La Reencarnación
---Guillermo Días Gómez

La definición de reencarnación nunca ha sido expresada de una manera más elevada y bella que en las famosas frases del Bhagavad Gita con que Krishna alentaba a Arjuna (el discípulo) a luchar por la eternidad. Le dice Krishna:"estos cuerpos finitos que envuelven las Almas que los habitan, se dice que pertenecen a aquel Espíritu Eterno, imperecedero e incognocible que está en el cuerpo…Están igualmente engañados los que piensan que el Espíritu es el que mata y los que piensan que el Espíritu puede ser destruido; pues ni mata ni puede ser destruido. No es una cosa de la que un hombre pueda decir: ha sido, va a ser o será en adelante; pues ni ha nacido ni parará en la muerte; es antiguo, permanente y eterno y no perece cuando éste cuerpo mortal se destruye".

Y agrega " así como el hombre arroja sus vestidos viejos y se pone otros nuevos, así el morador del cuerpo (el Espíritu) ,después de abandonar sus antiguas envolturas mortales, entra en otras nuevas".

La teoría de la reencarnación, aceptada en todos los tiempos y por los más grandes pensadores y enseñada por los Maestros de Vida, sostiene que existe un principio viviente individualizado que habita e informa el cuerpo del hombre. Este principio, eterno a la muerte del cuerpo, pasa a otro cuerpo después de un intervalo más o menos largo, según haya sido la vida que el individuo llevó en la tierra.

Este principio, para aquellos que están familiarizados con la concepción filosófica oriental de la septuplicidad del hombre, es Alma, el Espíritu que tiene, en esta caso, manifestación dual: los orientales dicen: Budhi (la inteligencia innata, a intuición) y Manas (la mente universalista). O sea que Atma, Budhi y Manas conforman la triada, la trinidad en el hombre y en todas las cosas.Es Dios en cada una de las partículas manifiestas.

Esta triada ( Atma,Budhi y Manas) o sea Espíritu, Alma y Mente, es el principio común que existe en todo lo manifiesto desde una simple partícula atómica hasta la mas grande de las galaxias. Estos tres aspectos, son los que nos identifican. Todo lo creado contiene potencialmente este principio trino. La labor de la educación-educir- es ponerlos en acto. Es despertarlos, es darle vida.

Este principio, es el lazo que une lo particular con lo general. Lo individual con lo universal. Podríamos decir, a modo de ejemplo ,que si hacemos una abstracción, es decir, borramos todas las formas que nos dividen, vemos brillar ese principio uno y único.

Las formas, que dan existencia a los objetos, son simplemente las ropas, los vestidos de los que nos habla el Bhagavad Gita. Si llegamos a entender este concepto nos podríamos liberar de la ignorancia que es creada por la fantasía.

Pero , como estamos condicionados por la ley de causa y efecto (karma) nuestra comprensión es limitada y hasta que nos liberemos de las ataduras mundanales que nos esclavizan tenemos que retornar una y otra vez al mundo de las formas ilusorias. Nuestra misión en la tierra es despojarnos de la ilusión y vivir la realidad espiritual. O sea que la vida, según esta filosofía, es la posibilidad de vivir el principio eterno. Venimos para aprender a despojarnos de las ataduras, de las posesiones, de los deseos. Y esto se debe hacer sin el dolor que produce dejar algo. Se debe hacer por conciencia y no por represión. Dejar alto naturalmente, por crecimiento ,por despertar, como cuando dejamos de ser niños y sin darnos cuenta somos adolescentes, adultos o viejos. Sin resistencia, teniendo presente que las reencarnaciones sucesivas son necesaria ,primero: para continuar el desarrollo de las facultades y segundo para recoger el fruto de nuestros actos en forma de "premios " o "castigos".

Una vez agotadas ambas no volvemos más al mundo del dolor.

Prof. Guillermo Días Gómez
Director de la Escuela de Formación Humanística Plenitud