El Autoliderazgo
---Lic. Renny Yagosesky

Nadie discute hoy en día, que los seres humanos somos seres sociales. Necesitamos y nos gusta relacionarnos y compartir pensamientos, emociones, planes y actividades con otras personas, preferiblemente afines o similares.

En ocasiones, dependiendo de los rasgos de nuestra personalidad o del aprendizaje adquirido por crianza y socialización, podemos mostrar más o menos autonomía, más o menos dependencia, y expresar tendencias a la buscar el apoyo o la tutela de personas que nos guíen o dirijan, o por el contrario, desplegar autonomía y mostrar deseo de ejercer el autoliderazgo.

Si el liderazgo, visto como capacidad es el talento para influir en otros, o visto como proceso, es una secuencia de acciones de influencia sobre otros para lograr con su apoyo la transformación de una determinada realidad, el autoliderazgo puede definirse como la capacidad de influirme para crear cambios, o la secuencia de acciones de autoinfluencia para transformar mi realidad.

Existe una gran diferencia entre vivir desde el autoliderazgo o desde el liderazgo externo. La primera de ellas es que cuando esperamos que los líderes mejoren nuestras vidas, nos decepcionamos rápidamente, debido a que nuestras expectativas no siempre se parecen a los objetivos o capacidades del líder externo; los plazos en que deseamos que las cosas sucedan no siempre son acordes con los plazos en que se logran, si es que llegan a lograrse, y los resultados, lo que recibimos, suele resultar diferente a lo que esperábamos.

Los líderes son, por lo general, buenos vendedores de su imagen. Los idealizamos debido a la “venta” que hacen y terminamos defraudados, criticándolos o incluso odiándolos. Dicen lo que deseamos escuchar y antes su gracia o hechizo, podemos llegar a olvidar que las palabras no son realidades tangibles, sino símbolos, formas de presentar las ideas y las experiencias. Decirle a alguien: “yo te amo”, no significa que la amemos. Sólo significa que eso es lo que hemos decidido decir. Casi todo el mundo miente u oculta, y los líderes no son la excepción, aunque existan algunos con mayor moralidad o congruencia.

Gente tan especial como la Madre Teresa, fue criticada por no rendir cuentas de las donaciones que recibía. Del Dalai Lama, cuya honorabilidad no pongo en duda, se ha dicho que acepto dinero de USA para crear guerrillas que pretendían enfrentar a los chinos luego de su invasión al Tibet. El mismo Gandhi, el gran “Mahatma”, era, según algunos biógrafos, un aficionado compulsivo  a las jovencitas, y el gran líder religioso Martin Luther King, adalid de los derechos de los negros norteamericanos, ganador de un justo y digno lugar en la historia, tuvo una activa y oculta vida sexual extramarital. Esto no desconoce los grandes méritos de estos y otros personajes, pues Teresa ayudo a miles, Gandhi fue clave en la libertad política de la India, y Luther King realizó aportes invaluables a la igualdad racial. Hicieron mucho y sacrificaron mucho. Injusto sería negarlo.

Sin embargo, aunque tengamos aprecio, respeto o veneración por algunos líderes, y aceptemos con poca o ninguna reserva sus ideas, aunque elijamos trabajar con ellos convencidos de que se puede crear un destino mejor, es un necesario acto de madurez mirarles no sólo las virtudes sino también los errores y defectos. Esto nos llevaría a ser justos en la evaluación de sus vidas y legados, y a responsabilizarnos, además, por hacer nuestra parte, que podría ser valiosa y necesaria, si asumiéramos el reto.

Debemos aprender a desarrollar el autoliderazgo, lo cual puede traducirse como el despertar y despliegue de nuestro poder personal para mejorarnos y mejorar a otros, y crear así cambios positivos del tipo ganar-ganar que tanto necesita este mundo confundido y malherido de egoísmo, odio, temor, depresión y violencia.

Esto significa, en lo concreto:
-Decidir desarrollar el propio liderazgo.

-Ponerse en acción para desarrollar el autoliderazgo.

-Ampliar nuestra autoconciencia, autoconfianza y dominio emocional.

-Definir valores y objetivos personales como mapa de ruta.

-Diseñar planes de trabajo que faciliten los logros deseados.

-Trabajar de manera incesante hasta lograr los objetivos.

-Superar la tendencia a esperar la iniciativa de otros, y más bien actuar.

-Crear grupos, fundaciones u organizaciones, para facilitar los éxitos.

-Promover las ideas en webs, conferencias, cursos, artículos y cartas.

-Trabajar en el éxito personal antes de querer dirigir o aconsejar a otros.

-Detectar conductas autosaboteadoras y corregirlas.

-Reflexionar cada idea antes de aceptarla.

-Creer más en hechos que en palabras.

-Definir prioridades para un menor manejo del tiempo.

-Sustituir la tendencia a la queja, la crítica y el ataque, por propuestas y acciones concretas y visibles.

-Relacionarse de manera justa con personas que aporten a nuestros objetivos y compartan valores.

-Crear una imagen favorable y atractiva.

-Mantenerse accesible, contactable.

-Visitar ambientes y lugares que promuevan relaciones gratas y convenientes.

Estas son algunas ideas que pueden serle de utilidad para que logre usted promover cada vez más un mayor liderazgo sobre usted y sobre otros, lo que le evitará inclinarse o depender de otros líderes, de los inadecuados o de los de siempre. Se acepta, claro está, que en ciertas situaciones, hay personas que por rol, capacidad o circunstancias, pueden proponer ideas o motorizar acciones adecuadas de transformación y cambio, que los lleva a jugar un papel importante en nuestras vidas.

Dicho esto, le invito de manera vigorosa a que se levante de la butaca mental, despierte, haga contacto con su poder, y despliegue un flujo de liderazgo en la dirección que estime sana, viable, conveniente y ecológica. Rompa las dependencias, remueva las idolatrías y protagonice su vida. No sea un actor de reparto en la trama de su vida. A cada instante, creamos nuestra realidad e influimos en la de otros. Créalo, trabaje en ello y logrará más de lo que imagina. Gracias por leerme. www.laexcelencia.com


Msc. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


Todos los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (Diciembre 05 2006)