|
|
Concepto
Clásicamente se tiende a diferenciar "fracaso"
y "retraso escolar", reservándose el primer término
para aquellos retrasos que exceden los dos años. En realidad,
el fracaso va precedido siempre por el retraso, que termina frecuentemente
en él, si no se pone en marcha alguna acción preventiva.
El fracaso escolar también es distinto de la "inflexión
escolar", en esta última, el fracaso viene precedido
por una época de escolaridad y suele ser reactiva (enfermedad
de la madre, separación de los padres, fallecimiento, etc.).
Etiopatogenia
El estudio del fracaso escolar (FE), en los últimos años,
ha pasado desde ser considerado consecuencia únicamente de
la pereza del niño, a ser achacado a una deficiente dotación
neurofisiológica para, por fin, llegar a un concepto sociológico
que tiene en cuenta la inadaptación de la estructura escolar.
Hoy se piensa que en él siempre hay tres partes implicadas:
el niño, su familia y la escuela, todas ellas deberán
ser adecuadamente valoradas.
Factores familiares.
Launay (8) piensa que "todo cuanto en el orden de conflictos
interfamiliares, y más aún en lo que se refiere al
abandono, dificulta la evolución de la personalidad, frena
el interés del niño en lo que atañe a las actividades
escolares de su edad (...). Lo que suscita el interés del
término medio deja indiferente al retardado afectivo, pues
su interés personal está contrariado, bien por su
oposición al medio escolar, bien por su incapacidad para
entrar en relación con los objetos de su ambiente".
Ejercen una gran influencia en la escolaridad del niño factores
tales como la dinámica de intercambios familiares, el grado
de motivación de los padres respecto a la escuela, su nivel
sociocultural, las exigencias respecto al niño, el nivel
de participación de los padres en la vida escolar del hijo,
etc.
Factores de la escuela.
Tanto en lo que se refiere a los aspectos puramente formales (horario,
ritmo, exceso de clases, número de niños en cada clase,
progresión lineal en función de la edad...) como a
los contenidos que se enseñan (métodos pedagógicos
y su adecuación a la edad del niño, formación
y motivación del profesorado), Launay señala también
los cambios de escuela y el absentismo escolar.
Factores del propio niño.
Tales como su capacidad de aprendizaje, desarrollo neurofisiológico,
motivación y estado somático; vamos a ver con más
detenimiento algunos de estos factores:
Debilidad mental.
Una debilidad mental media obstaculiza siempre el progreso escolar,
sin embargo la debilidad ligera o límite no suele ser la
causa principal del FE: "el nivel intelectual de los niños
en situación de fracaso es muy variable aunque el centro
de la curva se decante hacia una media ligeramente inferior"(7).
Rechazo escolar.
A veces puede proceder del niño que se opone a toda adquisición
escolar como consecuencia de una organización caracterial
o psicopática, otras veces como resultado de una inhibición
frente a la problemática edipiana, principalmente en la rivalidad
con el padre; puede ser también señal de hostilidad,
más o menos manifiesta, de los padres respecto a la escuela,
fundamentalmente cuando proyectan sus antiguos problemas sobre la
actual vivencia de su hijo; otras veces es consecuencia de exigencias
excesivas de los padres que el niño no puede asumir.
Desinterés escolar.
No puede hablarse del mismo hasta bien avanzado el periodo de latencia,
cuando "el Superyo se separa de la figura misma de los progenitores,
adquiere independencia y gobierna al niño desde dentro";
(24) mostrará aversión por todo lo que atañe
a la escuela, se quejará de que la ve inútil y de
que le resulta aburrida; hay que tener presente, no obstante, que
este desinterés puede deberse a una depresión o a
una reacción psicótica.
Inhibición escolar.
El niño aparece como incapaz de concentrarse en la tarea
y sufre por ello; suele traducir una organización neurótica
conflictiva debida al fracaso de los mecanismos de defensa fisiológica
que operan en el niño en su paso evolutivo a la fase de latencia,
fracaso que no permitirá que "su antiguo interés
por ver todo y espiar los secretos más íntimos de
su ambiente" se convierta en "afán de saber y aprender"
sino que, por el contrario, se verá notablemente obstaculizado.
Clínica
Launay (8) señala una serie de momentos en la escuela primaria
especialmente propicios para la aparición del FE:
El comienzo de la escolaridad, suele aparecer un fracaso global
que afecta a todas las materias; si fracasan en una sola, suele
ser en la lectura, más raramente en la escritura y, de una
manera excepcional, en cálculo; entre estos niños
suele haber deficientes intelectuales, retrasos madurativos y trastornos
afectivos; puede ser temporal, generalmente en niños de inteligencia
normal, aunque otras veces será el punto de partida de una
escolaridad perturbada.
Entre los ocho y los diez años, muestran un fracaso global,
en estas edades es muy raro el fracaso específico que puede
afectar al cálculo u ortografía; el número
de deficientes intelectivos es aún menor que en el periodo
anterior, aunque encontramos niños poco "dotados"
que fracasan a partir de los primeros problemas, hay niños
víctima de errores pedagógicos; pero el grupo más
numeroso es el de aquellos a quienes la clase "no interesa".
En algunos casos se dan problemas familiares, en otros no; algunos
pueden padecer trastornos somáticos o psíquicos.
Un momento difícil son los once años, el cambio del
5.º curso de EGB (un solo profesor, tareas concretas, pocas
iniciativas permitidas al escolar, ritmo de trabajo moderado) a
6.º de EGB (varios profesores, menor vigilancia, más
libertad, ritmo de trabajo más rápido), es la causa
de muchos fracasos.
La mayoría de los niños que fracasan caen en un círculo
vicioso que lleva consigo el desinterés, después la
desaprobación del maestro con las consiguientes sanciones
que motivarán reacciones de oposición (inercia, fugas,...).
Cualquiera que sea la causa del FE, habitualmente acarrea una serie
de reacciones que dependen del carácter del chico: apatía,
turbulencia, inestabilidad, oposición, etc.; reacciones que
mantienen o agravan el fracaso inicial y que marcan la vida escolar.
Las manifestaciones de estos niños abarcan casi toda la psicología
infantil.
Diagnóstico
Se realiza teniendo en cuanta los resultados de los estudios psicométricos
y, sobre todo, comprobando las diferencias que suelen existir entre
los test de inteligencia que exploran la dotación, actitudes
o expectativas intelectuales (escala de Raven, test del dominó,
y sobre todo Rorschach) y los que ofrecen niveles de desarrollo
de la función intelectual (Gesell, Wisch,Terman, etc.), que
suelen dar resultado snormales o superiores. No habrá que
descuidar otros datos biográficos como la existencia de retrasos
en adquisiciones psicomotoras, lenguaje, control de esfínteres,
falta de iniciativa en búsqueda de experiencias y discreto
apego a los padres.
Tratamiento
Debe ser precoz para romper el círculo vicioso del FE y habrá
que combinar la reeducación con la psicoterapia del niño
y la terapia de apoyo a los padres, en caso necesario.
Fuente: www.psicopedagogia.com
|
|