En el mundo actual, existen más de 2.500 tipos distintos de terapia, que pretenden, cada una a su manera, modificar formas de pensar, sentir y actuar de personas y los grupos, o lograr el desarrollo de la capacidad de tolerancia que permita vivir con aquello que nos incomoda, pero ante lo cual no tenemos poder de cambio.
Uno de estos métodos de psicoterapia, poco conocido, ha sido denominado “Terapia Morita”. Se trata de un método influido por el Budismo Zen, que surge en 1920, de la mano de su creador, el psicólogo japonés Shoma Morita (1874-1938) Este investigador, dio sus primeros pasos en la creación de la técnica, cuando trabajaba con pacientes de timidez crónica, que es un estado muy generalizado en el Japón.
Concibió la terapia como una filosofía de vida y como un método de autodesarrollo que sirven tanto para las personas sanas como para las que se encuentran enfermas o afectadas de algún mal físico o mental. Aunque puede ser usada por cualquier persona, se ha usado clínicamente con éxito en casos de neurosis, ansiedad, anorexia, depresión y otros trastornos y dolencias.
Se basa en la idea de que ya sea para superar nuestros problemas reales o imaginarios, o para alcanzar un nivel adecuado de calidad de vida, es esencial aprender a aceptar de manera incondicional la realidad de los hechos que acontecen, tal y como son. Así evitamos el daño que nos hace pasar la mayor parte del tiempo de vida, viviendo de una manera incongruente, lo cual parece ser un factor de origen de muchas neurosis.
Según (Rhyner, 1988), los preceptos básicos de la Terapia Morita, son:
1- Deseo de vida:
Morita piensa que toda persona posee un fuerte deseo de vivir y un gran temor de morir. Si colocamos la energía mental y corporal en los aspectos relacionados con el temor, tendemos a enfermarnos.
2. Interacción psíquica
La atención centrada en ciertas sensaciones hace que éstas se incrementen. La mente afecta así las funciones del cuerpo.
3. Autosugestión
Se plantea la idea de que es posible y deseable aprender a dirigir la atención y crear una sugestión voluntaria en lugar de una sugestión rígida centrada en pensamientos fijos e involuntarios.
4. Contradicción de pensamiento
Es común aunque perjudicial, querer desarrollar un estado ideal de emociones y sensaciones negando o enfrentando el presente como es. Se recomienda centrarse en la tarea del momento.
5. Ser como uno es
Este es un concepto esencial en la comprensión de Terapia Morita, pues es la meta final de la terapia. En vez de insistir y presionar para cambiar cierta situación de la realidad, se busca aceptar la realidad tal como es. Si se experimenta ansiedad tristeza, se deberá debe aceptar ese sentimiento, y más que dirigir nuestra atención y nuestra intención hacia los sentimientos, se dirige la energía hacia vivir bien. Es decir, se trabaja en la oscuridad no centrándose en la oscuridad, sino encendiendo la luz.
En resumen, la filosofía de Morita nos enseña que es necesario dejar de lado la tendencia a la reflexión exagerada, al perfeccionismo, que nos generan inseguridad y tendencias conflictivas. Que conviene y es posible superar la actitud confrontadora, el deseo fijo de cambiar lo que no nos gusta, a través de la negación o enfrentamiento, incluso de nuestros propios sentimientos, nos distancia de la relajación de, de la armonía, y que reduce la posibilidad de que veamos mejores opciones en lo que sucede, para poder asumirlas voluntaria y responsablemente.
Afirma también, que podemos coexistir con situaciones y sensaciones desagradables, ya pesar de ello tomar decisiones y actuar de manera constructiva, lo cual se logra abandonando el suspenso por los resultados de las acciones.
En una visión corta, resumida, diremos que hay tres premisas terapéuticas clave, en la Teoría Morita:
- Aceptar todas nuestras sensaciones y emociones,
- Tener un propósito claro que seguir, más allá de caprichos y reacciones.
-
Centrarse en la acción aquí y ahora, y aprender de la experiencia directa.