La Mente Confusa y Dispersa
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El ser humano, ya nadie lo duda, tiene una naturaleza compleja. Piensa, siente y actúa, en formas normales, geniales, impredecibles o absurdas. La raíz de su accionar, podría pensarse, está en su biología, en su cerebro o como afirman muchos, en su mente. Filosofías como el Budismo y el Hinduismo valoran la premisa de que "todo es mente"; que los pensamientos que albergamos en nuestro interior son los que determinan la forma como nos sentimos y actuamos con nosotros, con las personas y con el medio que nos rodea.

En el famoso libro: “El Kibalyon”, atribuído a Hermes Trimegistos, y cuya antiguedad se estima en cerca de 3.000 años se habla de 7 grandes Leyes Universales que serían regentes de todo lo que acontece. Una de ellas es precisamente la Ley del Mentalismo. La premisa de esta Ley, es que todo cuanto nos sucede es creado por nuestras mentes, a partir de lo que pensamos reiteradamente o con profunda intensidad; que lo que vemos afuera y que llamamos "realidad", no es más que un engaño, una proyección de nuestros propios pensamientos. si, por ejemplo, pienso que alguien es honesto, tenderé a ver sólo aquello que confirme mi idea, pero si creo que cierta persona no es de fiar, sin importar lo que la persona haga, siempre me parecerá sospechosa. Desde la mente, creamos todo lo que vivimos y nos encargamos de que nuestras profecías se cumplan.

Puede decirse que cuando la vida de una persona es confusa, desordenada, contradictoria o anárquica, es porque así opera su mente a través de sus pensamientos. Por el contrario, aquellos que funcionan de forma ordenada, que se expresan con erudición y acierto y tienden a vivir con cierta estructura, lo deben a la manera como piensan a cada momento, cada día. Procesos importantes como la creatividad, se sirven  de estilos de pensamientos tanto estructurados, como de formas más libres y poco convencionales.

En su interesante libro: "Aprendiendo a controlar nuestra mente de mono" (Ediciones Errepar), Phyllis Krystal nos dice que tenemos patrones de pensamiento de vidas pasadas, de nuestros padres, maestros y amigos, de libros que leemos y de programas que oimos y  vemos en radio y televisión. Así se forma una ensalada mental de creencias falsas y prestadas que nos aturden y confunden; que nos hacen pensar y actuar hoy de una forma y mañana de otra, con lo que nos alejamos de nosotros mismos, de nuestra esencia, y terminamos por ser como un rompecabezas gigante tratando de armarse. Los efectos que esta dispersión mental causa en las relaciones y en la salud son devastadores: conflicto y enfermedad.

La dispersión mental surge cuando el niño es hiperestimulado  por quienes le rodean. Se le da lo que necesita y lo que no necesita. Se estimula en él la costumbre de satisfacer de inmediato cualquier deseo, y cuando esto se extiende a muchas personas, tenemos una sociedad autocomplaciente y hedonista que renuncia a los valores éticos para regirse  por el egoismo, la envidia, la codicia, los celos y la violencia.

Para dominar la dispersión y confusión mentales y alcanzar eso que Gurdjieff llamó "el despertar de sí mismo", es necesario conocer el funcionamiento  volátil de la mente, para entonces domarla. Entre las muchas que existen, algunas de las estrategias que pueden servir a ese propósito, son : Observarse, definir un propósito de vida, eliminar las excusas, centrarse en el presente y aprender a escuchar la voz interior.

Observarse
Sólo puede lletgar a dominarse aquello que se conoce, y sólo se conoce aquello que se observa. Si nos observamos, descubriremos con asombro los saltos frecuentes de la mente en su loca carrera por complacer los deseos de los cinco sentidos. Deseamos todo lo que estimula la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Esa autoobservación nos ayudará a reducir el vértigo mental  y a centrarnos en lo que nos resulte verdaderamente importante.

Propósito de vida
Al definir un propósito trascendente al cual dedicarnos de manera consistente, consciente y voluntaria, aumenta la concentración y disminuyen la necesidad de evadirse y, por ende, las confusiones de la mente. Si uno sabe hacia donde va o si hay algo que nos induzca a centrar la atención y que además nos guste, se facilita el autocontrol y mejoran los resultados.

Suprimir excusas
Al eliminar las excusas en las que nos apoyamos para seguir viviendo en la confusión y el desorden mental, nos sentimos comprometidos y motivados para avanzar en una dirección clara y coherente. Los problemas no se resuelven evadiéndolos. El autoengaño sólo pospone y aumenta el sufrimiento.Si creo tener la verdad , ya no la busco.

Vivir en el presente
Centrarse en el presente tiene que ver con controlar la imaginación, que tiene a moverse por sí misma y sin control  hacia el pasado y el futuro. Sai Baba ha dicho: "El pasado es imposible de recuperar y el futuro es incierto. El único memento cierto es ahora". El médico francés Vaysse, escribió: "es más fácil imaginar que actuar, y también más fácil creer que verificar". Por eso, pienso que tanta gente vive en el sueño de la imaginación, recordando o adivinando en vez de experimentar el momento presentevivir aquí y ahora. Hay que usar la imaginación de forma estratégica sin que nos aleje de la experiencia.

Escuchar la voz interior
Aprender a escuchar la voz interior es aprender a contactar con nuestro lado más sabio, sereno y profundo. Esa Esencia que algunos llaman intuición y que nos responde con imágenes, sensaciones y emociones cuando le solicitamos ayuda, puede ser escuchada cuando hacemos silencio y nos centramos. Si nos volcamos hacia el interior, si meditamos en nosotros mismos en lugar de  responder y reaccionar como débiles robots a todo estímulo externo, iremos aprendiendo a concentrar nuesta energía, a ser más intuitivos y a encontrar paz y sosiego.

Lo importante aquí es comprender que venimos a esta vida a conocer y trascender nuestras limitaciones. Una de ellas, la mente confusa y dispersa, puede acalrarse y dominarse si se entiende la importancia de hacerlo y se está dispuesto a actuar y mantenerse. Ese es el libre albedrío.Es nuestro derecho y nuestra responsabilidad. Gracias por leerme. www.laexcelencia.com


Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


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