
La
Ciencia de Hacerse Rico |
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Puede decirse
que todos o casi todos los humanos desean adquirir riqueza abundante.
Pocos, sin embargo, parecen tener la clave para enriquecerse materialmente.
¿Es una mera ilusión o una meta realista y posible?
Hace poco, una alumna y buena amiga, hizo llegar a mis manos un
ejemplar del libro electrónico de Wallace D. Wattles, traducido
por Alvaro Mendoza, titulado "La Ciencia de Hacerse Rico".
Después de leerlo, me gustaría compartir con ustedes
algunos comentarios y reflexiones sobre los postulados y consejos
que ofrece el autor, acerca de un tema tan polémico e interesante
como este.
Las primeras líneas de este libro que seguramente acaparará
gran atención entre los amantes del tema, son acerca de la
importancia del dinero y de su valoración. Se lee allí,
que para ser verdaderamente feliz, y para vivir de una manera plena,
se requiere ser rico, pues un hombre no se realiza plenamente si
no dispone de los recursos que le permitirían desarrollar
su potencial al máximo posible.
Luego, nos encara con una idea de corte metafísico, con la
que muchos no estarán de acuerdo, y que dice que hay una
sustancia pensante de la cual todas las cosas están hechas,
la cual, en su estado original, permea, penetra, y llena los espacios
del universo. Plantea, desde aquí, la existencia de un sustrato
inmaterial que interconecta todas las cosas y cuya base de enlace
es el pensamiento. Esto nos recuerda la ley del mentalismo del Kibalión,
y los preceptos de varias religiones y doctrinas que afirman lo
mismo. Chopra, en varias de sus obras, y recientemente en "Sincrodestino",
reitera esta idea ya mencionada bajo la denominación de "campo
unificado". Otros como Walter Germain, Mawell Maltz, Donald
Wilson, Robert Stone y Noman Vincent Peale, ya habían escrito
sobre esto.
Afirma Wattles que el un pensamiento dirigido a esa sustancia produce
la cosa que es imaginada por el pensamiento, lo cual revelaría
que la vigilancia de cada pensamiento debería ser una prioridad,
pues lo pensado es creado, en algún momento y nivel. Un lector
podría preguntarse que le ha impedido alcanzar muchos de
sus anhelos a pesar de haberlos pensado mil veces. A esta pregunta
se ha respondido en otra obras, aludiendo que se trata de pensamientos
poco repetidos, de baja intensidad, inadecuados para uno mismo o
para el beneficio común.¿?
La idea central, hasta aquí, es que una persona puede formar
cosas en su pensamiento, y causar la creación de la cosa
en la que piensa. Sin embargo, Wallace, considera que no basta compensar
lo que se quiere, sino que debe cumplir otros requisitos, como dejar
de competir y comenzar a centrarse en ser más bien creativo.
La armonía con otros es fundamental para atraer lo que se
desea. Competir viene a ser un mecanismo de inarmonía que
bloquea el flujo de cristalización de lo que se desea y se
ha pensado.
A su juicio, el mecanismo de conexión positiva de la mentalidad
armónica, es la gratitud, la gratitud sincera por todo lo
que se tiene o se ha tenido. Debemos cultivar -piensa- un profundo
y continuo sentimiento de gratitud.
Ese pensamiento que puede materializarse, ese poder de crear riqueza
desde la mente, no opera de manera sencilla. Quien desee desarrollar
esta capacidad que al parecer reside en todos, debe aprender a formar
una imagen mental de las cosas que desea tener, hacer, o convertirse,
muy clara y vívida, y mantener esta imagen mental en sus
pensamientos. Un consejo al respecto es aprovechar el tiempo libre
para imaginar lo que se desea y contemplar esa visión, mientras
se agradece lo que ya se debería ver como algo concedido.
En este manual para hacerse rico, se nos aconseja que trabajemos
todos los día y de la mejor manera posible; que no nos quedemos
sentados esperando, pues la riqueza anhelada llega a través
de los canales que tenemos a la mano, en el día a día,
más allá de toda lógica racional.
Como vemos, es necesario tener muy claro el objetivo, no declinar
en la fe, agradecer, y trabajar día a día, acometiendo
cada labor de manera centrada y eficaz, pues el resultado de cada
día, el éxito de cada día, creará las
condiciones para dar el gran salto, cuando estemos debidamente listos
y preparados. Usted debe, dice Wallace, lograr "quedarle grande"
al puesto que ocupa, a través de su calidad laboral. Con
esto, atraerá un cambio evolutivo hacia algo mayor y más
productivo. Si hace las cosas de esta "cierta forma" aquí
indicada, la riqueza llegaría invariablemente, sin importar
el talento, el ahorro, la oportunidad u otros factores aparentemente
limitadores.
Para el autor, usted debe de dar a cada persona un valor de uso
más grande que el valor monetario que recibe. Mejorar la
vida de otros mejorará la suya, sobre todo si cada cosa que
haga la realiza con la idea de que coopera usted con el crecimiento
y la vida.
Así que objetivo claro, fe determinante, centralización
del pensamiento, gratitud profunda y permanente, acción cotidiana
eficaz, deseo profundo de ayudar a otros en cada acción y
una visualización enfocada, lograrán, piensa Wattles,
llevarlo a los niveles de riqueza que antes nunca imaginó.
¿Se arriesga a intentarlo? Gracias por leerme.
Lic. Renny
Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista
Todos
los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (Julio
25 2005)
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