
La
terapia cognitiva es tan eficaz como los fármacos
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Los resultados
del trabajo que ha liderado Frederick Zimmerman, de la Universidad
de Washington, en Seattle (EEUU), no pueden llegar en mejor momento.
Tras la polémica suscitada por
los datos obtenidos en varios estudios en los que se indicaba un
aumento de los pensamientos suicidas entre niños y adolescentes
con depresión que consumían antidepresivos de nueva
generación (los inhibidores de la recaptación de serototonina),
sale a luz una nueva investigación que demuestra que la terapia
cognitiva es tan eficaz como los fármacos en el tratamiento
de esta enfermedad mental en su fase moderada o severa.
Es más, el debate sobre la seguridad de este tipo de fármacos
también ha sido trasladado a la población adulta,
luego de tres estudios en los que se determina que se necesitan
más investigaciones sobre este tema y se recomienda vigilar
estrechamente a los enfermos, sobre todo al principio del tratamiento.
En el nuevo trabajo, los autores seleccionaron a 240 pacientes de
entre 18 y 70 años que fueron divididos en tres grupos. Así,
mientras que uno de ellos (120 participantes) consumió paroxetina,
otro (60) tomó placebo y el resto siguió la terapia
cognitiva.
Los propios autores de la investigación destacan que la terapia
con antidepresivos o placebo se realizó a lo largo de ocho
semanas. En los casos en los que los enfermos no respondieron a
la paroxetina, se les administró litio o desimpramina (un
triciclíco).
Los resultados
Los participantes asignados a la psicoterapia acudieron a sesiones
de 50 minutos dos veces por semana, las cuatro primeras. La frecuencia
de las consultas se fue reduciendo con el paso del tiempo.
Los datos, en cifras, demuestran que a las ocho semanas respondieron
al tratamiento un 50% de los que consumían medicación;
un 43% de los asignados a terapia cognitiva y un 25% del grupo placebo.
En cuanto a las remisiones, se destaca que fueron de un 46% para
los que tomaron el antidepresivo y de un 40% en el caso de los que
siguieron la psicoterapia.
La interpretación que los propios autores hacen de estos
datos son: "Los resultados no sustentan las recomendaciones
establecidas en la guía de la Asociación de Psiquiatría
Americana, que se basan en que la mayoría de los afectados
de depresión severa o moderada van a requerir medicación.
Parece que la terapia cognitiva puede ser tan eficaz como los fármacos,
incluso en aquéllos con la forma más severa de la
enfermedad".
La puntualización a este hallazgo se basa, según los
investigadores en que el "grado de eficacia de la psicoterapia
depende en buena medida del nivel de experiencia del psicoterapeuta".
No obstante, según César Soutullo Esperón,
director de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente
de la Clínica Universitaria de Navarra, este trabajo "destaca
que tanto la medicación como la terapia conductual hecha
por un experto eran superiores al placebo. Sin embargo, el grado
de remisión completa, es decir, algo parecido a la curación,
era superior con la medicación. Otra cosa es la significación
estadística de la mejoría con la medicación
y con la terapia conductual. En este caso, este último tratamiento
es significativo, pero mucho más robusto es el tratamiento
farmacológico». Este especialista insiste en que lo
más díficil es evaluar si «existió efecto
placebo en la psicoterapia, porque en este caso no se incluyó
un grupo control".
Opinión
Para este psiquiatra, la combinación de ambas terapias en
el caso de depresiones moderadas y severas suele obtener buenos
resultados.
No obstante, recuerda que una de las cosas que no se tiene en cuenta
en el estudio es que la terapia conductual es un tratamiento caro
"sobre todo si los especialistas son como los definidos en
la investigación, de mucho nivel, por lo que la opción
de excluir la medicación debe ser sopesada adecuadamente",
aclara.
En los más pequeños
La depresión es la enfermedad más frecuente en las
consultas de los psiquiatras infantiles. Pese a su elevada incidencia,
el diagnóstico llega mucho más tarde (una media de
seis a ocho meses) que en los mayores. Según César
Soutullo Esperón, autor de una guía que acaba de ser
publicada sobre la enfermedad ('Depresión y enfermedad bipolar
en niños y adolescentes') para orientar a los padres sobre,
"la patología sigue siendo desconocida. Los progenitores
no identifican bien los síntomas y creen que la razón
del cambio de humor de su descendiente no está en una depresión.
Incluso a veces no consultan porque se sienten culpables de lo que
le pasa a su hijo". Este experto insiste en que la terapia
precoz es importante para evitar que se agraven los síntomas,
como la fijación de pensamientos suicidas. Recuerda, además,
que los signos que delatan su existencia son tristeza, apatía,
aburrimiento, cansancio, desmotivación, cambios en el sueño
y fracaso escolar. Y, especialmente, irritabilidad.
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Fuente:http://www.hoyenelmundo.com/phps/07salud.php?id=110430
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