Bodymind: La Conexión Mente Cuerpo
-- Alex Hamilton

"En septiembre de 1970 estaba yo parado totalmente desnudo ante un grupo de personas de todas las edades. El doctor John Pierrakos está observando mi cuerpo cuidadosamente. Camina hacia mí y examina la textura de mi piel y la condición y calidad general de la musculatura de mi cuerpo. Me pide que camine por el salón por unos momentos para observar mi cuerpo en movimiento.

Tengo que aceptar que la situación fue extremadamente incómoda para mí. Después de lo que pareció una eternidad de silencio en la sala, y sin compartir una sola palabra con el facilitador, el Dr. Pierrakos inició una descripción acerca de mi vida con una precisión extraordinaria. Me habló de mis padres y mi relación con ellos, de mis actitudes generales hacia la vida, mis relaciones, y cambios de importancia en mi vida. Mencionó el tipo de relaciones que yo buscaría, así como las fortalezas y debilidades de mi personalidad. La exactitud y fidelidad de sus observaciones y comentarios fue tan asombrosa que el evento encendió una llama que cambió mi vida para siempre".

Así describe su primera experiencia con la Bioenergética el Dr. Ken Dychwald en su libro Bodymind (1977).

Según la Bioenergética, el cuerpo es un reflejo fiel de la suma de todos los pensamientos, emociones, sentimientos y acciones que hemos experimentado a lo largo de la vida. Lo más curioso es que nuestros pensamientos (lo que sucede en la mente) son también influidos por la "condición" de nuestro cuerpo. Según esta corriente de pensamiento, cuerpo y mente están continuamente influyéndose el uno al otro de forma simultánea. La terapia Bioenergética fue iniciada por un alumno de Freud, Wilhelm Reich, y desarrollada en su plenitud por los doctores Alexander Lowen y John Pierrakos a fines de la década de los 50. Su objetivo era crear un nuevo proceso terapéutico, combinando diversas vías (verbal / intelectual, físicas y psico-emocionales) para explorar y resolver problemas del sistema mente-cuerpo.

Dychwald concluye que el cuerpo es reflejo de la mente y la mente reflejo del cuerpo, y que todas las emociones y experiencias que han "creado" nuestra personalidad han influido profundamente en la formación y estructura de los músculos y los tejidos del cuerpo. Por tal motivo acuñó el término cuerpo-mente (bodymind) para describir con más precisión la totalidad de nuestro ser. "En realidad, cada célula de nuestro cuerpo está relacionada estructural y funcionalmente con todas las demás células de nuestro cuerpo. De la misma forma, todos nuestros pensamientos, creencias, temores, y sueños están conectados dinámicamente con la estructura y función de nuestra psiquis. Yo quisiera inclusive sugerir que las células y los pensamientos están más directamente conectados de lo que nuestro actual paradigma acerca de la salud y la enfermedad pueda aceptar", agrega Dychwald.

Un ejemplo sencillo acerca de esta estrecha relación cuerpo-mente es notando la posición corporal y la actitud de una persona deprimida: Hombros caídos, tendencia a la "joroba", cabeza gacha, actitud de derrota, desesperanza, la vista con tendencia hacia abajo, poca energía en el cuerpo, movimientos lentos, voz baja. Una mente triste se refleja en un cuerpo deprimido. Por otra parte, una mente positiva y alegre se refleja en un cuerpo erecto, cabeza en alto, voz fuerte con intención, frecuentes sonrisas, un caminar más rápido y enérgico, actitud de triunfo, buen humor.

Lo más interesante de esta filosofía terapéutica es que podemos influir en nuestros estados emocionales y mentales con un trabajo corporal, y podemos mejorar nuestra fisiología corporal con nuestros pensamientos y nuestra consciencia.

. Esta corriente terapéutica mantiene que el cuerpo es un reflejo tan fiel de nuestras experiencias que se pueden notar en nuestro organismo diferencias entre, por ejemplo, la parte superior del cuerpo - de la cintura hacia arriba - y la parte inferior. Mantiene Ken Dichwald, en su libro BodyMind, que la parte inferior del cuerpo, a nivel funcional, es la que hace contacto con la Tierra. Le concierne estabilizar, mover, balancear, soportar, enraizar. La mitad superior tiene que ver escuchar, hablar, pensar, ver, expresar, golpear, sostener, comunicar y respirar.

En términos psico-sociales, la zona inferior de nuestro cuerpo está orientado hacia la privacidad, el soporte, la introspección, estabilidad emocional, dependencia, crear atmósferas de "hogar". En cambio, la superior se relaciona con socializar, expresar, la comunicación interpersonal, manipulación, la auto-afirmación, aspirar y actuar.

Una manera de saber como una persona ha manejado estas facultades a lo largo de su vida es observando como se ha distribuido el peso, la masa y la estructura en su cuerpo a través de los años. Los casos extremos de este diferencia "arriba - abajo", son aquellas personas que han desarrollado cuerpos, por ejemplo, grandes y fuertes abajo (caderas, piernas, glúteos) y pequeños arriba (brazos, pecho, hombros). Cuando la mitad inferior del cuerpo está más desarrollada que la superior, indica que esta persona tiene más facilidad tratando con la estabilidad, el hogar, enraizar, el soporte. De alguna manera ha podido "llenar" estos aspectos de su vida. Esta persona no sólo se apoya en estas facultades en su vida actual, sino que tenderá a mantener las circunstancias en su vida para asegurar continuidad. Ya que esta persona tiene sobre-desarrollados los aspectos íntimos de su ser (a costa de su parte más expresiva) puede sentirse más cómodo con la comunicación interna, estar más consciente de su estado emocional, y tener mayor capacidad de "sentir".

Por otra parte, las personas que han desarrollado cuerpos con brazos, espaldas y pecho grandes vs. piernas y caderas más frágiles, han desarrollado también una gran capacidad de expresarse, socializar, ser asertivos y muy activos. Tienen que "soportar" su vida con la espalda, los brazos, el pecho y la cabeza, a cambio de un subdesarrollo de las caderas, glúteos, piernas y pies.

Existen otras maneras en la que se expresan estas diferencias. Por ejemplo, nuestra parte más desarrollada tiende a ser más graciosa, más sana, más consciente, se mueve con más fluidez y naturalidad. Pareciera ser que la parte más desarrollada está menos inclinada a sufrir accidentes y enfermedades. Tendemos a sufrir más desbalances en nuestra mitad más débil. Una persona con la mitad inferior más desarrollada tiende a sufrir más de dolores de cabeza, gastritis, asma, y artritis en las manos. En cambio, cuerpos desarrollados arriba pueden sufrir más de esguinces de tobillos, várices, pies planos y disfunciones sexuales.

Pareciera que, cada vez más, la medicina tendrá que tomar en cuenta los aspectos mentales y emocionales del ser para tratar más efectivamente la salud. Las nuevas corrientes de pensamiento están revelando una "unidad" de todos los aspectos de nuestro ser, y que estas facetas de la existencia no pueden ser separadas, y mucho menos tratadas de forma aislada e independiente.

Nuestras experiencias se pueden notar en nuestro organismo a través de diferencias entre, por ejemplo, la parte derecha del cuerpo vs. la parte izquierda. Aquí cabe mencionar la milenaria filosofía china del yin y yang, que según ellos, son energías opuestas pero complementarias, y está representado por el famoso símbolo que se ha hecho tan popular en las últimas décadas en occidente. El yin corresponde a todo lo que sea contractivo, sensible, conservador, femenino, intuitivo, sintetizante, relacionado con la tierra, la luna, la noche, el invierno, la humedad, el frío, lo interior; mientras que el yang abarca todo lo que sea expansivo, agresivo, exigente, masculino, racional, analítico, relacionado con el cielo, el sol, el día, el verano, la sequedad, el calor y lo exterior.

El lado derecho del cuerpo, en sus funciones neuromusculares, está regido por las funciones del hemisferio izquierdo del cerebro, y la parte izquierda del cuerpo, por el hemisferio derecho. Una musculatura derecha más desarrollada pudiera indicar que en la persona ha predominado la lógica, el raciocinio, una actitud más agresiva que pasiva, más masculina que femenina. Una de las razones de una mayor incidencia de derechos vs. zurdos tiene que ver con la las exigencias sociales. Vivimos en sociedades donde se nos exige comportamientos que tienen que ver con las facultades del hemisferio izquierdo del cerebro. Se nos exige que cumplamos horarios, que utilicemos eficazmente el tiempo, que registremos bienes, que ganemos dinero, que seamos activos, y que cumplamos leyes, normas y acuerdos colectivos. Por otra parte que la sociedad nos exige poco, o nada, en lo referente a comportamientos regidos por el hemisferio derecho. La sociedad es indiferente a la creatividad, la intuición, el humor y la espiritualidad, para efectos del orden social.

Estas diferencias pueden notarse, especialmente, en la rigidez muscular de los brazos, las piernas y la espalda del lado más débil. Por otra parte nuestro lado más débil está más expuesto a accidentes y se expresa con menos gracia y coordinación que el lado más desarrollado. En momentos de expresar sentimientos y emociones se puede notar con más claridad el lado predominante, con la comunicación gestual y no verbal.

Mantiene Ken Dichwald, en su libro BodyMind, que inclusive el momento del nacimiento tiene que ver con nuestra dominancia hemisférica cerebral y nuestra preferencia derecho-zurdo. Dichwald hace mención de los estudios de un obstetra francés llamado Frederick Leboyer, quien mantiene que los nacimientos en los hospitales modernos influyen fuerte y negativamente en la personalidad del niño. La insensibilidad típica de la medicina moderna, con los quirófanos helados, las luces fuertes, los niveles de ruido, las acciones agresivas por parte del personal médico, muestran una brutal desconsideración por el niño en su primera experiencia en el mundo exterior. Leboyer mantiene que los niños nacidos bajo esas circunstancias - todos nosotros - desarrollan una "armadura" para protegerse de la agresividad a la cual se encuentran sometidos. Se cree que los niños que inician su vida en tales condiciones de violencia pueden desarrollar muy fácilmente una actitud de agresión. Con respecto al "split" derecha-izquierda, esto sugiere que desarrollamos muy temprano en nuestras vidas una preferencia derecha (asertiva) como la expresión emocional a ese mundo agresivo. Lo más interesante es que Leboyer, buscando crear atmósferas nutritivas y armoniosas en el momento del nacimiento, ha notado una gran incidencia de niños ambidiestros en aquellos niños que llegan al mundo de forma menos agresiva y placentera.

Alex Hamilton
Orientador de la Conducta
ahamilton@cantv.net




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