|
|

Ni las impurezas ni los granos son un problema exclusivo de los
adolescentes o de los cutis grasos. Por el contrario, las pieles
maduras también sufren con los estragos del acné,
porque este desorden cutáneo tiene más que ver con
la actividad hormonal y los hábitos de cuidado, que con la
edad.
Se aclara que el 80 por ciento de los jóvenes sufre en algún
momento de brotes de acné, pero que sea más frecuente
a esa edad no significa que no pueda afectar de igual manera a personas
mayores. "En estos casos, el problema se desencadena por un
desorden hormonal o por el uso de cosméticos comedogénicos;
es decir, aquellos que tapan los poros favoreciendo la formación
de impurezas".
Se agrega que el acné se define como una disfunción
que afecta al folículo pilosebáceo y que se desencadena
cuando las glándulas sebáceas producen grasa en exceso,
haciendo que los poros se tapen. "Si la salida se obstruye,
la grasa y las células muertas quedan atrapadas. Cuando el
poro permanece abierto, aparece un punto negro. Si se cierra, puede
haber una proliferación de bacterias que provocan una inflamación,
o sea, una espinilla".
En cuanto a la prevalencia del acné, es similar entre mujeres
y hombres, la única diferencia es que en ellos suele ser
más agresivo porque no cuentan con la protección de
los estrógenos. Las zona en la que las que aparecen más
granos son es en la zona T (frente, nariz y mentón) donde
se concentra mayor cantidad de glándulas sebáceas,
aunque pueden esparcirse por todo el rostro, incluso en otras áreas
del cuerpo como la espalda y el pecho.
Si bien la medicina y la cosmética han desarrollado diversos
mecanismos para combatirlo, en la mayoría de los casos tiende
a desaparecer solo y en forma natural entre los 20 y 22 años.
Sin embargo, como no siempre son alteraciones leves y a veces el
problema persiste más allá de esa edad, un buen tratamiento
se vuelve indispensable. El problema es que la mayoría de
la gente no va al médico, se aprieta la cara o utiliza productos
inadecuados, lo que hace que la condición se complique y
se presenten verdaderos cuadros clínicos.
En cuanto al cuidado, la recomendación básica es una
correcta limpieza del rostro para evitar la proliferación
bacteriana y el exceso de grasa que obstruye los poros. Debe realizarse
en la mañana y en la noche, incluso cuando la cara no está
maquillada. Se deben utilizar productos libres de aceite, y no demasiado
abrasivos para no irritar. Esto se puede complementar con el uso
de una mascarilla purificante y desincrustante, una vez a la semana.
Después de la limpieza, hay que hidratar el cutis con una
crema con bajo contenido graso y con agentes matificantes.
Si el problema es más complejo, a la limpieza se le agrega
el uso de antibióticos en forma oral o tópica, y el
manejo hormonal con anticonceptivos. También se utilizan
sustancias como el derivado de la vitamina A, isotretinoina, que
es un medicamento más potente que sólo puede ser recetado
por médicos y en dosis controladas, ya que puede producir
malformaciones fetales. A veces esto también se combina con
otros procesos como la fototerapia, que utiliza una luz para eliminar
las bacterias; nieve carbónica, que ayuda a exfoliar la piel
y a destruir la proliferación bacteriana a través
del frío, y nitrógeno líquido, que actúa
como antiinflamatorio y bactericida.
Lo más difícil de tratar en relación con el
acné, sin duda, son las cicatrices o marcas que quedan tras
un desorden mal tratado o demasiado agresivo, como el acné
quístico, que deja verdaderos cráteres en el rostro.
En estos casos se requiere de cirugía o tratamientos con
láser.
Es importante prevenir para dismunuir los riesgos e incomodidades
del acné. Esto debe comenzar apenas empiezan a salir los
primeros puntos negros, entre los 8 y 12 años. A esa edad
tiene que iniciarse el hábito de una correcta limpieza de
la cara, para lo que se necesitan jabones especiales y no los mismos
con los que se lavan las manos. También es recomendable el
uso de tónicos con antisépticos suaves; por ejemplo,
el peróxido de benzoilo.
Acerca de la manipulación del rostro para sacar los puntos
negros, se aconseja dejar esa tarea en manos de una persona especializada:
la cosmetóloga. De lo contrario, la inexperiencia y el afán
de eliminar los granitos pueden dejar imborrables marcas en la cara.
Mitos y verdades
Acerca de lo que es bueno y malo para combatir el acné
se habla de muchas cosas que en realidad no son ciertas. Por ejemplo,
que el consumo de chocolate aumenta la cantidad de granitos o que
el sol seca las impurezas. A continuación se devela la verdad
de algunas de esas creencias populares.
Alimentación
Lo que se come no influye para nada en la aparición o en
la gravedad del acné, no importa la edad en que se produzca.
Se sabe que la grasa de la piel es sintetizada por ella, y no tiene
nada que ver con la que circula en la sangre; por lo tanto, con
la que se ingiere a través de la comida.
Sol
La exposición solar moderada puede contribuir a secar las
espinillas más pequeñas y atenuar provisionalmente
las inflamaciones, pero si es mucha termina por empeorar el problema,
ya que favorece la proliferación de las bacterias. En este
caso, se recomienda usar filtros en gel, que protegen sin tapar
los poros.
Parches
Una de las soluciones de emergencia más populares hoy son
los parches borra granos. Actúan efectivamente a través
del ácido salicílico que contienen, pero sólo
son útiles en los pequeños.
Fuente El Mercurio
Dra. Patricia Cerda.
|
|