Regresar a la Alegría
---Lic. Renny Yagosesky

Los seres humanos, pese a nuestra pretensión de racionalidad, somos particularmente emotivos. Nos gusta sentir y buscamos la experiencia emocional con intensidad y frecuencia. También somos sensibles emocionalmente y podemos sentir una gama de emocones que van de la apatía hasta el éxtasis.

En la convivencia cotidiana solemos toparnos con incontables estímulos, ante los cuales reaccionamos de diversas formas, dependiendo de nuestra particular manera de evaluar cada persona, situación o cosa. De hecho, la base de la llamada corriente cognitiva en psicoterapia, se basa en la idea que la forma como una persona experimenta su vida y sus niveles de bienestar o malestar general, dependen del significado que ella le asigne a cada situación, siendo típico que la gran mayoría estima como bueno lo que favorece el logro de sus metas personales, y malo que los retrasa o impide.

Y es ese estilo y tendencia mental, el que ha llevado a que tantas personas hayan perdido su confianza, su fe y su alegría, para anclarse en estados emotivos bajos como la apatía, la tristeza y la desesperanza, u otros intensos igualmente perjudiciales como la rabia, la agresividad y la violencia.

El problema no consiste en experimentar estas emociones, pues ellas son parte de nuestro repertorio biológico y cumplen una fnción en nuestra vida: la rabia nos ayuda a defender un territorio que creemos vulnerado; la tristeza nos hace temporalmente instrospectivos y nos ayuda a revisarnos y emerger con una visión más profunda y significativa de la vida; la culpa nos hace revisar nuestra responsabilidad social y preceptos morales, y el miedo nos alerta y protege de peligros potencialmente dañinos.

Lo verdaderamente negativo es permitir que estos estados sean repetitivos y permanezcan como un estilo reactivo típico y automático, pues esto deriva en una ruptura del equilibrio de la ecología del organismo y lleva ala enfermedad.

Es por esto que resulta tan importante rescatar en nosotros las experiencias de bienestar, volver a tomar control emocional y recuperar si alguna vez la tuvimos, lo que poidríamos llamar aquí ... la algría de vivir.

La alegría es un estado interior fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía y una poderosa disposición a la acción contructiva. Puede ser percibida en la persona toda, siendo así que en la persona que la experimenta, se expresa en su lenguaje, su manera de decidir y sus acciones concretas.

A mi entender, hay, concretamente, dos tipos de alegría y dos cualidades queconforman la alegría, que deben desarrollarse y conservarse para disfrutar de los beneficios de la personalidad alegre.

Los dos tips de alegría son: la alegría reacción y la alegría tendencia. La alegría como reacción es una respuesta de corta duración que surge cuando topamos con un estímulo que evoca en nosotros recuerdos o expectativas favorables de trascendencia moderada o media. Encontrarse con una amigo, recibir una propuesta favorable de trabajo o encontrar un objeto apreciado que estaba extraviado, son ejemplos de este tipo de alegría. La alegría como tendencia va un paso más allá en el nivel de conciencia, pues implica una manera voluntaria y frecuente de pensar e interpretar la vida manera positiva.

Las dos cualidades o actitudes requeridas para encender la alegría, son la gratitud y el optimismo. La gratitud es la capacidad de reconocer la presencia de lo bueno en nuestra vida. (Sabemos que bueno y malo son variables relativas pues lo bueno para mí puede no serlo para usted. Pero cada persona, en su tiempo, su espacio y su cultura, puede calibrar lo que encaja en estas categorías). Defino el optimsmo como la capacidad de desear, intentar y confiar que acontezca lo óptimo, es decir, lo mejor dentro de lo posible.

¿Y cómo lograr el desarrollo de esas actitudes que conducen a la alegría?
La gratitud se desarrolla focalizando la atención en todo lo favorable que hemos vivido o recibido en el pasado y en el presente. Ayuda mucho hacer una lista con los "items" de lo agrdecible y detenerse un instante en cada uno de ellos para pensar o varbalizar Ejm: "agradezco tener una familia","agrdezco mi salud actual" "me siento agradecido por lo que me enseño mi padre", etc. Y así, desarrollar consciencia de gratitud y agradecer todo, un café que se nos ofrece, la llamada de un amigo o un piropo.

En cuanto al optimismo, debe saberse que la expectativa positiva ha demostrado ser un factor de alto poder para lograr objetivos. La expresión "creer para ver", indica que logramos y vivmos aquello que pensamos que podemos lograr y vivir. Aunque no todo será para nostros, la expectativa positiva acompañada de acción congruente, tiende a generar más exito más rápidamente. Se desarrolla optimismo con apoyo de pensamientos como: "si otro puedo, yo puedo también", "si no pude hoy, podré mañana", siempre hay una forma; sólo debemos encontrarla". También conviene reunirnos con personas optimistas, aprender todo lo posible sobre el tema o el asunto que deseamos lograr y hacer ejercicio para dinamizar y vigorizar el cuerpo con hormonas que nos hacen sentir fisiológicamente estimulados.

Es esencial y posible volver a la alegría, que como todo lo bueno demanda un esfuerzo consciente que luego se transforma en placer estable. Si le parece difícil o innecesario, quizás prefiera usted vivir de otra manera, o requiera un poco más de sufrimiento antes de decidirse y saltar al otro lado, donde están quienes vivimos con brillo en los ojos y fuego en el corazón. Gracias por leerme. Www.laexclencia.com

Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


Todos los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (Enero 30 2006)