El Budismo: Un Camino Hacia La Iluminación
---Lic. Renny Yagosesky

De las muchas filosofías o religiones que se han extendido en el mundo, el budismo figura como una de las más populares, debido, quizás, a su potente mensaje sobre la posibilidad que ofrece de ayudarnos a superar el sufrimiento, y de lograr por voluntad y consciencia, elevación espiritual y calidad de vida.

Lo que nosotros conocemos como "Budismo", es una doctrina que surge con la intención de dar continuidad a las enseñanzas de un joven, el príncipe Siddharta, quien vivió hace más de 25 siglos y que ha sido señalado por muchos como gran sabio y líder espiritual del mundo. Fue Buda, un personaje que decidió abandonar el palacio y las comodidades que le brindaba su padre, el rey Shuddhodana.

Al salir al mundo, más allá de las paredes de la seguridad del hogar, el joven buscador vio de cerca las penurias que causan la enfermedad, la vejez, la muerte y la pobreza.

Estos encuentros le hicieron abandonar las riquezas, lujos y comodidades en las que vivía, para dedicarse a buscar la verdad que le permitiera acabar con esas cargas tan pesadas para la vida humana. Esa verdad sería luego difundida como "La Iluminación", alcanzable tras un virtuoso recorrido por el "Dharma" o "La Senda de Buda".

Transitar "la Senda de Buda" significa entrar hacia uno mismo, reconocer nuestra actual condición psicológica y trabajar en ella, de modo que podamos despertar de sus aspectos confusos y obscuros. Ese logro elimina el dolor y el sufrimiento de la vida y no puede llegarse hasta él luchando contra uno mismo.

Por eso, el budista pretende dejar de lado su pugna interior e ingresa, a través de la meditación, a una parte de sí donde las cosas se aceptan como son sin forzar su cambio, ya que desde esta perspectiva budista, las cosas siempre serán como están llamadas a ser. Lo que se busca es la liberación de las expectativas, de las polaridades (ganancia-pérdida, fama-desgracia, alabanza-culpa, placer-dolor), para poder entonces experimentar una forma de realidad diferente, integrada, que no se alcanza intelectualmente, que puede llamarse "La Verdad".

El "Budismo" no profesa mesianismo, es decir, la salvación por parte de un Dios omnipotente y superpoderoso, sino que exige a los interesados verificar por ellos mismos las enseñanzas recibidas, y los invita a dudar y a ensayar la práctica espiritual, hasta haber afirmado las verdades en su proceso particular de formación. Aquí se evidencia cierta diferencia con respecto a otras religiones que no aceptan el cuestionamiento de sus feligreses, sino que exigen fidelidad ciega, aceptación total e irrestricta.

Esta doctrina también habla del "karma" aunque de forma menos determinista que otras disciplinas religiosas. Para los budistas, el "karma" aparece claramente emparentada con la idea de causa y efecto, aunque establece que los seres que evolucionan en el camino hacia la "Iluminación", se ven liberados de su acción, mientras que aquéllos que viven atrapados en sus pensamientos de pasión, agresión e ignorancia voluntaria, padecen "el viento del karma".

La "piedra angular", lo que conforma la columna vertebral del "Budismo", puede encontrarse en lo que se conoce como "Las Cuatro Nobles Verdades":

- La Noble Verdad del Sufrimiento: indica que nacer es causa de envejecer, sufrir y morir.

- La Noble Verdad de la Causa del Sufrimiento: indica que las causas del sufrimiento están en el deseo, el apetito, la lujuria, el anhelo de Ser o de No Ser.

- La Noble Verdad del Cese del Sufrimiento que nos invita al abandono del deseo, la renuncia, el dejar las cosas como son y superar la ansiedad.

- La Noble Verdad del Sendero que Cesa el sufrimiento, que habla de "El camino Octuple", conformado por: la recta visión, la recta decisión, la recta palabra, la recta acción, la recta forma de vida, el recto esfuerzo, la recta atención y la recta concentración. A través de esta vía, se logra penetrar en el sufrimiento y vencerlo para vivir una vida de paz y libertad.

Aunque en el mundo occidental se conoce poco, existe un camino a la liberación que es menos riguroso, y es el llamado camino del Tantra, que en lugar de basarse en el control consciente de los deseos, descansa en la búsqueda del placer, pero de un placer más profundo y genuino, no corporalizado.

Como vemos, se trata de una doctrina de gran altura e interés, que contiene reflexiones y prácticas rescatables y valiosas para quien desee o decida "profundizar en sus aguas". Gracias por leerme.



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