
Visiones
Paradigmáticas del Desarrollo Humano |
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Desde siempre, los seres humanos nos hemos vistos impulsados por
el afán de descubrir y conocer. En razón de esa necesidad
o requerimiento histórico, hemos observado y analizado desde
numerosos puntos de vista, los hechos que configuran nuestra realidad.
Esto ha sucedido en todas las áreas imaginables, y una de
éstas, que ha despertado especial interés es el "desarrollo
humano", tierra fértil para la búsqueda de una
comprensión del cómo somos y de ser posible, de un
por qué o un para qué somos.
Desde esa intención y en esa dirección, se han ofrecido
visiones diversas que intentan explicar, en el marco psicológico,
el proceso de desarrollo del ser humano. Dichas visiones no se encuentran
alejadas del marco histórico y político que les sirvió
de contexto, y es comprensible que esta influencia orientara cada
concepción, tiñéndola de espacio, circunstancias
y tiempo. Siendo así, cada modelo de la realidad evolutiva
de la persona, se nos presenta como un conjunto autojustificado
de ideas y "pruebas", es decir, como un paradigma o modo
aceptable de pensar y actuar la realidad, siempre que se acepte,
como lo estiman Reese y Overton(1970) que dichos modelos no son
la realidad en sí, sino metáforas que la representan.
Sin que sea necesariamente limitativo, diremos que existen, como
más claramente definidos y conocidos, tres modelos de concebir
el desarrollo, que han ganado espacio y atención en su misión
de explicar epistemológicamente el desarrollo humano:
Modelo mecanicista
Modelo organicista
Modelo contextual dialéctico
El modelo mecanicista
Es una forma de concebir al ser humano como una "máquina"
cuyas partes se orientan a alcanzar un grado x de rendimiento o
eficiencia, lo cual es una derivación de la visión
newtoniana del universo, que contempla los cuerpos celestes como
piezas en un entramado lineal de fuerzas débiles y fuertes
que chocan y se afectan mutuamente. En esta concepción que
se basa en el paradigma positivista, además de Newton, otros
como como Comte y Descartes tienen paternidad asociada en cuanto
a mostrar al hombre como un individuo influenciable, controlable
y predecible. Desde aquí, el desarrollo sería entendido
como un proceso de aprendizaje adaptativo y condicionado, movido
desde afuera, en un marco lineal causas y efecto, de estímulos
y de respuestas, con poca o ninguna intervención de la consciencia
personal.
El modelo organicista
Esta visión ofrece una interpretación del
universo y posteriormente del individuo humano, ya no como máquina,
sino como un organismo vivo poseedor de un orden y una estructura,
que entenderemos como sistémica, que posee dirección
y propósito apuntado a futuro. Este ángulo nos permite
incorporar otro modo de aproximación al enigma del desarrollo
humano.
Como organismo vivo, cabe entender que el individuo deba intercambiar
energía con el ambiente que le sirve de espacio de desarrollo,
con el cual se vincula en procesos de retroalimentación y
cambio dinámico e interdependiente, por ser un sistema abierto,
autoorganizado y autorenovable. Un ejemplo de esto, referido a la
dinámica del organismo humano, lo expresa Miguel Martínez
Miguélez (1997 p185) "el páncreas, por ejemplo,
reemplaza la mayoría de células cada 24 horas; la
mucosa del estómago cada tres días; los glóbulos
blancos de la sangre cada 10 días y el 98% de las proteínas
del cerebro en menos de un mes".
Las diversas teoría evolutivas que se apoyan en este presupuesto
paradigmático, son, a decir de Overton(1998), esencialmente
racionalistas, y "ofrecen explicaciones en términos
de principios universales, normativos, y dinámicos",
que más que leyes pueden disponer de lo que Brandstader(1985)
denominó "cuasi leyes", por la dificultad de aparejar
estos principios de la psicología, a las leyes generales
que vemos en ciencias como la física.
El modelo contextual dialéctico.
En este modelo, encontramos una propuesta integrada que
hace críticas a los modelos mecanicista y organicista, por
considerar que ambos terminan por ser reduccionistas: uno por ver
al individuo como dependiente de las influencias ambientales y otro
por priorizar el desarrollo psicológico al desarrollo biológico,
en lo que se muestra como modelos que son en alguna forma limitativos
del factor consciencia individual.
Este modelo afirma que los procesos evolutivos del individuo se
enmarcan en la interacción dinámica de la variable
biológica y la variable social. Deja claro que en los primeros
años de la evolución, somos prioritariamente afectados
por la biología, mientras que en la edad adulta, son más
importantes y pesan más en los cambios que protagonizamos
o experimentamos, factores culturales y sociales, en un proceso
que se estima como multidireccional y sin destino o causa final
preestablecida.(Lerner 1985)
Se trata entonces de una forma de concebir el desarrollo en la que
los factores estructurales de la persona y los aspectos contextuales,
se afectan, se tocan y se alimentan mutuamente. En algunos casos,
se amplía esta visión, como sucede con los trabajos
de Wozniac, quien ofrece una propuesta integrada del desarrollo,
en la que figuran entrelazados "los cambios situacionales inmediatos,
los individuales y los culturales".
Como vemos, se trata de una visión holística que va
más allá de las particularidades de lo biológico,
lo psicológico y lo cultural, para crear un entramado vivo
de factores que pujan en una red interconectada de la que va brotando
gradualmente lo que somos como humanos, con nuestras cuotas genéticas,
ambientales y seguramente volitivas.
Algo que parece desprenderse de esta visión aproximada y
hasta sencilla de los marcos de referencia de comprensión
del desarrollo humano, es que la persona como sujeto y objeto de
estudio, no es algo fácil de aprehender y que se nos presenta
como el gran reto, dado el hecho aceptable de que quien se observa
a sí mismo tiene la capacidad multiangular de interpretarse.
Lo que, paradójicamente, afecta y condiciona sus interpretaciones,
aunque al mismo tiempo deja abierta una amplia gama de posibilidades
de autoconcepción. Es un reto servido en las mesas de la
filosofía y de la ciencia.
Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista
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artículo es propiedad intelectual de Renny Yagosesky. Si
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Derecho de Autor.
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