La Escuela y el Hogar
---Doris Gicherman

La Escuela y el Hogar, pueden llegar a ser la combinación perfecta en el proceso de formación integral de los hijos, ya que se complementan mutuamente.

La Escuela colabora directamente, no sólo en lo académico sino también proporcionándole al niño los medios necesarios para desarrollar sus habilidades artísticas, deportivas, manualidades, inculca valores. Le brinda la oportunidad de acrecentar su autoestima con base en sus propios logros, así como también aprender a socializar.

Además, lo introduce en la cultura general, y tal vez de una manera diferente que en su hogar, le muestra e inculca hábitos, normas y actitudes que forman su sentido del bien y del mal, e decir, su consciencia.

A veces escuela y hogar no logran complementarse adecuadamente y se interfieren sin querer, otras veces, en cambio, pueden convertirse en un binomio exitoso y lograr la mejor combinación para formar a un niño feliz, seguro de sí mismo, capaz de desarrollar todas sus capacidades al máximo, aunque en ocasiones tenga que enfrentar dificultades, como tener una maestra exigente, aprender un segundo idioma, resolver problemas de adaptación, lenguaje o conducta.

Como profesionales, muchas veces nos toca ayudar a resolver problemas relacionados con actitudes nocivas de parte de los padres pueden afectar la relación entre los niños y el colegio. Son frecuentes las actitudes del tipo: "Que la maestra se encargue". En éste grupo están los padres que dejan a sus hijos en las manos de las maestras, los que no saben ni siquiera quién es la maestra del niño, y los que pocas veces se detienen a revisar las tareas y actividades escolares de sus hijo, por lo que poco o nada saben de calificaciones o reportes escolares.

La educación es un trabajo de equipo, y la maestra, por más que se preocupe por sacar adelante a los niños, jamás podrá tomar el lugar de los padres, pues éstos son los primeros y principales educadores.

En ocasiones, consciente o inconscientemente, se daña la imagen y obra del colegio o de la maestra con juicios y comentarios no siempre justos. Las quejas, críticas y la actitud de rechazo además de no ser nada formativas, pueden llevar a los niños y adolescentes a despreciar a la maestra, irrespetar su autoridad, o no desear ir al colegio. Por el contrario, lo adecuado sería ayudar a formar el hábito de responsabilizarse de sus propios errores y fracasos, en lugar de culpar a la maestra o al sistema educativo.

Por otro lado, también vemos actitudes positivas en algunos padres, que favorecen el adecuado desarrollo del niño en el colegio. Una buena manera de conocer como padres, nuestra actitud hacia el colegio de nuestros hijos, sería respondiendo a las siguientes preguntas:

- ¿La última visita que hice a la escuela de mis hijos fue, cuando y para qué?

- ¿Si tengo algo que comentar sobre maestros, directivos y escuelas en general, lo hago con...?

- ¿Al recibir alguna circular, carta o reporte, mi reacción es........ leerla, contestarla o echarla a la basura?

Es importante reflexionar sobre esto, para desarrollar e impulsar las mejores actitudes y crear una relación escuela familia, que sea positiva para todos.

La relación más primaria en la vida es la relación entre hombre, mujer y niño. Ninguna filosofía de la vida es buena, ni es filosofía si olvida este principio".
Lin Yuntang

Doris Gicherman
Psicopedagoga.
E-mail: upidg@hotmail.com