Visiones Paradigmáticas del Desarrollo Humano
--Lic. Renny Yagosesky

Desde siempre, los seres humanos nos hemos vistos impulsados por el afán de descubrir y conocer. En razón de esa necesidad o requerimiento histórico, hemos observado y analizado desde numerosos puntos de vista, los hechos que configuran nuestra realidad. Esto ha sucedido en todas las áreas imaginables, y una de éstas, que ha despertado especial interés es el "desarrollo humano", tierra fértil para la búsqueda de una comprensión del cómo somos y de ser posible, de un por qué o un para qué somos.

Desde esa intención y en esa dirección, se han ofrecido visiones diversas que intentan explicar, en el marco psicológico, el proceso de desarrollo del ser humano. Dichas visiones no se encuentran alejadas del marco histórico y político que les sirvió de contexto, y es comprensible que esta influencia orientara cada concepción, tiñéndola de espacio, circunstancias y tiempo. Siendo así, cada modelo de la realidad evolutiva de la persona, se nos presenta como un conjunto autojustificado de ideas y "pruebas", es decir, como un paradigma o modo aceptable de pensar y actuar la realidad, siempre que se acepte, como lo estiman Reese y Overton(1970) que dichos modelos no son la realidad en sí, sino metáforas que la representan.

Sin que sea necesariamente limitativo, diremos que existen, como más claramente definidos y conocidos, tres modelos de concebir el desarrollo, que han ganado espacio y atención en su misión de explicar epistemológicamente el desarrollo humano:

Modelo mecanicista
Modelo organicista
Modelo contextual dialéctico
El modelo mecanicista

Es una forma de concebir al ser humano como una "máquina" cuyas partes se orientan a alcanzar un grado x de rendimiento o eficiencia, lo cual es una derivación de la visión newtoniana del universo, que contempla los cuerpos celestes como piezas en un entramado lineal de fuerzas débiles y fuertes que chocan y se afectan mutuamente. En esta concepción que se basa en el paradigma positivista, además de Newton, otros como como Comte y Descartes tienen paternidad asociada en cuanto a mostrar al hombre como un individuo influenciable, controlable y predecible. Desde aquí, el desarrollo sería entendido como un proceso de aprendizaje adaptativo y condicionado, movido desde afuera, en un marco lineal causas y efecto, de estímulos y de respuestas, con poca o ninguna intervención de la consciencia personal.

El modelo organicista
Esta visión ofrece una interpretación del universo y posteriormente del individuo humano, ya no como máquina, sino como un organismo vivo poseedor de un orden y una estructura, que entenderemos como sistémica, que posee dirección y propósito apuntado a futuro. Este ángulo nos permite incorporar otro modo de aproximación al enigma del desarrollo humano.

Como organismo vivo, cabe entender que el individuo deba intercambiar energía con el ambiente que le sirve de espacio de desarrollo, con el cual se vincula en procesos de retroalimentación y cambio dinámico e interdependiente, por ser un sistema abierto, autoorganizado y autorenovable. Un ejemplo de esto, referido a la dinámica del organismo humano, lo expresa Miguel Martínez Miguélez (1997 p185) "el páncreas, por ejemplo, reemplaza la mayoría de células cada 24 horas; la mucosa del estómago cada tres días; los glóbulos blancos de la sangre cada 10 días y el 98% de las proteínas del cerebro en menos de un mes".

Las diversas teoría evolutivas que se apoyan en este presupuesto paradigmático, son, a decir de Overton(1998), esencialmente racionalistas, y "ofrecen explicaciones en términos de principios universales, normativos, y dinámicos", que más que leyes pueden disponer de lo que Brandstader(1985) denominó "cuasi leyes", por la dificultad de aparejar estos principios de la psicología, a las leyes generales que vemos en ciencias como la física.

El modelo contextual dialéctico.
En este modelo, encontramos una propuesta integrada que hace críticas a los modelos mecanicista y organicista, por considerar que ambos terminan por ser reduccionistas: uno por ver al individuo como dependiente de las influencias ambientales y otro por priorizar el desarrollo psicológico al desarrollo biológico, en lo que se muestra como modelos que son en alguna forma limitativos del factor consciencia individual.

Este modelo afirma que los procesos evolutivos del individuo se enmarcan en la interacción dinámica de la variable biológica y la variable social. Deja claro que en los primeros años de la evolución, somos prioritariamente afectados por la biología, mientras que en la edad adulta, son más importantes y pesan más en los cambios que protagonizamos o experimentamos, factores culturales y sociales, en un proceso que se estima como multidireccional y sin destino o causa final preestablecida.(Lerner 1985)

Se trata entonces de una forma de concebir el desarrollo en la que los factores estructurales de la persona y los aspectos contextuales, se afectan, se tocan y se alimentan mutuamente. En algunos casos, se amplía esta visión, como sucede con los trabajos de Wozniac, quien ofrece una propuesta integrada del desarrollo, en la que figuran entrelazados "los cambios situacionales inmediatos, los individuales y los culturales".

Como vemos, se trata de una visión holística que va más allá de las particularidades de lo biológico, lo psicológico y lo cultural, para crear un entramado vivo de factores que pujan en una red interconectada de la que va brotando gradualmente lo que somos como humanos, con nuestras cuotas genéticas, ambientales y seguramente volitivas.

Algo que parece desprenderse de esta visión aproximada y hasta sencilla de los marcos de referencia de comprensión del desarrollo humano, es que la persona como sujeto y objeto de estudio, no es algo fácil de aprehender y que se nos presenta como el gran reto, dado el hecho aceptable de que quien se observa a sí mismo tiene la capacidad multiangular de interpretarse. Lo que, paradójicamente, afecta y condiciona sus interpretaciones, aunque al mismo tiempo deja abierta una amplia gama de posibilidades de autoconcepción. Es un reto servido en las mesas de la filosofía y de la ciencia.

Lic. Renny Yagosesky
Comunicador Social
Asesor Orientador
Escritor
Conferencista

Este artículo es propiedad intelectual de Renny Yagosesky. Si va a ser reproducido total o parcialmente agradecemos respetar el Derecho de Autor.