El Hábito De Perder Tiempo
---Lic. Renny Yagosesky

A pesar de que muchas personas aceptan racionalmente la idea expresada en el refrán: "el tiempo es oro", aunque sabemos que el tiempo es un recurso no renovable y que tarde o temprano envejeceremos y moriremos, seguimos asignándole al tiempo un valor muy inferior al que, sin duda, merece.

Quizás no deseamos mirar de frente y percibir que las cosas tienden a cambian irremediablemente, y que muchos de esos cambios pueden alterar de manera notable nuestra vida actual.

Es un hecho que los niños no tienen una clara consciencia temporal; que los adolescentes se creen inmortales y dedican horas a las actividades que les generan placer; que los adultos se ocupan de mil cosas sin determinar con precisión sus prioridades; y que los ancianos, que viven en sus cuerpos el rigor de los años, quisieran en gran mayoría, retroceder unos años y rejuvenecer.

En el libro "Maneje su tiempo" B. Eugene Griessman afirma que no existe porción de tiempo que no tenga valor, aunque a veces sólo consideramos como valioso el que se dedica a estudiar o a trabajar. Dice, además, que curiosamente si nos roban algún objeto, nos molestamos y hasta podemos llamar a la policía y denunciar el robo, pero en cambio cuando nos roban el tiempo, ni siquiera lo vemos como algo importante , a pesar de que lo material es recuperable y el tiempo perdido nunca lo es.

¿Por qué perdemos o subvaloramos el tiempo? La actitud de desperdiciadores de tiempo puede tener causa biológica y tener que ver con nuestro cerebro, o puede ser la respuesta a un aprendizaje social por imitación. Un astrólogo nos diría que la mala posición de Saturno en la carta astral es la causa probable, y no faltará quien insista en considerar que nuestro irrespeto por el tiempo es una forma inconsciente de evadir la ineludible realidad de la muerte.

Así como perdemos el tiempo realizando numerosas acciones tontas y poco significativas, podemos también sobrecompensar la culpa del tiempo perdido con una alta carga de ansiedad que nos lleve a vivir acelerados pero improductivos.

Más allá de los casos individuales puntuales, hay muchas muestras de nuestra cultura de "matar tiempo". Se pierde tiempo valioso en las oficinas públicas por ineficiencia; en escuelas, liceos y universidades gracias a las rutinas desarrolladas por docentes que repiten lecciones aburridas y desactualizadas. Se pierden horas y horas sentados o acostados ante un televisor, y de mil formas distintas ya cotidianizadas.

También el ambiente puede estimularnos a perder el tiempo. De hecho, si se nos ocurre comenzar a valorar el tiempo, los derrochadores de horas tenderán a disgustarse y a calificarnos negativamente.

La idea de esta reflexión no es que saltemos al polo opuesto, de la rigidez, sino más bien que logremos aprender a estar conscientes del valor de cada minuto, de cada hora, de cada día. Entonces: ¿Qué podemos hacer para reducir al máximo la pérdida de tiempo y poder en cambio obtener resultados satisfactorios y convenientes?

El primer consejo consiste en observar y anotar para saber cómo distribuimos o repartimos el tiempo diario, es decir en qué actividades y cuánto tiempo. Esto te permitirá saber en qué podrías redistribuir el tiempo y a qué dedicar más o menos tiempo dependiendo de su importancia o urgencia reales, o incluso qué podría delegar para que fuera realizado por otros a fin de que pueda usted dedicarse a lo más productivo.

Además, como forma de ayudarte a valorar tu tiempo, ponle un precio en moneda (dólares, bolívares, pesos) a cada una de tus horas. La manera más sencilla consiste en dividir el total de tus ingresos mensuales entre 20 o 22 días y esa cantidad resultante, divídela entre ocho horas. Así tendrás el promedio del valor de una hora con tu ingreso actual. Así lo pensarás mejor antes de regalar tus horas a cualquier persona o desperdiciarla haciendo algo sin verdadero valor.

Planificar es una de las formas más efectivas de ahorrar tiempo. Piense en lo que desea lograr, los recursos que necesita, los posibles obstáculos con que encontrará, así como sus soluciones más viables; notará que todo se facilita y se hace en la mitad del tiempo.

Póngale fecha de inicio y final a cada proyecto e incluso a las citas, reuniones o entrevistas. Si va a encontrarse con alguien, decida previamente cuánto tiempo durará la conversación. Anote en una libreta o cuaderno, aquello que desea recordar. Si tiene computadora, úsela para ordenar su agenda. Lo importante es que no concedamos a las personas libre acceso a nuestro tiempo. Quizás deba aprender a decir " no puedo". Si no respeta su tiempo, no espere que otro lo haga.

Pensar, reflexionar, puede ayudarnos a ahorrar tiempo pues al analizar tomamos mejores decisiones y evitamos cometer errores que son producto de la prisa y la desesperación.

Si revisamos nuestra manera de actuar, encontraremos tiempo malbaratado con el cual podríamos terminar proyectos pospuestos o incompletos desde hace mucho. Y por favor, deje de repetir que no tiene tiempo. Esa es una forma de decirle a la mente que no desea mejorar. Al contrario, lo que quiera o necesite hacer, comience a hacerlo ya, y verá la cantidad de objetivos que logrará. Si se encuentra desmotivado, no se preocupe, la acción reduce la depresión al proveer energía al organismo, sobre todo si tiene metas claras y sabe lo que obtendrá al lograr su propósito.

Finalmente, es imperioso concentrarse en el día de hoy. Sai Baba nos aconseja: "Utilicen el momento presente para agudizar sus habilidades, ensanchar su inteligencia, expandir su corazón y dominar la técnica de enfrentar los desafíos de la vida con coraje y ecuanimidad". Gracias por leerme.

Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


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