que pueda parecer, no dedicamos tiempo y energía para agradecer la casi perfección humana que cuenta con miles de millones de células que trabajan durante años millones de horas sin detenerse. A veces ni siquiera recordamos que son la atmósfera y la energía solar lo que nos sustenta.

¿Tiene perdón tamaña ingratitud? ¿Es posible que el hombre siga creyéndose amo y señor de todo siendo como es una simple pulga en ese perro gigantesco que es el Universo? ¿Es ese ego recrecido el que impide el esparcimiento del amor entre los seres?

Lean esta anécdota real: Hace poco más de un año, un amigo que sobrevivió milagrosamente al efecto de un disparo que le perforó varios órganos vitales, se quejaba de la bondad de Dios. Durante un Taller de Comunicación y Relaciones que dicté hace ya más de un año, uno de los participantes se quejaba de que sus tres hijos eran un desastre y que por eso no le provocaba abrazarlos al llegar a casa. Me permití recordarle que cada día mueren de hambre en el mundo cerca de 40 mil niños, mientras que los suyos permanecían vivos.

Muchos padres se quejan del llanto de sus hijos pero no agradecen el tener un hijo y el poder oír ese llanto que sólo es un clamor de amor. Criticamos aquello que vemos y que nos disgusta , sin detenernos a agradecer el poder admirar todo cuanto nos rodea.

¿De dónde sale esta gigantesca ceguera que nos impide acceder a las incontables bendiciones que nos han sido obsequiadas? Incluso cuando dormimos y nuestra consciencia se detiene, la "mano de Dios", nos mantiene con vida sin que podamos siquiera darnos cuenta. ¿O somos tan ingenuos como para creer que nada tenemos que ver con lo que vibra en el cielo sobre nuestras cabezas y en la tierra debajo de nuestros pies. Todos compartimos de alguna manera la misma grandeza.

Ha dicho Sai Baba, místico de la India, que las palabras: "yo" "mi" y "mío" , deberían ser reducidas de nuestro vocabulario, pues nos alejan de la integración a los demás y a Dios.

Louise Hay, conocida autora de libros de autosuperación, dice que cada día de su vida agradece amanecer con vida, el agua con la cual se baña, los alimentos que come, las personas con quienes se encuentra, los problemas que le aparecen en el camino, su salud, las enfermedades que ha tenido, y todo aquello que reciba o le acontezca, por bueno o malo que pueda parecer. Para ella agradecer es la base de la humildad y la clave del vínculo con el Infinito.

Es necesario aprender el arte de agradecer, aprender a ver el lado positivo de la vida y dedicarnos a halagar el poder creador que nos sostiene. No hacerlo sería inconsciencia, ignorancia o soberbia. Nuestro "ego" nos empuja a mostrar lo "grandes", "buenos" y "sabios" que somos, pero nos impide decir un simple "gracias" con devoción, de corazón, a eso o ese que nos permite seguir viviendo. Agradecer aumenta lo que se agradece; nos hace conscientes de lo que se recibe y tiene; nos convierte en personas más humildes; nos ubica. Antes de quejarte, de criticar, de exigir o de pelear ... Agradece. Gracias por leerme.


Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


Este artículo es propiedad intelectual de Renny Yagosesky. Si va a ser reproducido total o parcialmemente agradecemos respetar el Derecho de Autor.