El Momento de Pedir Ayuda
--Lic. Renny Yagosesky

Aunque la vida humana tiene la potencialidad de convertirse enuna experiencia maravillosa y gratificante, no es ningún secreto que en ocasiones nos vmeos influidos o atrapados por numerosas tensiones y complicaciones.

Todos deseamos ser felices, pero no siempre logramos mantenernos saludables, satisfechos, armónicos y productivos. Perop esto no sería grave, si al menos en dificultades, se acudiera a asesores preparados y dispuestos a brindar su apoyo.

Lamentablemente, existen razones que impiden que eso sea así. Entre esas, podemos mencionar: el orgullo, el sentido de importancia, la creencia de "yo puedo solo", el temor de revelar información personal y la inconsciencia acerca de las opciones de solución. El resultado de esto es que muchos quedan hundidos en calamidades que serían de fácil solución para una mente experta, o deciden buscan ayuda cuando es prácticamente imposible encontrar salida.

Aunque lo quisieran, no todos pueden ayudar a quien requiere apoyo psicológico. Una madre puede aconsejar a su hijo sobre sus relaciones de pareja, pero puede que no sobre una situación de negocios; un sacerdote es ideal para encaminarnos hacia Dios, pero no para ayudarnos en un problema sexual; una amiga puede adorarnos, pero puede nos saber qué hacer frente a un problema de drogas.

Es por eso que lo aconsejable, dada la sensibilidad humana y lo delicado de trabajar con la interioridad y los asuntos privados de una persona, debe buscarse la ayuda de profesionales: gente que posea el conocimiento, la experiencia y la disposición de para ayudar.

Dependiendo del caso, serán adecuados orientadores, sacerdotes, psicólogos, psiquiatras y terapeutas especialzados en diversas áreas. Siempre es preferible elegir gente profesionalmente titulada, aunque pueden conseguirse excelentes consejeros sin títulos académicos aunque muy experimentados y talentosos. Ser padre es una tarea titánica y nadie certifica académicamente hablando la capacidad de los demás para tener hijos y educarlos.

Existen situaciones puntuales que nos debería llevar a aceptar ayuda:

- Cuando nos sentimos estancados:

Si nos sentimos estancados en una o varias áreas de nuestra vida, debemos solicitar apoyo externo pues la mirada lúcida de un asesor puede hacernos encontrar un "segundo aire" que nos sirva para rescatar el empuje y retomar el camino de la acción inteligente.

- Cuando no logramos lo que queremos a pesar de haberlo intentado:

En ocasiones, podemos sentir que luchamos y luchamos, y que pese a los esfuerzos reiterados, vemos frustrados nuestros sueños. Un conocedor entrenado en situaciones de este tipo, puede ser el puente que nos ayude a encontrar formas de pensar y actuar que nos lleven a lograr las metas propuestas.

- Cuando sentimos que no tenemos control de nuestra conducta.

En ocasiones, nuestras emociones nos dominan y desarrollamos hábitos que nos disponen a actuar de manera automática: No queremos comer pero comemos, queremos dormir pero no dormimos, queremos paz y reñimos, etc. Ante esto, lo ideal es buscar consejo en quien pueda darnos las pistas de acceso hacia el autodominio.

- Cuando no encontramos o perdimos el sentido de la vida.

En ocasiones, nos vemos confrontados con una sensación de vacío existencial y falta de sentido de la existencia. Esto puede llevarnos a la desesperación, las drogas e incluso el suicidio, por lo que debemos actuar con prontitud, responsabilidad y entereza, hasta encontrar una salida. Un buen orientador, un guía espiritual, puede marcar la diferencia.

- Cuando nos encontramos aburridos y sin metas.

Las rutinas son fórmulas que usamos para enfrentar el miedo al cambio. Ellas nos permiten vivir una relativa ilusión de control sobre nuestras vidas, nos conducen vivir en el aburrimiento. El antídoto contra este veneno es rescatar el entusiasmo, volver a la motivación. Esto se posibilita cuando nos apoyamos en motivadores entrenados y exitosos, que requieren para ayudarnos, de unas pocas sesiones de trabajo terapéutico.

- Cuando no logramos establecer o sostener relaciones positivas.

Somos seres de relaciones; necesitamos a la gente aunque no siempre sabemos como manejar y superar los conflictos e inarmonías típicos de los vínculos. Vencer bloqueadores como la timidez, la intolerancia o la violencia, suele requerir la mediación de especialistas. Como un detalle curioso, les diré que el 85% de las personas que atiendo en consultas de orientación y asesoría, vienen para resolver problemas con familiares, parejas o compañeros de trabajo. No esperemos que el agua se desborde. Si es necesario, hay que buscar respaldo y soluciones. De nada sirve vivir en el conflicto y sufrir, si podemos evitarlo.

- Cuando tenemos dificultades para sobrevivir y producir dinero.

En este mundo material prácticamente todo se adquiere con dinero. Salir de la pobreza y hacerse productivo puede ser un objetivo loable que demande conocimientos y experiencias de los que carecemos. Ir tras los que pueden aconsejarnos sería inteligente, y no hacerlo implicaría sostener voluntariamente una crisis.

- Cuando estamos enfermos o cuando el organismo somatiza los conflictos emocionales.

Tal y como lo ha probado la psiconeuroinmunología, el cuerpo hace visibles los mensajes de la mente. Las enfermedades nos muestran aspectos vulnerables en nuestro funcionamiento que deben ser atendidos, por lo que médicos y asesores bien escogidos, podrían ahorrar a los afectados, grandes y frecuentes malestares, al brindarles orientación idónea y oportuna para recuperar el equilibrio interior.

Eventualmente, podemos ayudarnos con la oración, con la lectura de un buen libro o con una conversación fraterna, pero debemos ser honestos y reconocer cuando las situaciones se salen de nuestras manos, y buscar entonces a las personas adecuadas que nos faciliten el camino de retorno hacia el dominio de nuestra vida.

Queda en quien conscientizar su necesidad y decidir si negar, evadir o enfrentar creativamente las situaciones que esperan ser resueltas de una vez por todas. Como siempre, gracias por leerme.

Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista

Este artículo es propiedad intelectual de Renny Yagosesky. Si va a ser reproducido total o parcialmente agradecemos respetar el Derecho de Autor.