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Puede decirse en términos generales, que todos o al meos una alta mayoría de personas desea sinceramente triunfar, es decir, lograr sus más altos objetivos, de manera sostenida. Para arribar a este nivel, se han establecido muchos caminos que van desde la gerencia inteligente hasta la fe espiritual. En todos los casos, sin embargo, se menciona como denominador común un ingrediente que resulta indispensable para llegar hasta donde se desea: ese ingrediente es la acción, factor que defiiremos aquí como toda actividad u obra, realizada por un sujeto cualquiera que consume alguna porciónde su energía corporal.
La acción, como categoría vinculada al éxito, resulta de todas todas un elemento fundamental. Es la pieza clave para la definición o cristalización de los deseos. No es posible lograr algo sin acción, pues somos habitanetes del cuerpo, y eso que llamamos experiencia tiene que ver con lo que el cuerpo siente, con el movimiento, sin dejar de considerar que un pensamiento puede usar energía y metafísicamente generar consecuencias, pero nos referiremos aquí de manera preferencial a todo lo relativo con las ejecuciones que incluyan movimiento corporal.
A pesar de la demostrada importancia que tiene el actuar, es común que muchas personas se conformen con entender lo que hace falta hacer, mientrasq ue posponen o evitan movilizar sus fuerzas hacia ese anhelo, deseo o sueño, casi siempre, por razones vinculadas al temor, el orgullo, la flojera y la resignación. La idea de ser rechazados, de equiivocarns o de fracasar puede acosarnos y convertirse en un freno limitador activado ante lo que percibimos como amenazante, desconocido o incontrolable. En estos casos, nuestras respuestas más típicas son: paralizarnos, negar el malestar, evadirlo o atacar a lo que consideramos como amenaza.
Puede hablarde inacción temporal o permanente. La una es fugaz, la otra es tendencia que, ya instalada, se autorefuerza con excusas intelectualmente bien diseñadas. Algunos momentos que pueden llevarnos a la inacción son: enfermedades, accidentes, despido laboral, catástrofes naturales y pérdida de seres queridos. Sin embargo, muchos "se quedan en el aparato", casi como una actitud existencial. Esperan que las cosas "caigan del cielo", que "Dios provea", con lo cual nos vamos quedando mientras el mundo avanza.
Por fortuna existe solución, y la inacción puede ser derrotada y sustituida por determinación y por conductas inteligentes y productivas. Para dar este salto de calidad de vida, podmos apoyyarnos en aliados actitudinales como: confianza, responsabilidad, voluntad, creatividad y fe.
Se requiere confianza para moverse, para avanzar, para arriesgarse. Si creo que puedo ganar lo intento, si no lo creo, ¿para qué intentarlo? Confiar es creer que se dispone del potencial o los recursos para obtener lo que se busca.
La responsabilidad es la disposición a responder por nuestros actos y sus consecuencias. Nos otorga cierto control sobre nuestra mi vida ¿Quién responde por ti? ¿Quién decide por ti? ¿Quién asume el premio y el costo de tus actos?
En cuanto a la voluntad, diremos que es una piedra angular, pues desde mi optica, representa una doble capacidad: la de insistir y la de esperar, hasta lograr lo propuesto. Muchos no inician, otros inician y abandonan a mitad de camino, para luego culparse o culpar a otros.
La creatividad es una llave maestra, pues nos conduce a las acciones más adecuadas e inteligentes. Desde la creatividad evitamos acciones rutinarias e ineficientes. Cuando la acción es creativa, se hace adaptable, flexible, adecuada, inteligente. Ser creativo es pintar un mismo dibujo con diferentes colores.
Y nos queda revisar el ingrediente metafísico de la acción: la fe. Cuando nos faltan razones para confiar; cuando vemos demasiados riesgos o no vemos el camino o el final del camino; cuando la confianza para moverse se debilita y cuando la lógica no basta, es tiempo de voltear al cielo, al interior del corazón, tiempo de abrir el alma y apoyar la lógica con la certeza de que Dios, La Providencia, el Universo o como lo llames, te apoyará positivamente en los momentos críticos.
Así que resumiendo: la vida es movimiento, es acción. No es posible lograr nada consistente o durable sin acciones concretas y adecuadas. Tendemos a paralizarnos, negar, evadir o agredir, por temor, confort o negligencia. Es posible aprender a ser más activos apoyándonos en la confianza, la responsabilidad, la voluntad, la creatividad y la fe.
Queda preguntarnos si es momento de quedarse o actuar; cuáles son las áreas en las que estamos "dormidos" y requerimos despertar la actividad; de valorar todo lo que podríamos lograr, aprender o avanzar si superamos la inacción, la pereza, la indiferencia, la abulia. Tú puedes hacerlo; debes hacerlo. Es tu derecho y a la vez deber con la vida. Hazlo aunque sea en gratitud por los dones recibidos. Gracias por leerme. www.laexcelencia.com
Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista
Todos los Derechos
Reservados © Renny Yagosesky (Agosto 15 2005)
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