La Importancia de Saber Escuchar
---Lic. Renny Yagosesky

Sin temor a exagerar, podría decirse que todos deseamos, cada uno a su manera, tener éxito social y reconocimiento. Esto que aquí denomino "éxito social", se basa en nuestra capacidad de generar resultados valiosos visibles, y de crear y sostener una imagen aceptable. Tener esa buena imagen, es decir, posicionarse en la mente de personas demanda, a su vez, una cierta capacidad de crear y sostener buenas relaciones, ya que hablando con realismo y honestidad, poco o nada puede realizarse si se actúa en soledad. Esas buenas relaciones, se apoyan principalmente en una comunicación efectiva, la cual se conforma de dos aspectos centrales: saber expresarse y saber escuchar.

Saber escuchar no es una cualidad fácil de alcanzar, a pesar de que todos conocemos su importancia pues deseamos de manera ardorosa ser escuchados y nos incomoda, frustra o indigna si nuestras ideas y opiniones son ignoradas o subestimadas.

Podría alguien en su más sana curiosidad, preguntarse un "para qué" escuchar a los demás. Les presento diez razones, poderosas, todas ellas beneficiosas:

1. - Para poder conocer a los demás, sus ideas, intenciones y expectativas.
2. - Para mostrar cordialidad y respeto.
3. - Para ganar la buena voluntad de los demás y acercarnos a ellos.
4. - Para poder tomar mejores decisiones con respecto a ellos.
5. - Para estimular que nos traten igual y nos escuchen cuando hablemos.
6. - Para saber los puntos de coincidencia y de divergencia.
7. - Para lograr acuerdos y desarrollar acciones conjuntas más fácilmente.
8. - Para poder influirlos positivamente.
9. - Para brindar una buena imagen
10. - Para hacerlos sentir bien.

Al sentirse escuchadas, las personas se relajan se abren y nos muestran su mundo interior, sus creencias y valores. Cuando les prestamos atención sincera, les damos una oportunidad de acercarse, de desahogare y de crear o ampliar un vínculo franco y duradero. Tener la paciencia de escuchar sin interrumpir, posibilita que el conversador atento escoja con cuidado sus palabras, ideas y planteamientos.

Lamentablemente, no somos tan buenos oyentes como podríamos serlo, pues pocas veces valoramos con justicia la importancia de saber escuchar, y no estamos entrenados en esta habilidad. Algunos de nuestros errores conversacionales más frecuentes, son:

- Brindamos poca atención a nuestros interlocutores.
- Interrumpimos repetidamente la conversación.
- Reaccionamos impulsivamente ante cualquier discrepancia.
- Tratamos temas delicados y polémicos que pueden crear enemistad.
- Desviamos la conversación hacia donde deseamos, ignorando el interés del otro.
- Mostramos con nuestro tono de voz, apatía o agresividad.
- Criticamos a personas ausentes o rechazamos opiniones que no compartimos.

Todos podríamos coincidir en afirmar que millares de relaciones afectivas y de negocios se han complicado o han fracasado, debido a que las personas involucradas no dedicaron el tiempo y el esfuerzo necesarios al desarrollo y aplicación de una escucha de calidad.

Si puede usted escuchar a su socio, amigo, pareja o cliente, con verdadera apertura y disposición, se asegurará una relación de mayor calidad y en cuanto a los resultados a los que aspire, tiene buena parte del terreno ganado. Si por el contrario, tiene dificultad para prestar atención, respetar las diferencias o negociar un acuerdo, se las verá duras para sostener cualquier vínculo de forma satisfactoria y duradera, pues como ya he sugerido, no es posible tener unas relaciones de primera con una comunicación de segunda.

Para convertirse en un buen comunicador basándonos en el poder de escuchar, podemos implementar algunas medidas inteligentes basadas en el respeto y el sentido común, tales como:

- Valorar la capacidad de escuchar como una cualidad importante.
- Conversar de manera consciente.
- Respetar los estilos de personalidad individuales.
- Evitar la tendencia a juzgar y contradecir, a menos que se requiera.
- Practicar el control verbal (hablar lo necesario) y acostumbrarse a escuchar.
- Controlar el impulso de interrumpir, desmentir o aconsejar.
- Respetar los valores, objetivos y emociones de los otros.
- Brindar atención completa, tanto auditiva, visual o corporal al otros.
- Responder a preguntas o afirmaciones con palabras o gestos.
- Estimular con preguntas al otro, para que se exprese fluidamente.

En conclusión, ser escuchados es una necesidad, por lo que saber escuchar es una mecanismo de conexión con los otros muy poderoso y lamentablemente subestimado. Puede aprenderse y existen técnicas que favorecen la buena comunicación y por ende las relaciones positivas. La idea es querer, saber cómo y ponerlo en práctica hasta alcanzar dominio. Los resultados serán positivos y se harán sentir muy pronto. Gracias por leerme

Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


Todos los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (Abril 03- 2006)