
El
Momento de Pedir Ayuda |
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Aunque la vida humana tiene la potencialidad de convertirse enuna
experiencia maravillosa y gratificante, no es ningún secreto
que en ocasiones nos vmeos influidos o atrapados por numerosas tensiones
y complicaciones.
Todos deseamos
ser felices, pero no siempre logramos mantenernos saludables, satisfechos,
armónicos y productivos. Perop esto no sería grave,
si al menos en dificultades, se acudiera a asesores preparados y
dispuestos a brindar su apoyo.
Lamentablemente,
existen razones que impiden que eso sea así. Entre esas,
podemos mencionar: el orgullo, el sentido de importancia, la creencia
de "yo puedo solo", el temor de revelar información
personal y la inconsciencia acerca de las opciones de solución.
El resultado de esto es que muchos quedan hundidos en calamidades
que serían de fácil solución para una mente
experta, o deciden buscan ayuda cuando es prácticamente imposible
encontrar salida.
Aunque lo quisieran,
no todos pueden ayudar a quien requiere apoyo psicológico.
Una madre puede aconsejar a su hijo sobre sus relaciones de pareja,
pero puede que no sobre una situación de negocios; un sacerdote
es ideal para encaminarnos hacia Dios, pero no para ayudarnos en
un problema sexual; una amiga puede adorarnos, pero puede nos saber
qué hacer frente a un problema de drogas.
Es por eso que
lo aconsejable, dada la sensibilidad humana y lo delicado de trabajar
con la interioridad y los asuntos privados de una persona, debe
buscarse la ayuda de profesionales: gente que posea el conocimiento,
la experiencia y la disposición de para ayudar.
Dependiendo
del caso, serán adecuados orientadores, sacerdotes, psicólogos,
psiquiatras y terapeutas especialzados en diversas áreas.
Siempre es preferible elegir gente profesionalmente titulada, aunque
pueden conseguirse excelentes consejeros sin títulos académicos
aunque muy experimentados y talentosos. Ser padre es una tarea titánica
y nadie certifica académicamente hablando la capacidad de
los demás para tener hijos y educarlos.
Existen situaciones
puntuales que nos debería llevar a aceptar ayuda:
- Cuando nos
sentimos estancados:
Si nos sentimos estancados en una o varias áreas de nuestra
vida, debemos solicitar apoyo externo pues la mirada lúcida
de un asesor puede hacernos encontrar un "segundo aire"
que nos sirva para rescatar el empuje y retomar el camino de la
acción inteligente.
- Cuando no
logramos lo que queremos a pesar de haberlo intentado:
En ocasiones, podemos sentir que luchamos y luchamos, y que pese
a los esfuerzos reiterados, vemos frustrados nuestros sueños.
Un conocedor entrenado en situaciones de este tipo, puede ser el
puente que nos ayude a encontrar formas de pensar y actuar que nos
lleven a lograr las metas propuestas.
- Cuando sentimos
que no tenemos control de nuestra conducta.
En ocasiones,
nuestras emociones nos dominan y desarrollamos hábitos que
nos disponen a actuar de manera automática: No queremos comer
pero comemos, queremos dormir pero no dormimos, queremos paz y reñimos,
etc. Ante esto, lo ideal es buscar consejo en quien pueda darnos
las pistas de acceso hacia el autodominio.
- Cuando no
encontramos o perdimos el sentido de la vida.
En ocasiones,
nos vemos confrontados con una sensación de vacío
existencial y falta de sentido de la existencia. Esto puede llevarnos
a la desesperación, las drogas e incluso el suicidio, por
lo que debemos actuar con prontitud, responsabilidad y entereza,
hasta encontrar una salida. Un buen orientador, un guía espiritual,
puede marcar la diferencia.
- Cuando nos
encontramos aburridos y sin metas.
Las rutinas
son fórmulas que usamos para enfrentar el miedo al cambio.
Ellas nos permiten vivir una relativa ilusión de control
sobre nuestras vidas, nos conducen vivir en el aburrimiento. El
antídoto contra este veneno es rescatar el entusiasmo, volver
a la motivación. Esto se posibilita cuando nos apoyamos en
motivadores entrenados y exitosos, que requieren para ayudarnos,
de unas pocas sesiones de trabajo terapéutico.
- Cuando no
logramos establecer o sostener relaciones positivas.
Somos seres
de relaciones; necesitamos a la gente aunque no siempre sabemos
como manejar y superar los conflictos e inarmonías típicos
de los vínculos. Vencer bloqueadores como la timidez, la
intolerancia o la violencia, suele requerir la mediación
de especialistas. Como un detalle curioso, les diré que el
85% de las personas que atiendo en consultas de orientación
y asesoría, vienen para resolver problemas con familiares,
parejas o compañeros de trabajo. No esperemos que el agua
se desborde. Si es necesario, hay que buscar respaldo y soluciones.
De nada sirve vivir en el conflicto y sufrir, si podemos evitarlo.
- Cuando tenemos
dificultades para sobrevivir y producir dinero.
En este mundo
material prácticamente todo se adquiere con dinero. Salir
de la pobreza y hacerse productivo puede ser un objetivo loable
que demande conocimientos y experiencias de los que carecemos. Ir
tras los que pueden aconsejarnos sería inteligente, y no
hacerlo implicaría sostener voluntariamente una crisis.
- Cuando estamos
enfermos o cuando el organismo somatiza los conflictos emocionales.
Tal y como lo
ha probado la psiconeuroinmunología, el cuerpo hace visibles
los mensajes de la mente. Las enfermedades nos muestran aspectos
vulnerables en nuestro funcionamiento que deben ser atendidos, por
lo que médicos y asesores bien escogidos, podrían
ahorrar a los afectados, grandes y frecuentes malestares, al brindarles
orientación idónea y oportuna para recuperar el equilibrio
interior.
Eventualmente,
podemos ayudarnos con la oración, con la lectura de un buen
libro o con una conversación fraterna, pero debemos ser honestos
y reconocer cuando las situaciones se salen de nuestras manos, y
buscar entonces a las personas adecuadas que nos faciliten el camino
de retorno hacia el dominio de nuestra vida.
Queda en quien
conscientizar su necesidad y decidir si negar, evadir o enfrentar
creativamente las situaciones que esperan ser resueltas de una vez
por todas. Como siempre, gracias por leerme.
Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista
Este
artículo es propiedad intelectual de Renny Yagosesky. Si
va a ser reproducido total o parcialmente agradecemos respetar el
Derecho de Autor.
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