El Lavado de Cerebro
---Lic. Renny Yagosesky

Desde siempre el ser humano se ha debatido entre el poder y el amor como formas de posibles y esenciales para relacionarse. Vivir desde el amor implica pensar y actuar a través de valores y actos, nobles y superiores como: tolerancia, respeto, solidaridad, compasión o comprensión. Vivir orientados por una mentalidad de poder, nos lleva a la dominación como la  base de los vínculos, manifestada en intolerancia, dominio, agresión, violencia y otras formas de imposición sobre las ideas y actos de quienes nos rodean.

Esta tendencia a priorizar el poder en el marco de las relaciones personales, ha generado la aparición de formas diversas de control de sobre los demás, que pueden aparecer de dos formas: obvias, públicas, evidentes, o subrepticias, solapadas, ocultas. Una de esas formas de poder oculto, es la que se practica bajo la denominación común de “lavado de cerebro”. Este término fue creado por el periodista Edward Hunter en 1.951, en el contexto de la guerra de Korea, como traducción del término chino, “hsi nao”, que significa cerebro lavado.

¿Pero qué es concretamente el “lavado de cerebro”? Es el proceso o el método mediante el cual personas o grupos intentan controlar a otras personas, a través de técnicas diversas de manipulación de sus pensamientos, emociones y actos, con la intención de alcanzar beneficios egoístas. El lavado de cerebro busca, en términos básicos, modificar un comportamiento, crear lealtad ciega, conformidad o resignación y obediencia incondicional  a una autoridad o a una ideología.

En el marco de la relación, numerosas sectas y escuelas religiosas han sido acusadas de manipular a sus adeptos o feligreses. En la psicología, también se ha señalado al conductismo y la PNL (Programación Neurolingüística) de usar técnicas de modificación de conducta de alto poder que operan fuera de la conciencia del sujeto al cual se le aplican. De los políticos, ni hablar, pues son ellos los especialistas en “condicionar” a las masas a seguirlos, a veces a costos demasiado altos.

Quizás no sea exagerado decir que todos en algún momento hemos querido lavar el cerebro de alguien (hijos, parejas, jefes, empleados, gobernantes) y cambiar su forma de pensar, sentir y actuar. Un vendedor, un galán seductor, un jefe y hasta una madre, emplean sin saberlo, técnicas de manipulación para influir o controlar la conducta de otros.

Sin embargo, en otros nivel menos cotidiano o inofensivo, se han estudiado y aplicado muchas formas o técnicas de lavado de cerebro, por individuos y grupos que buscan reclutar y conservar entre sus filas a miembros, simpatizantes o militantes, para que operen de manera sumisa y obediente a favor de “La Causa”.

Como una forma de apoyo, para evitarle una caída sin aviso, les presento algunas de las más famosas técnicas de “lavado de cerebro” para que las conozcan, reconozcan y puedan defenderse de ellas oportuna y adecuadamente:

1- La reducción del estado de alerta

2- Control de la percepción

3- Control lingüístico

4- Control comunicacional

5- Control emocional

6- Control de hábitos

7- Control del entorno

8- Control de actos íntimos

9- Exigencia de confesión

10- Prioridad de doctrina y

11- Abstracción de la existencia.

La reducción del estado de alerta consiste en mantener a la persona relajada y distraída en ciertos focos de atención que le generen placer y llevarlo a reducir su atención centrada y su capacidad de mantenerse vigilante y alerta ante cualquier invasión a su forma de ser, pensar, sentir o actuar.

El control de percepción implica un entrenamiento para que usted sólo vea y escuche lo que otros quieran, bajo la premisa de que todo lo demás es inadecuado o nocivo.

El control lingüístico se refiere al condicionamiento para el uso repetitivo de ciertos términos, y la satanización o exclusión de otros.

El control comunicacional pretende inducirnos u obligarnos a vincularnos con cierto tipo de personas y no con otras, y se establecen las áreas temáticas permitidas y las que son prohibidas. Se determina como más valiosos a los “compañeros”, “camaradas” o “hermanos”, por encima de todos  los demás incluyendo a nuestra familia.

El control emocional tiene como objetivo que experimentemos ciertas emociones más que otras, y así se nos pueda manejar más efectivamente. Por ejemplo, actividades, ceremonias o rituales que mantengan a la persona en una ilusión de paz y alegría. En otros casos, se estimula en la persona rabia u odio hacia ciertos “enemigos”.

El control de hábitos se diseñan rutinas que deben seguirse sin reproche alguno, lo cual nos deja atrapados en formas estereotipadas de responder. Asimismo, se premian los hábitos deseables y se castigan los hábitos indeseados, con lo que nos vamos adaptando a hacer sólo aquello en lo cual recibimos gratificadores.

El control del entorno, por su parte, se basa en establecer los espacios y lugares “permitidos” o “sugeridos” para visitar o estar, y se prohiben otros a los que no se debe asistir. Ciertos lugares serán considerados importantes, santos o especiales, y otros banales, satánicos o indeseables.

La exigencia de confesión, es una práctica a través de la cual se adoctrina a los miembros de un grupo para que revelen sus secretos y cuenten lo que ven y oyen hacer a otros. La deslealtad se premia y se viola el derecho a la privacidad.

El control de la vida íntima también puede ser realizado. Conocemos de casos de manipulación religiosa, donde se controla la sexualidad y se vulnera la dignidad en razón de los objetivos de los jefes. En muchas sectas se realizan ritos sexuales en perjuicio de unos, para el placer exclusivo de otros.

La prioridad de doctrina, llega al extremo, pues desde este método de manipulación, se le enseña a una persona que la ideología del grupo vale más que la propia vida y cuando se les invita a inmolarse por amor a una causa, que en la mayoría de los casos es egoísta fanática y criminal.

La abstracción de la existencia puede llevar a las personas a dudar del valor de la voda y a un rechazo del cuerpo y hasta su deseo de extinguirlo o destruirlo.

Sabemos que existen métodos potenciadores de estos lavados de cerebro, en los cuales se usan:

- Vestimenta llamativa

- Miradas fijas

- Exaltación emotiva

- Refutación de ideas para confundir y crear duda de las convicciones propias.

- Repetitividad de ideas.

- Uso de historias y metáforas para persuadir indirectamente

- Cánticos

- Muestras exageradas de amor y amistad.

- Uso de la culpa y el temor.

Debemos advertir que no significa que cada vez que se encuentre usted antes estos indicadores debe considerar que existe una intención maliciosa, pero cierto es que suelen usarse en muchos territorios de manipulación intencionada.

Para defenderse de los lavadores de cerebro, consideres estas recomendaciones:

- No vaya solo y desinformado a reuniones o actividades grupales extrañas.

- Cuídese de los mensajes repetitivos que le impulsan a entregarse sin razonar.

- Asegúrese si desea repetir voluntariamente canciones y consignas únicas.

- Preste atención cuando perciba adoración idólatra hacia ciertas personas.

- Observe si hay simplificación del mensaje (bueno-malo/ amigo-enemigo)

- Esté alerta ante las recomendaciones de leer literatura única.

- Manténgase alerta ante las jerarquías intocables.

- No crea sin pruebas evidentes las muestras de amor incondicional.

- No revele verbalmente o por escrito datos privados a desconocidos.

Si se siente presionado por métodos similares a los aquí descritos, puede usted irse y buscar información o ayuda. Y si luego de revisar estos aspectos desea usted seguir una idea o un grupo, hágalo, siempre bajo su responsabilidad de persona adulta.

Recuerde que cada ser humano tiene virtudes y defectos; que nunca debemos comprar el odio como mensaje válido; que todo el que da espera recibir; que la familia es una prioridad; que el mal suele disfrazarse de bondad; y que todo debe ser sometido a la revisión de la consciencia y la inteligencia.
Gracias por leerme.  www.laexcelencia.com


Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista


Todos los Derechos Reservados © Renny Yagosesky (Abril 12- 2006)