La Sombra, Nuestro Lado Oculto
---Lic. Renny Yagosesky

Es un hecho, que no podemos vivir en sociedad sin formarnos una personalidad adaptada. Eso es tan cierto que quienes no cumplen los requisitos de comportamientos social, encuentran en el veredicto de algunos psiquiatras y psicólogos el calificativo de locos, enajenados, anormales, tarados o esquizofrénicos. El mensaje de "pórtense bien", debe ser entendido por quienes no quieran ir a parar en una cárcel o un hospital psiquiátrico.

Esta obligatoriedad de adaptación, nos insta a elegir ciertos comportamientos y a reprimir otros. Optamos por ponernos la careta de niños buenos, responsables, obedientes, considerados, dulces y nobles y mandamos al saco del olvido nuestra otra cara. Archivamos en un lugar oculto todo lo que la sociedad o nuestros padres nos impiden manifestar por inaceptable: El orgullo, la envidia, el odio, la rabia, las fantasías sexuales, el miedo, etc. Esta olla de presión se va llenando cada vez más y vamos conformando una personalidad inferior de la cual nos avergonzamos y relegamos al plano inconsciente.

Es fácil ver que los hombres ocultan y reprimen actitudes consideradas como femeninas (ternura, compasión, receptividad, empatía) mientras que las mujeres niegan su lado masculino (iniciativa, agresividad, independencia, orientación al logro, ímpetu) este bloqueo de una parte nuestra hace que lo que negamos emerja de pronto en momentos inesperado, en forma desbordada, incontrolada y negativa.

Casos de expresión inadecuada de esa sombra hay muchos. Cuando no sabemos reconocer nuestro lado débil, nos enfermamos para poder mostrar nuestra blandura. Cuando no logramos expresar nuestra sexualidad, nos convertimos en criticones de los demás, en moralistas castradores o en sádicos pervertidos reveladores de un erotismo deformado que niega normas y valores. Algo así como lo que sucede con una represa que se rompe e inunda todo lo que encuentra a su paso.

Esos componentes de nosotros que condenamos al olvido, siguen como linternas encendidas en el sótano robándonos energía. Por eso podemos afirmar que mientras mayor es nuestra sombra, menor es la energía de la que disponemos. Somos una moneda de dos caras, empeñados en ofrecer sólo una.

A nadie le gusta ver su sombra directamente a la cara. Descubrir que hemos vivido limitados y autoengañados nos deprimimos, lloramos y entramos en conflicto. Por eso tanta gente, sobre todo hombres, temen participar en talleres de crecimiento personal. Muchas personas quieren oír únicamente lo que les agrada y no les causa tensión. Se niegan a crecer realmente. Buscan tener razón y confirmar sus creencias y premisas. Se niegan a abandonar sus posturas infantiles, sus mentiras, su autoabandono y su afán de culpar a otros por lo que ellos mismos han creado.

Sin embargo, es posible reconocer nuestra sombra, hacernos conscientes del material psicológico reprimido e integrarlo. Esto significa aceptar que en cada persona hay un lado bondadoso, moral, tolerante y solidario, igual que otro maligno, inmoral, intransigente y egoísta.

Para detectar la manifestación de esa parte turbia de nosotros, podemos prestar atención a los sueños y fantasías que se repiten en nuestra mente, ya que siempre traen mensajes simbólicos. La forma como manejamos el sentido del humor, nos da la oportunidad de revisar lo que escondemos detrás del sarcasmo y la ironía. El tipo de gente que buscamos o atraemos nos señala en cierto sentido lo que hay en el fondo de nuestro anhelo. Poner cuidado a lo que nos desagrada de los demás, ofrece una visión de lo que negamos en nosotros aunque de hecho exista.

Si criticamos a los que ganan dinero; moralizamos a los que expresan sus deseos; culpamos a los que hacen lo que no nos atrevemos a hacer; rechazamos a gente que ni siquiera conocemos; atraemos a gente conflictiva y fabricamos enemigos por todos lados, podemos estar frente a señales que en realidad ocultan parte de nuestra sombra.

Es valioso para sanar nuestra sombra, vernos como seres completos, en vez de identificarnos con apenas una parte de la personalidad. Para eso tenemos que desidentificarnos de ciertas pautas fijas, asumir mayor responsabilidad por nuestros actos y sus consecuencias y amar las partes o aspectos de nosotros que hemos desdeñado. hay que aceptar, como dice el psicoanalista James Hilman, las debilidades, la obstinación, la crueldad, la falsedad que llevamos dentro y crear nuevas formas de vernos y de funcionar. Puede decirse que se trata de mirar de frente nuestro dios tanto como nuestro diablo

Lo que buscamos con este proceso es mayor consciencia para alcanzar mayor libertad. Llegar al punto de decir "soy así , un ser total y así me acepto sin negar nada de mí". Con eso, podremos vivir como dueños de nosotros mismos sin tener que gastar la energía en combatir al mundo para que cambie o en ocultar nuestros más caros temores. Gracias por leerme.

Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista

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